Cine en serie: “Black mirror” y la media naranja

Cine en serie: “Black mirror” y la media naranja

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Querido Teo:

El cuarto capítulo de la cuarta temporada de la serie más inquietante de los últimos años, “Black mirror”, titulado “Hang the DJ”, propone algo tan fascinante como la posibilidad real de encontrar a la persona ideal para compartir la vida. Para lograrlo se participa en un programa que te asigna compañero, y establece el tiempo de convivencia con exactitud, que puede ir de unas pocas horas a varios años. El programa valora todas las reacciones que se producen en las dos personas (el algoritmo es hetero y algo conservador sobre poliandria y poligamia), para luego emplear esa información e ir cruzando diversas parejas hasta establecer la mejor opción. No os anticipo nada que no se sepa en los primeros minutos.

El tema es tan serio que alimenta a toda la ficción romántica de la historia o a casamenteras de toda clase y culturas. Parte de la suposición no demostrable de que existe una persona ideal (aunque este ideal varíe) para cada uno de nosotros, y que dar con ella equivaldría a alcanzar gran parte de la felicidad alcanzable.

La tecnología se aplicó a esta búsqueda, ante la realidad de que los espacios tradicionales de conocimiento son muy limitados a la hora de cruzar personas. En realidad, ya cruzamos la línea de la aldea, la región y hasta el país con los sitios de contactos en Internet, pero el conocimiento promete alcanzar cotas inesperadas.

Hemos empezado a utilizar sensores y equipos para conocer nuestra salud y actividades. Ya hace cuatro años que se lanzó la Microsoft Band, una pulsera inteligente que supervisa, entre otras cosas, los latidos del corazón, la calidad del sueño y el número de pasos que se dan. La vieja frase del frontispicio del templo de Apolo, “Conócete a ti mismo”, va a ir siendo apoyada por un acopio sistemático de datos biométricos.

Todos conocemos la práctica, muy vista en las series y películas americanas, de puntuar a los demás por su aspecto. Tal chico es un 8 y tal otro un 4. Entre los éxitos del pop que abrieron el siglo XXI, la canción Arik conquistó las primeras listas de éxitos de Israel. Lo hizo gracias a una de las situaciones más conocidas de las relaciones amorosas. El joven que canta está obsesionado con el ex de su novia, llamado Arik. Le pregunta a la chica que quién es mejor haciendo el amor, si Arik o él. La respuesta de la chica no puede ser más clásica: “Fue distinto con cada uno”. El chico no queda satisfecho y le exige: «Dame números, señorita».

La compañía Bedpost no es la única que vende pulseras biométricas preparadas con modo “relaciones sexuales”. La pulsera reúne datos del ritmo cardíaco, el nivel de transpiración, la duración del coito, la del orgasmo y la cantidad de calorías quemadas. Los datos se introducen en un programa que analiza la información y puntúa nuestro rendimiento con números precisos. Puede que la popularización de esto tarde algunos años, y que surja alguna plataforma FEO (Frente de Encubrimiento Orgásmico), porque se desvelarían los falsos orgasmos y eliminaría buena parte de la respuesta que damos ante el «¿Qué te ha parecido?».

Si pudierais acceder a la información sobre la valoración que tiene de vosotros la persona con la que acabáis de tener sexo…. con la mano sobre algo que apreciéis…. ¿Estáis muy seguros de que no la miraríais? El capítulo de “Black mirror” tiene su propia respuesta a esta pregunta.

Vídeo

Carlos López-Tapia

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