Aquel traje de Angelina Jolie…¡Vaya!

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Querido diario:
 
Tal vez alguien le haya dicho ya a Angelina  que el traje de la foto, con el que acudió a los Oscar del 2004, nació en lo más profundo del capitalismo negro del sur de Italia.
Recuerda un instante aquella noche…. No faltan nunca los comentarios sobre moda. Todos valoraron ese vestido blanco, sensual, diseño de Marc Bouwer que le dejaba la espalda –tatuada- completamente descubierta. Bouwer había dibujado el patrón, tal vez, pero sus manos no tocaron el vestido hasta que no estuvo terminado. El hombre que lo cortó, era un “artista” de la Camorra napolitana.

 
Lo cuenta en "Gomorra", el libro, el periodista italiano Saviano, condenado a muerte por la Camorra. Después de descubrirnos las condiciones sociales entre las que nace la alta moda italiana, en los lugares más feos, tristes y explotados de los alrededores de Nápoles, Saviano elige a Pascual como uno de los personajes de su libro. Pascual aparece jugándose la vida al traicionar a los suyos, enseñando la técnica de la alta confección italiana a los chinos, que aspiran a sustituir o competir con los talleres italianos.
 
“Pasquale y yo nos hicimos muy amigos. Cuando hablaba de los tejidos, parecía un profeta. En las tiendas era puntilloso a más no poder; era imposible pasear con él: se plantaba delante de todos los escaparates para criticar el corte de una chaqueta, o para sentir vergüenza ajena por el diseño de una falda. Era capaz de prever la duración de la vida de unos pantalones, de una chaqueta, de un vestido. El número exacto de lavadas que soportarían esos tejidos antes de estropearse. Pasquale me inició en el complicado mundo de los tejidos.
Había empezado también a ir a su casa. Su familia, sus tres hijos y su mujer me transmitían su alegría. Estaban siempre moviéndose, pero no de un modo frenético. Aquella noche los niños más pequeños también corrían por la casa descalzos. Pero sin alborotar. Pasquale había encendido el televisor y, mientras cambiaba de un canal a otro, se había quedado inmóvil delante de la pantalla, con los ojos fruncidos como un miope pese a que veía de maravilla. Nadie estaba hablando, pero el silencio pareció hacerse más denso. Luisa, su mujer, intuyó algo, porque se acercó al televisor y se llevó las manos a la boca, como cuando se presencia un suceso grave y se ahoga un grito. En la televisión, Angelina Jolie recorría la alfombra de la noche de los Oscar con un traje de chaqueta de raso blanco precioso. Uno de esos hechos a medida, de esos que los diseñadores italianos, disputándoselas, regalan a las estrellas. Ese vestido lo había confeccionado Pasquale en una fábrica clandestina de Arzano. Solo le habían dicho: ‘Este va a América». Pasquale había hecho cientos de vestidos que habían ido a Estados Unidos. Recordaba perfectamente aquel traje sastre blanco. Todavía recordaba las medidas, todas las medidas. El corte del escote, los milímetros de las muñecas. Y el pantalón. Había pasado las manos por las perneras y todavía recordaba el cuerpo desnudo que todos los modistos imaginan. Un desnudo sin erotismo, dibujado en sus fibras musculares, en sus huesos de porcelana. Un desnudo para vestirlo, una mediación entre músculo, hueso y porte. Había ido a buscar la tela al puerto, aquel día aún lo recordaba perfectamente. Le habían encargado tres vestidos, sin decirle nada más. Sabían a quién estaban destinados, pero nadie le había informado”.
 
Pascual sintió el dolor de la falta de reconocimiento con tanta intensidad que se desengañó. Pocas páginas después, tras enterarnos de como se mueve la moda en los principios de este siglo, le encontramos en un restaurante donde ha invitado a comer a Saviano. Ya no corta. Le han dedicado a conducir camiones con mercancías, desde Nápoles al lago de Garda, en el norte. Manos callosas, nudillos agrietados, problemas de circulación. Saviano, no se sabe bien si el periodista o el escritor, ve o imagina la cartera de Pascual abandonada sobre la mesa, cuando este se levanta a saludar a unos conocidos. Sobresale el recorte de una revista, con la foto de Angelina Jolie y su vestido blanco. Ese vestido estaba tejido con más fibras de las que se pueden ver."
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Comentarios

Gonzalo - 31.12.2008 a las 12:46

Por la descripción del libro yo diría que el traje es el del 2001 y no el que ponéis en la foto. Un saludo.

Laura - 02.01.2009 a las 12:34

Sí, coincido con Gonzalo. No se trata del vestido que habéis colgado en la web.

Creo no equivocarme si digo que es el traje sastre con el que dió el Oscar a mejor actor secundario a Benicio del Toro.

Saludos

stella cadente - 03.01.2009 a las 03:08

Yo también he leído el libro, y tengo la fortuna de conocer también de conocer de primera mano algunas de las firmas italianas. La verdad es que mi experiencia en algunas de esas firmas no se corresponde con lo que se narra en el libro, al menos en las firmas toscanas donde yo estuve no trabajan así, de hecho pocas cosas se realizaban allí.
De todas formas de las relaciones entre la mafia y los diseñadores italianos hay para hablar largo y tendido. Se dice incluso que algunos han sido incluso financiados por diferentes organizaciones mafiosas

presto - 19.08.2009 a las 10:58

http://www.pittwatch.com/files/2009/02/angelina-oscars-2-iphotos030989-ts103103373.jpg

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