Cine en serie: "Al este del Edén", de James Dean a una nieta con herencia cinéfila
Querido Teo:
Tres distintas maneras de llevar la novela de John Steinbeck al cine y la televisión. Adaptarla exigió escoger qué generación contar, quién ocuparía el centro y cuánto espacio dar a las preguntas, al ambiente y a los conflictos morales de la época y de la familia. Hasta ahora, las pantallas han dado tres respuestas distintas. Elia Kazan concentró la novela en el drama de los hermanos Cal y Aron; la miniserie de Harvey Hart amplió el relato para recorrer varias generaciones; y Zoe Kazan, nieta del director de la película de 1955, ha vuelto a adaptarlo en una serie de siete episodios que recupera el arco familiar y, sobre todo, concede protagonismo a Cathy Ames.
La película de 1955 nunca pretendió resumir toda la novela. Paul Osborn y Kazan se centraron, sobre todo, en la parte final: el regreso de Adam Trask a California con sus hijos, el descubrimiento de la identidad de su madre y la rivalidad entre los gemelos. Lee, el cocinero chino de la novela, consejero de Adam y centro moral de la familia, desapareció. Tal vez fuera esa la decisión más discutible. También quedaron fuera buena parte de la historia de los padres y la trama de Samuel y Liza Hamilton. En sus 115 minutos, el relato se transformó en una película sobre un hijo que busca la aprobación de su padre.
Esa elección encontró su imagen en James Dean. Fue su primer gran papel protagonista y la única estrenada antes de su muerte, en septiembre de 1955. Dean expresa mucho hablando muy poco, y Kazan aprovechó su actuación física e heterodoxa.
El rodaje se hizo en los paisajes de Steinbeck: hubo escenas filmadas en el valle de Salinas y en Mendocino, además de trabajo en estudio. El prólogo sitúa Salinas y Monterey entre las montañas de Santa Lucía. Un mecánico enseña a la familia a poner en marcha uno de los primeros automóviles, y unos jóvenes se preparan para la guerra en un gimnasio. Kazan convierte recuerdos y explicaciones de la novela en objetos, espacios y gestos.
La primera proyección tuvo lugar en el Astor Theatre de Nueva York, en marzo de 1955, como función benéfica para el Actors Studio, que Kazan había cofundado. La película recibió nominaciones al Oscar para Kazan, Osborn y Dean; Jo Van Fleet ganó el premio a la mejor actriz de reparto. También fue premiada en Cannes y obtuvo el Globo de Oro a la mejor película dramática. La recepción elogió su intensidad, aunque era evidente que adaptaba solo un tramo de la novela.
La música de Leonard Rosenman también se apartó del acompañamiento convencional. En vez de esperar al montaje final, escribió algunos temas antes de que se filmaran las escenas correspondientes. Así, la música podía integrarse en la acción: en un momento, Aron y Abra tararean un tema de la propia partitura. El resultado acompaña la tensión del drama sin limitarse a subrayar cada emoción.
En 1981, la miniserie escrita por Richard Alan Shapiro duraba alrededor de ocho horas y se emitió en tres partes. Comenzaba en 1863 con la historia de Cyrus y la infancia de sus hijos, Adam y Charles, y seguía la formación de la familia hasta las primeras décadas del siglo XX. El reparto reunía a Jane Seymour, Timothy Bottoms y Anne Baxter. La duración permitió recuperar tramas que la película no incluía, aunque ocho horas tampoco bastaban para abarcar todas las ramas del libro.
La prensa española informó de un coste cercano a los mil millones de pesetas y de 78 días de rodaje: un gran despliegue de vestuario, decorados y localizaciones para cubrir varias décadas. Sin duda fue la serie más cara hasta aquel momento. Además tuvo que enfrentarse a cómo mostrar los episodios violentos de Cathy en la televisión generalista de comienzos de los ochenta.
La promoción española anunció que algunas escenas de gran dureza, ausentes de la película, se insinuarían con cuidado. Jane Seymour recibió un Globo de Oro por su interpretación. Fue un éxito de audiencia, aunque las críticas quedaron divididas; parte de la complejidad del libro quedó subordinada al ritmo melodramático de la televisión.
A lo largo de los años, otros proyectos anunciados no llegaron a materializarse. La dificultad se repite: los cambios de época y de protagonista no caben con facilidad en una película, mientras que una serie larga debe sostener el ritmo sin convertirse en una sucesión de episodios. Zoe Kazan pensó desde el principio en la televisión.
