Asesinos en serie: Rebeldes y criminales

Asesinos en serie: Rebeldes y criminales

1 Sarcofago2 Sarcofagos3 Sarcofagos4 Sarcofagos5 Sarcofagos (14 votos, media: 3,29 de 5)
Cargando…

Deja tu comentario >>

Querido diario:

Cuando te hablo de asesinos en serie, no debes confundirlos con los “spree killer “, también llamados “Raid Killers”, porque lo que les define es que un día salen a matar lo que les molesta o buscan matar sin saber el qué. Diez o quince personas es la media de una acción que dura poco y terminan con frecuencia en suicidio o haciéndose matar. Este raid criminal es lo que los caracteriza.
Charles Starkweather, más conocido por Perro Loco, y su novia Caril Fugate son una pareja legendaria que, tras matar a la familia de ella, se echaron a los caminos de la Usamérica rural en una carrera homicida.
Su caso sirvió de inspiración para películas muy diferentes: la ponderada y melancólica, aunque para algunos también aburrida y pretenciosa, “Malas tierras” (Badlands) de Terence Malick; “The Sadist”, dirigida por James Landis y relatada en tiempo real (95 minutos), o “Cry baby killer”, de Roger Corman! y también algunos aspectos de la desquiciada y esquizoide “Asesinos natos” de Oliver Stone.

Trailer de ¨Malas Tierras¨ de Terrence Malick

Charlie tenía buenos recuerdos de su infancia en el hogar familiar, Su padre trabajaba como carpintero y su madre era camarera en una cafetería local. Eran pobres y, con sus 7 hermanos, practicaba el deporte más popular de Nebraska a finales de los años 30: “tiro al moreno”.
Fue un trauma abandonar a su familia para ir a la escuela. No progresaba como el resto, en parte porque hasta los quince años no le detectaron una miopía importante que le impedía concentrarse y le dificultaba leer. Su reacción ante la crueldad clásica de los adolescentes por un defecto en el habla y sus piernas arqueadas fue la violencia.
El cine le dio el modelo que buscaba para justificarse, James Dean. Vio todas sus películas varias veces y vestía, se peinaba e intentaba andar como él.
A mediados de los años cincuenta Charlie conoce a la que sería “su chica”. Se trata de la hermana de la novia de su mejor amigo. Se llama Caril Bartlett, tiene trece años, Charlie dieciséis y decide dejar la escuela para entrar a trabajar cargando y descargando camiones cerca de la casa de Caril y poder verla todos los días. A pesar de que Caril no tiene edad para conducir, Charlie decide enseñarla, tienen un pequeño accidente y como el coche es del padre de la chica, Charlie se enfrenta con él y acaba siendo expulsado de la casa de su novia.
Caril es atractiva, de carácter rebelde y explosivo, ve a Charlie como un dios mientras que ella se convierte para él en el centro de su existencia, la trata como a una reina y su amor le hace creer que tiene fuerzas para todo.
Habla de casarse con ella y dice a sus amigos que está embarazada. No es cierto pero llega a los oídos de los padres de Caril.

Cuando Charli es desalojado del apartamento donde vive por no poder pagar el alquiler, se convence de que la única solución para encontrar su sitio en la sociedad que nunca le entenderá es no seguir sus leyes. Piensa en robar un banco pero antes se cruza en su camino una “humillación” que le hace explotar: el dependiente de una gasolinera se niega a dejarle llevarse un muñeco de peluche sin pagarlo, por más que Charlie le asegura que es un regalo para su novia y que volverá a pagarlo.
A las 3 de la madrugada del primero de diciembre de 1957, Armado con una escopeta prestada, vuelve a la gasolinera, compra cigarrillos y goma de mascar. Cuando se asegura de que el dependiente está solo, regresa con la cara tapada con un pañuelo y una gorra de cazador para ocultar su pelo pelirrojo.
Encuentra al dependiente trabajando en un coche, le obliga a ir a la oficina en donde, tras coger el dinero de la caja registradora, le pide que abra la caja fuerte pero el empleado le explica que solamente el dueño conoce la combinación. Charlie le obliga a acompañarle entonces hasta la propiedad de una anciana conocida como “Bloody Mary” por sus extravagancias. El dependiente queda allí con la cabeza agujereada de un disparo, y Charlie se va.
El robo y el asesinato fueron la gran noticia en un sitio como Lincoln, donde nunca sucedía nada interesante. Charlie pintó de otro color su coche como precaución, pero cometió algunos errores que le convirtieron en sospechoso. No obstante, la policía no tenía pruebas y culparon del crimen a algún forastero de paso.
El resultado reforzó las ideas de Charlie sobre lo fácil y cómodo que podía resultar todo aquello. Al día siguiente del crimen Charlie le había contado a Caril que había sido el autor del robo, pero culpó del asesinato a otro. La confesión creó entre ellos un vínculo que uniría su destino.

