El Fantasma de la Ópera III / V : El fantasma viaja a Hollywood

El Fantasma de la Ópera III / V : El fantasma viaja a Hollywood

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Querido diario:
Mi tío vuelve a escribirme para contarme más cosas sobre el nacimiento y el crecimiento del fantasma.

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Querido sobrino:
A finales del año 1922 atracó en Nueva York el trasantlántico que traía de Europa a Carl Laemmle. Era un judío alemán de 55 años que, solo unos pocos años antes, había huido de la ciudad que ahora le recibía. Con 42 años había fundado en la calle 14 una compañía de cine independiente y había publicado en un diario la primera llamada al enfrentamiento con Edison y su grupo, dueños de la patente del cine: “Proclamad vuestra independencia, como hicieron vuestros antepasados en tiempos gloriosos. La historia de este país de libertad demuestra cómo un puñado de hombres valientes se enfrentaron a la nación más poderosa de la tierra y lograron vencerla. Si tenéis miedo al trust cinematográfico, éste acabará con vosotros tan pronto como dejéis de pagarle esa extorsión de 2 dólares por semana.”

Detrás de su llamada a los “independientes” estaba su decisión de romper la patente de Édison, en la creencia de que la gente quería películas de más de una bobina y de que el negocio estaba en dárselas. No estaba de acuerdo con la idea, común por entonces, de que la atención del público no daba para más, de “que las señoras se metían en los cines para descansar mientras hacían sus compras y que las películas largas podían ser un desastre económico”. Tres años más tarde Laemmle, tras comprar tres pequeñas compañías también independientes, cambió el nombre de su empresa por el de Universal Manufacturing Pictures, y dos años después, en 1914, “huía” definitivamente a California, donde no llegaban los matones, ni los abogados de sus competidores.

Los estudios originales de la Universal en Hollywood se abrieron en la esquina de Sunset Boulevard con Gower Street, pero Laemmle ya había comprado el Rancho Taylor que se encontraba a kilómetros al norte de Hollywood. Las obras para construir la ciudad del cine comenzaron en junio de 1914. Cuando se dieron por concluidas, el coste final de la Universal City se cifró en 165.000 dólares y la inauguración oficial se celebró el 15 de marzo de 1915, cuando ya todo el mundillo de la industria hablaba de su “grandilocuencia y colosalismo”.

Los cientos de visitantes al acto no salían de su asombro ante las ciudades y los pueblos que allí se reproducían fielmente. Ni las grandes productoras disponían de estudios parecidos. El zoo de la Universal contaba con 30 leones, 10 leopardos, varios elefantes, docenas de monos y cientos de caballos, perros y gatos. Los decorados de algunas de las 250 cintas, que se rodaron en los 24 primeros meses de funcionamiento del estudio, fascinaban a los 500 visitantes diarios, que pagaban a gusto los 25 centavos de la entrada.

Carl Laemmle llegó a su ciudad convencido de que la historia que había comprado en París durante sus vacaciones, fascinaría al público tanto o más que todas las películas anteriores. La gente se entusiasmaba al ver la reproducción de la catedral de Notre-Dame que había mandado construir para “El Jorobado” y el siguiente escenario no sería menor.

Universal hizo entonces el primer decorado con vigas de acero y cemento, réplica del edificio de la Ópera, casi real porque debía cobijar a muchos extras. De hecho allí está todavía, en el plató 28. Se trata de una reproducción exacta de la escalera central del teatro y una recreación de los canales subterráneos que supuestamente horadaban sus sótanos, incluyendo el espacio para que “el fantasma” tocara el órgano, dejando aquella debilidad por la música unida para siempre a los malvados del futuro, ya se llamaran Drácula, Nemo o Aníbal Lecter.

La película fue un gran éxito, iniciando además las técnicas de merchandising cinematográfico, porque se anunciaba que las señoras dispondrían de sales aromáticas en los vestíbulos para superar posibles desmayos. Dos años después del estreno la era del cine mudo terminaba para siempre.

*Atento sobrino:¿reconoces al famoso científico en la foto de la izquierda? Pues si. Es Einstein.

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