La nueva adaptación de 2026 tiene siete episodios. Zoe Kazan la creó y escribió; Florence Pugh interpreta a Cathy Ames, junto a Christopher Abbott como Adam, Mike Faist como Charles, Hoon Lee como Lee y Ciarán Hinds como Samuel Hamilton. La serie vuelve al comienzo, aunque no puede incluir todo el material del libro. Kazan explica que los pensamientos interiores de la prosa deben convertirse en acción, diálogo o imagen. La adaptación inventa transiciones y escenas, y renuncia a tramas que no caben en siete episodios.
Su decisión central es dar espacio a Cathy. En la película de Elia Kazan, Kate aparece durante menos de veinte minutos; la nueva serie construye un recorrido más amplio a su alrededor. Zoe Kazan ha dicho que quería mostrar a una persona, no solo a una figura malvada, y explorar las contradicciones que el libro deja entrever sin excusar sus actos. Florence Pugh, además de interpretar el papel, participa como productora ejecutiva. Su interpretación no convierte a Cathy en una víctima inocente, incluso cuando el personaje se hace daño.
El cambio de perspectiva también exigió revisar cómo aparece Lee. En la novela, Steinbeck lo presenta primero con una forma de hablar caricaturesca, basada en el inglés chino estereotipado de la época; después revela que Lee la adopta ante los blancos porque es lo que esperan de él. Lee se aleja del estereotipo que la ficción echa sobre los chinos de la época, es un gran lector y pensador. Una de las voces éticas centrales del libro.
La película de 1955 lo eliminó. En la serie, Hoon Lee interpreta el papel y Zoe Kazan decidió corregir parte de ese tratamiento racista sin perder la función del personaje. La adaptación llegó a desarrollar un episodio sobre el viaje de Lee a San Francisco; pero las limitaciones de presupuesto redujeron finalmente esa historia a unas pocas escenas. Es un ejemplo concreto de la distancia entre lo que el guion puede imaginar y lo que la producción alcanza a filmar.
Kazan empezó a escribir en 2020 y pasó varios años revisando los guiones. El rodaje comenzó en Nueva Zelanda en octubre de 2024 y duró unos seis meses. La historia pertenece a California, pero el presupuesto no permitía filmar allí; hubo que recrear Salinas al otro lado del mundo. Para elegir a los gemelos adolescentes, Kazan hizo que los actores probaran ambos papeles: quería que sus destinos parecieran intercambiables.
La música vuelve a señalar el enfoque de cada época. Leonard Rosenman hizo de la partitura de 1955 parte de la tensión entre Cal y su familia. Para la nueva serie, Laura Karpman estudió esa música y planteó un tema para Cathy que no la redujera a una villana de melodrama. Su trabajo sigue la pregunta que guía esta adaptación: ¿de qué manera condicionan la cámara, la actuación y la música el juicio que el público forma sobre una mujer a la que la novela presenta primero como un monstruo?
Las versiones ofrecen miradas distintas. La película de Kazan se concentra en Cal, Aron y Adam, y convierte a James Dean en el rostro de una generación. La miniserie de 1981 recupera el entorno y la historia familiar; la serie de Zoe Kazan añade la perspectiva de Cathy y devuelve a Lee a la trama, aunque también recorta y reordena.
En cada caso, el límite técnico (dos horas, ocho o siete) se convirtió en una decisión dramática. La historia bíblica de dos hermanos sigue dando forma al conflicto, pero su significado cambia cuando el relato se abre a los padres, las madres, quiénes cuidan de los hijos y quiénes llegan a la familia desde fuera.
En pantalla, "Al este del Edén" ha pasado de ser el retrato de un hijo rechazado a una saga de varias generaciones, contada desde distintas posiciones. Esa diferencia ayuda a leer la novela antes de acercarse a la nueva serie: no hay una versión definitiva, sino tres maneras de decidir quién va a contar esta familia y desde dónde.
Lo mejor de estas versiones es que la novela es tan potente, sincera y directa que pueden verse las tres sin sensación de repetición, y cada una conserva su calidad. Que no os dé ninguna pereza acercaros a esta última. Compensa de sobra, incluso aunque en vuestra memoria cinéfila sobreviva James Dean.
"Al este del Edén" puede verse en España en Netflix
Carlos López-Tapia


