AsesinosenserieRebeldesCharlesStarkweatherdetencion.jpgEl dinero de la gasolinera duró menos que los problemas de Charlie. Perdió el trabajo, seguía sin un lugar donde vivir, y por si fuera poco, la familia de Caril hacía todo lo posible por romper su relación, convencidos de que estaba embarazada.
La tarde del martes 21 de enero de 1958 Charlie Starkweather fue a la casa de los Bartlett, llevaba un rifle y un par de alfombras que alguien había tirado a la basura. Lo que ocurrió allí sólo lo sabemos por la propia declaración de Charlie. Quería invitar a salir a cazar al padrastro de Caril, Marion Bartlett, para intentar arreglar la situación, y las alfombras eran un regalo para su madre, Velda. La familia estaba en casa. Le abrió la hermanastra pero lo echó sin dejarse convencer. Regresó al rato porque se había dejado el rifle y esta vez fue Marion quién le echó violentamente.
Charlie buscó entonces un teléfono público y llamó al trabajo de Marion avisando de que no iría durante un par de días porque estaba enfermo. Después regresó a casa de los Bartlett y esperó a que Caril volviera de la escuela. Cuando apareció le contó lo sucedido y ella entró en su casa pensando en discutir con su madre. Charlie declaró que, al verlo, Velda le volvió a agredir acusándolo de haber embarazado a su hija, él se defendió y recuperó el rifle justo cuando Marion hizo su aparición armado con un martillo. Charlie le disparó en la cabeza. Ante esto, Velda le atacó con un cuchillo y charlie le disparó en la cara, y cuando trató de levantarse la golpeó en la cabeza dos veces con la culata del rifle. La hermana lloraba asustada así que también la mató con dos golpes en la cabeza con la culata.

La reacción y papel de Caril en la matanza de su familia nunca ha sido esclarecida satisfactoriamente. Dado que no existen testigos, es posible que la verdad jamás se sepa. Ella declaró que, antes de los incidentes, ya había terminado su relación con Charlie y que quedó aterrorizada.Muchos años después, cuando abandonó la cárcel de mujeres, acudió a un programa de televisión con el formato de “La máquina de la verdad”, y el polígrafo detector de mentiras señaló como verdad que no había participado en el crimen.
Tras esconder los cuerpos en distintos lugares de la finca, Charlie y Caril limpiaron y permanecieron en la casa. Ahuyentaron a los visitantes colocando en la puerta un letrero que decía: “Manténgase alejado, todos estamos enfermos de gripe”.
Tras algunos días varios familiares de los Bartlett sospecharon que sucedía algo extraño, y acudieron a la policía que pasó por la casa dos veces, pero Caril les convenció de que todo estaba bien. La policía siguió sin intervenir a pesar de que el propio padre de Charlie pidió que lo interrogaran. Por fin unos familiares se decidieron, entraron en la propiedad a escondidas, y encontraron el cadáver de Marion en el gallinero. La policía no tuvo excusas y decidieron detener a los dos jóvenes. Demasiado tarde.
Los prófugos se ocultaron en la granja de un viejo amigo de la familia Starkweather, un anciano de más de setenta años, a treinta kilómetros de Lincoln. El hombre acabó con un balazo en la cabeza. Los jóvenes se quedaron atascados en el barro de un camino local y siguieron a pie, llevando el dinero y ocultando las armas que habían robado en la granja. En la carretera los recogió una pareja de jóvenes, los obligaron a conducir hasta una bodega abandonada. El chico de 17 años recibió seis balazos en la cabeza y su novia de 16 un tiro de escopeta también en la cabeza. Sólo querían su coche. Por increíble que pueda parecer, a pesar de haber tenido la posibilidad de huir al estado de Washington y buscar refugio con un hermano de Charlie, regresaron a Lincoln, donde todos los conocían y los buscaban. Lo que es peor aun, se dieron una vuelta por la propiedad de los Bartlett para ver si ya habían descubierto los cadáveres. Vieron a la policía en plena vigilancia y salieron del pueblo para quedarse durmiendo en el coche robado esa noche. Al día siguiente, el 28 de enero de 1955, la policía localizó los cadáveres de sus tres víctimas. Charlie se dio cuenta de que era la presa de una cacería y decidió refugiarse donde nadie lo buscaría: en el barrio residencial de Lincoln. Conocía la zona por unos meses que había trabajado como basurero en el pueblo. Eligió la mansión de Lauer Ward, amigo intimo del gobernador del Estado y presidente de dos compañías importantes de la industria de la zona.

