"Los pecadores"

"Los pecadores"

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La web oficial.

El argumento: Tratando de dejar atrás sus problemáticas vidas, dos hermanos gemelos regresan a su pueblo natal para empezar de nuevo, sólo para descubrir que un mal aún mayor les espera para darles la bienvenida.

Conviene ver: “Los pecadores” es una gozosa y sorprendente coctelera que entremezcla acción, drama racial, terror, ciencia ficción, western segregacionista, fatalidad, humor negro y un homenaje a la cultura afroamericana, así como su lucha por la dignidad y continua resiliencia frente a los discursos de odio, mecida por el blues. Michael B. Jordan interpreta a dos hermanos gemelos de diferente carácter (el volcánico Smoke y el existencialista Stack) que vuelven a su lugar de origen con el propósito de montar un local con el dinero que han conseguido, no con muy éticas prácticas, en el Chicago de la Gran Depresión. Un club de blues que eleve la moral en esos años 30 y que pueda ser un refugio frente a las amenazas del exterior y también una burbuja de evasión para los negros que siguen marginados y explotados en la comunidad sureña bien en plantaciones de algodón o haciendo trabajos penosos en las casas de los blancos. “Los pecadores” es toda una sorpresa que le da una vuelta al cine de terror y al musical abrazando una puesta en escena elegante con reminiscencias góticas que perturba y empapa al espectador de toda su atmósfera. Un trabajo valiente, arriesgado y sensual en lo que es una coreografía vampírica y gangsteril de dos hermanos que entre músculos, sudor, sangre, música y visceralidad se enfrentan al capitalismo y a los vampiros en un viaje por el corazón del Delta del Misisipi que canta con alma, grita con terror y se revuelve con rabia en una alegoría sobre la el racismo congénito del país y los estertores del Ku Kux Klan hablando de una segregación en clave musical entre el blues de los negros y el folk de los vampiros.

“Los pecadores” sabe tomarse su tiempo en un prólogo alargado que nos lleva a los preparativos de la inauguración del local, reclutando entre otros al primo pequeño de los gemelos, hijo del reverendo, para después derivar en un desmelene orgiástico y adrenalínico de sangre, música y desfase en el que es una propuesta de altura que desmonta cualquier convencionalismo en una apuesta visual de primera magnitud que tira de violencia, sensualidad y gore con riesgo y estilo enarbolando el choque cultural, la fascinación musical y el cine autoral dando vigor a la industria pero dejando de lado clichés. Es de alabar como mantiene la tensión y juega con la atmósfera de lo que se crea durante esa noche en un nuevo local que pasa de la efusividad del inicio a ejercer de ratonera. John Carpenter, Walter Hill, Tobe Hooper, Stanley Kubrick, Quentin Tarantino, Steve McQueen o Robert Rodríguez son invocados en un gozoso aquelarre que va de “El color púrpura” a “Abierto hasta el amanecer” con tintes de raigambre cultural en un entretenimiento bañado del drama social vivido a lo largo de las generaciones por una comunidad que ha sufrido el racismo congénito sin miramientos y que aquí está representada por un Ku Kux Klan vampírico encabezado por un magnífico Jack O’Connell y que le dota a la película de un trasfondo que va mucho más allá del terror al uso y en el que la crítica social se da la mano con la serie B desinhibida, el terror angustioso y el "pulp" orgiástico.

Cine inclasificable e inmersivo, tan sugerente como desbordante, en el que Ryan Coogler se doctora definitivamente (liberado de las concesiones de anteriores trabajos) ofreciendo cine con mayúsculas que explora fantasmas del pasado reivindicando la riqueza cultural y la lucha de un pueblo con el racismo como amenaza y la música como arma balsámica permitiendo que Ludwig Göransson se permita gozar con la riqueza envolvente del blues y su conexión esotérica a la hora de definirla como “música del diablo”. “Los pecadores” logra ser única e incomparable, a pesar de sus referencias y por sus numerosas capas que la hacen inabarcable en sólo un visionado, pero precisamente por su riesgo también encalla en algún momento y cae en la irregularidad lo que es salvado por un Ryan Coogler que sabe perfectamente lo que sabe hacer y por la entrega de un reparto que, además de los mencionados, tiene a Hailee Steinfeld, Wunmi Mosaku, Miles Caton y Delroy Lindo contribuyendo a ese grupo de personajes que intentan sobrevivir frente a la amenaza que acecha sobre ellos y que les somete al yugo del que parece que nunca van a poder ser liberados por su mera condición Toda una sorpresa capaz de ser enérgica y conmovedora a la vez, así como fascinar y abrumar, aunando el cine “grindhouse” con el de autor en un desmelene brutal juguetón que luce en IMAX, tiene dos escenas postcréditos impagables y logra ser, en una misma película, de lo mejor que ha ofrecido Hollywood en el cine reciente tanto en el campo del terror como en el del musical por su vigorosidad, fuerza y frescura ofreciendo algo nuevo pero sabiendo beber de los clásicos y de la herencia de toda una comunidad que mirando al futuro no puede evitar regresar sobre su pasado con el fin de poder suturar las heridas arrastradas a lo largo de las décadas.

Conviene saber: Ryan Coogler y Michael B. Jordan prosiguen con una relación iniciada con “Fruitvale Station” (2013) y que les ha llevado a lo más alto de Hollywood con las películas de "Creed" (2015-2023) y "Black Panther (2018-2022).

La crítica le da un OCHO

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