Fred Zinnemann, 100 años: “De aquí a la eternidad”

Fred Zinnemann, 100 años: “De aquí a la eternidad”

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Querido diario:

Al cabo de los años tal vez no nos parezca esa gran obra merecedora de los ocho Oscar ganados y sin embargo es una película importante en la historia del cine. El año en que “Desde aquí a la eternidad” se puso en marcha era el de 1953. El cine usamericano estaba viviendo una pesadilla económica, la mayor crisis de su historia. Desde hacía cuatro años las entradas caían a un ritmo anual medio del ocho por ciento. La crisis duraría hasta 1962 y se llevaría por delante al 75 por ciento de los ingresos de taquilla.
Los ejecutivos cinematográficos no tenían ni la menor idea de cómo responder al ciclón televisivo que mantenía al público en sus casas, como hoy no saben responder al ciclón internaútico. Pero algunos supusieron que el cine se había quedado insulso. La televisión también lo era pero a estímulos parecidos, el público prefería la tele.
El cine aumentó la espectacularidad con temas épicos, cinemascope, cinerama, tres dimensiones, etc., y la película de Zinnemann fue otra de las respuestas hollywoodenses a los nuevos tiempos. De aquí a la eternidad fue pionera en adaptar un best-seller, de James Jones publicado hacía sólo dos años, y que era un ejemplo de las llamadas novelas “fuertes” que triunfaban en la época. Por primera vez se enseñaban sin complejos las motivaciones sexuales de las conductas, y las frustraciones personales eran el auténtico motor de la acción.
La masculinidad contundente de Burt Lancaster frente a la turbiedad erótica de Deborah Kerr, una actriz lejos de las sex-symbol al uso. Se iniciaba la voladura controlada de la autocensura de las grandes majors.

Date un remojón en la playa con Burt Lancaster y Deborah Kerr en una de las escenas más míticas y sexys de la historia del cine.

Vídeo

Ava Gardner iba a hacerle el favor de su vida a Sinatra al pedir a la esposa del jefe de la Columbia, Harry Cohn, que le diera el papel de Angelo Maggio, con el que ganó el Oscar al mejor actor secundario y consiguió que su carrera como cantante y como actor se salvaran. La reaparición/reconversión de Frank Sinatra dio pie a una leyenda de esas que se fijan y no hay quien las elimine!. La de que había usado a sus amigos de la mafia para conseguir el papel. Esa historia, que se reflejaría en “El padrino”, no es cierta.

Montgomery Clift confirmaba que era muy bueno haciendo el tipo de angustiado y problemático que patentaría en las películas siguientes. Era extremadamente guapo y de complexión atlética, aunque era muy tímido y retraido. Todo esto le hacía parecer desamparado y enseguida se ganaba la estima de sus compañeros. También era muy culto, tenía estudios universitarios acabados y hablaba fluidamente cuatro idiomas, además de ser muy inteligente y con una personalidad muy atractiva, cuando se le conocía en profundidad.
Cuando le presentaron a Lancaster, éste le miró de arriba abajo, y Montgomery creyó que se le estaba insinuando sexualmente, por lo que decidió seguir con el juego. En realidad, Lancaster estaba tan concentrado con su trabajo que sólo le estaba estudiando, para ver cómo trabajar con él, Montgomery se equivocó, pero Lancaster ha asegurado que ni se dio cuenta. Aunque si se fijó en él en otro aspecto: “Nunca había trabajado antes con un actor de la potencia de Clift; tenía miedo de que me borrara de la pantalla.”
Ficha técnica.html

Dicho esto, querido diario, ¿Volvemos a la playa con este mp3?
Deaquialaeternidad.mp3

 

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