Les abre la puerta de la casa una sirvienta sorda. Los jóvenes entran a punta de pistola y Charlie ordena a la criada por escrito que encierre al perro en el sótano y que continúe preparando el desayuno. A los pocos minutos desciende la esposa del industrial. Charlie le aseguró que, si se comportaba, no le sucedería nada. La Sra.
Ward, una mujer tranquila, se sometió. Alrededor de la una de la tarde la Sra. Ward pidió permiso para subir y cambiarse de zapatos, tras unos minutos Charlie subió. Según declaró, la Sra. Ward estaba armada con una pistola, le disparó pero falló y él le lanzó un cuchillo con el que la alcanzó en la espalda, luego la apuñaló varias veces en el pecho y el cuello. Alrededor de las seis de la tarde regresó a casa Lauer Ward para encontrarse con la muerte en el cañón del arma de Charlie, luego mataron a la criada. Al día siguiente, el primo y socio de Ward encontró los cadáveres y dio aviso al gobernador. En menos de una hora comenzó la persecución del coche del potentado asesinado, robado por la pareja. Esta vez no faltaron medios: policía estatal, guardia nacional, FBI e incluso dos aviones. Los dos asesinos no tenían muchos recursos y actuaban sobre la marcha, sólo así se entiende que pretendieran refugiarse en la casa de Caril, pero al encontrar las luces encendidas y a la policía en la entrada decidieron huir hacia el estado de Washington. Al día siguiente, El 29 de enero, buscando un automóvil que robar para continuar su huida, encontraron a un vendedor de zapatos, un viajante que se había quedado a dormir en su coche a la orilla de la carretera. Charlie lo despertó y le “informó” de que tenía que cambiarles su coche por el que buscaba la policía. Cuando el hombre se negó, recibió varios tiros en la cabeza y en el cuello. Charlie apartó el cuerpo hasta el asiento del acompañante, su chica subió atrás y se puso al volante para descubrir que no sabía quitar el freno de mano de ese modelo de coche.
En ese punto se detuvo a su lado otro coche y se bajó su conductor. Era un joven geólogo que al verlo pensó que podrían necesitar ayuda. Nada más acercarse a la ventanilla y ver el cañón de la escopeta de Charlie comprendió que su ayuda no sería voluntaria. Al ver el cadáver en el otro asiento, llegó rápidamente a la conclusión de que si no desarmaba a Charlie era hombre muerto. Resueltamente atacó y mientras los dos hombres luchaban, pasó y se detuvo un oficial del Sheriff de Wyoming. Inmediatamente Caril se bajó del coche gritándole “Lléveme con la policía! Ha matado a un hombre” señalando hacia el coche.
Mientras tanto Charlie ya había corrido de vuelta al coche robado y se dirigía a toda velocidad hacia el pueblo de Douglas. El agente ordenó por su radio un bloqueo y comenzó la persecución. La llamada de Romer fue escuchada por el jefe de Policía de Douglas, que estaba en su coche patrulla con el Sheriff del condado de Converse, y que vieron pasar el Packard robado con Charlie al volante, rumbo a Douglas. Se lanzaron tras él y Dispararon rompiendo el cristal trasero. A los pocos metros el coche se detuvo en mitad de la carretera. Los policías se acercaron cuidadosamente al Packard y esperaron a que Starkweather bajara, le ordenaron tenderse en el suelo y ante un movimiento brusco hicieron un disparo de advertencia. Charlie hizo lo que le ordenaban.

AsesinosenserieRebeldesCharlesStarkweatherlapida.jpg

Los dos asesinos fueron juzgados como adultos. Al principio charlie exculpó a su novia, luego la acusó de haber actuado igual que él y deseó que la sentaran en sus rodillas en la silla eléctrica. Puesto que Ella sólo tenía 14 años fue condenada a cadena perpetua, aunque salió bajo palabra a los 33 años de edad. Charlie fue sentenciado, a petición del jurado, a la pena de muerte. Se sentó en la silla eléctrica el 25 de junio de 1959.
Charlie se convertiría en la última persona en ser ajusticiada en la silla eléctrica en el estado de Nebraska. Como cabía esperar, Starkweather fue “glorificado” por mucha prensa como el “antihéroe” norteamericano. El prototipo del “Rebelde Sin Causa”. El público lo compró.

¿Compartes?:
  • email
  • PDF
  • Print
  • RSS
  • Meneame
  • del.icio.us
  • Facebook
  • Google Bookmarks
  • Twitter
  • FriendFeed
  • LinkedIn

Comentarios

jose antonio perez caballero - 05.01.2013 a las 20:59

crimenes terribles. pero la pena capital es un crimen legal. este chico cometio delitos con 19 años, tenia problemas psicosociales y de vision,baja escala sociocultural. no debio ser ejecutado. el deber del estado de derecho y de la Justica es prevenir con educacion y no con ejecucion.

jose antonio perez caballero - 05.01.2013 a las 21:00

el estado y la justicia a los crimenes de charles s. añadieron la venganza y no la compasion ni la educacion preventiva. no a la pena capital.

jose antonio perez caballero - 05.01.2013 a las 22:30

el asesinato debe ser repudiado siempre. pero la pena de muerte es inhumana, y el estado de dereho y la Justicia no debe reaccionar con la misma ira y crueldad que el crimen. charles starkweather, con 19 años y sus problemas de vision, de aprendizaja, de bajo status sociocultural NO debio ser ejecutado. 1º por compasion y luego por sus atenuantes. a mi criterio era inimputable. en todo caso la pena capita es inhumana y puede haber errores judiciales

  • Nombre
  • Correo Electronico
  • Comentario