Un verano en China: El Tíbet, bóveda del cielo

Un verano en China: El Tíbet, bóveda del cielo

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Querido diario:

Cuando estuve siete días en el Tíbet lo flipé. Investigaba en plan “Hola soy Teo, un niño español, ¿Me puede contar algo sobre sus costumbres mortuorias?” Estaba en busca de nuevos mercados. Me coincidió entonces otra búsqueda, la de un lama y me invitaron a pesar de mi edad o precisamente por eso. Cuando muere un gran Lama en cualquier centro budista de Asia, sus discípulos no sienten ninguna pena porque saben que muy pronto reaparecerá, naciendo bajo la figura de un niño. Su única preocupación es encontrar el lugar de su nacimiento. Si en estos momentos ven un arco iris en el cielo, lo toman como señal que les envía el Lama que marchó para guiarles a su cuna. Los peregrinos implicados en el asunto desmontan las tiendas de campaña y contentos, frecuentemente llevando a la cabeza al gobernador o a alguno de los miembros de la familia real local, se ponen en marcha para hallar y traer a casa al “niño-dios”. Generalmente suele nacer en el Tíbet, la Tierra Santa, y para llegar hasta donde está es frecuente tener que atravesar desiertos y montañas. Cuando por fin encuentran al niño, se postran ante él y lo adoran. Sin embargo, para ser reconocido como el Gran Lama que ellos buscan, tienen que asegurarse: le preguntan cuál es el nombre del monasterio del que se proclama jefe, la distancia a que se encuentra y cuántos monjes viven en él, así como también debe describir las costumbres que tenía el difunto Gran Lama y cómo fue su muerte. Después colocan ante el niño varias cosas, como libros de oraciones, teteras y tazas, para que indique cuáles eran las usadas personalmente en su vida anterior. Si hace todo esto sin equivocarse, es admitida su pretensión y le conducen triunfalmente al monasterio.

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A la cabeza de todos los Lamas está el -Dalai Lama de Lhasa, la Roma del Tibet, a quien se considera como un dios vivo y a su muerte, su espíritu divino e inmortal, renace en otra criatura. Según algunos relatos el procedimiento de descubrir al Dalai Lama es parecido al método que acabo de describir para el descubrimiento de un Gran Lama cualquiera. Otros relatos hablan de una elección, sacando de un jarro dorado la’s papeletas. Siempre que nace, los árboles echan hojas verdes, las plantas florecen, surgen manantiales y su presencia difunde bendiciones celestiales.
Comprenderás diario, lo mal que les sentó a los tibetanos la invasión china. Pero es que los chinos son muy controlones y pocos occidentales conocen la Li-fan-yüan, una oficina de Pekín donde se lleva un registro de todos los dioses que reencarnan. El número de dioses que tienen sacada licencia es de más de cientocincuenta. El Tibet es bendecido con treinta de ellos: la Mongolia septentrional goza de diecinueve y la Mongolia meridional, bañada por un sol sin nubes, tiene no menos de cincuenta y siete. El gobierno chino, con una solicitud paternal por el bienestar de sus subditos, prohibe a los dioses del registro que renazcan fuera del Tibet. Cuando menos, temen que el nacimiento de un dios en Mongolia pudiera dar origen a consecuencias políticas serias, excitando el patriotismo y espíritu guerrero de los mongoles, que pudieran reanimarse alrededor de alguna deidad nativa de linaje real y ambiciosa.

VeranoenChinaTibetDalaiLama.pngAparte de estos dioses públicos o dioses con licencia, hay un gran número de pequeños dioses particulares ilegales o dioses sin permiso gubernativo, que hacen milagros y bendicen a las gentes desde sus rincones y escondrijos; en los últimos años el gobierno chino toleró el renacimiento de estos diosecillos de tres al cuarto, fuera del Tibet. No obstante, una vez nacidos, el gobierno mantiene la vigilancia y si alguno se porta mal, le degradan y destinan a un monasterio lejano, prohibiéndole rigurosamente que renazca más en ninguna otra persona.
Con eso de que la cultura china fue la primera en crear una clase funcionarial basada en exámenes de mérito, lo han llevado todo esto un poco lejos. Pero les funciona, ya que por muy dictadores que sean, los grandes paises han aceptado estar en sus juegos olímpicos y mirar hacia otro lado. Estos son tiempos en que no hay espacio para meditar las decisiones, sólo para ver las cifras de inversión y resultados. Yo prefiero meditar un poco antes de tomar decisiones. Lo intenté en el tibet porque allí hay tradición.

En el Tibet hasta la polinización humana se practicaba como ejercicio espiritual y en el tantrismo es una forma de meditación. El hombre, sentado en la posición del loto, recibe a la mujer acaballada sobre sus piernas, ambos cuentan sus respiraciones con la mente en blanco y elevan las almas hacia lo divino, mientras los cuerpos se conectan entre sí con elegancia tranquila. Así da gusto meditar. Literal. Pero no tengo la edad para un poco de meditación. Intentaré volver antes de que el gobierno de Pekín lo termine de convertir en un parque temático y la meditación se convierta en prostitución. La meditación de peaje no tiene ninguna gracia, no satisface la vanidad y, recuerda diario, todo es vanidad.

El cine ha contado mucho sobre el Tibet y aquí tienes mp3 auditivo para saber más cosas, y según el cine….
ChinaTibet.mp3

 

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