In Memoriam: Catherine O'Hara, el magnetismo de una doctorada en la comedia
Querido Teo:
* Catherine O’Hara ha muerto a los 71 años provocando una gran conmoción por lo inesperado de una perdida sentida. Una actriz tan generacional como demasiado infravalorada. Al menos fue en los últimos años cuando logró alcanzar un estatus más acorde a todo lo que rodea a una figura que desde siempre sí que ha tenido a su lado un gran número de espectadores que le deben mucho, bien fuera a partir de sus recuerdos o de la imaginería popular creada a través de la pantalla. En todo caso, más reconocida o no dentro de los vaivenes propios de una industria caprichosa, Catherine O’Hara siempre ha sido una actriz de comedia mayúscula, demostrándolo tanto en trabajos más conocidos como en títulos propios del circuito de autor, y por eso se le añorará todavía más ante lo abrupto de su marcha justo en un momento de merecido reconocimiento.
Nacida en Toronto (Canadá) en 1954, hija de una agente inmobiliaria y un trabajador de la industria del ferrocarril, O'Hara creció criada en el catolicismo junto a seis hermanos no estando para nada destinada a las lides artísticas. El gusanillo por la actuación le picó cuando empezó a ser testigo de todo lo que conllevaba el ritual interpretativo desde los ojos de excepción de su puesto de camarera en un teatro. Ese interés le llevaría a presentarse a varios castings a pesar de que ni su familia ni sus amigos alentaran mucho esa decisión.
La actriz alternó cine y televisión desde que comenzara su carrera en 1974 dentro de una compañía de su ciudad natal en la que ejerció de sustituta de Gilda Radner. Todos ellos darían el salto a la televisión con “Second City TV” (1976-1979), la cual tendría continuación en “SCTV Network 90” (1981-1983), compartiendo O'Hara un Emmy al guión en 1982 junto al resto del equipo creativo, y “SCTV Channel” (1983-1984).
Todo ello la hacía correr el riesgo de encasillarse siendo tentada incluso por el mismísimo “Saturday Night Live” en 1981 aunque, finalmente, O'Hara siguió un tiempo más con sus compañeros habituales.
O’Hara, no obstante, supo virar a tiempo y su primer papel destacado en cine fue en “Jo, ¡qué noche!” (1985), rompedora cinta de Martin Scorsese donde con su breve papel de Gail se metía al público en el bolsillo como una presencia salvadora que deriva en alma desquiciada y en la que la actriz no solo demostraba su talento sino que transmitía lo que se estaba divirtiendo con el personaje.
“Se acabó el pastel” (1986), “Dick Tracy” (1990), "¿Dónde está la pasta?" (1992), "The paper (Detrás de la noticia)" (1994) y “Wyatt Earp” (1994) son otros títulos en los que se la pudo ver pero la siempre caprichosa fama llegó con su inmortal grito en las dos primeras entregas de "Solo en casa" en 1990 y 1992 como Kate, la encomiable pero desbordada madre del Kevin McAllister inmortalizado por Macaulay Culkin.
Ha sido precisamente el actor el que ha tenido algunas palabras de recuerdo como rúbrica de una relación mantenida a lo largo de los años: “Mamá. Pensé que tendríamos tiempo. Quería más. Quería sentarme a tu lado. Quería escucharte. Pero tenía mucho más que decir. Te quiero. Nos vemos luego”.
Eso sí, Catherine O’Hara se convirtió también en una de esas actrices que jalonan la filmografía de un director como Tim Burton pasando a ser una de sus imprescindibles. Fue la inolvidable Delia Deetz, artista caótica la cual se creía un genio, en las dos entregas de "Bitelchús" en 1988 y 2024 (recordándose su derroche de fisicidad al ritmo del Banana boat (Day-O) de Harry Belafonte) pero también puso su voz a Sally, la muñeca de trapo de “Pesadilla antes de Navidad” (1993), cinta producida por Burton y dirigida por Henry Selick, y a la Mrs. Frankenstein de “Frankenweenie” (2012).
No fueron las únicas películas animadas en las que participó ya que también lo hizo en "Chicken little" (2005), "Monster house" (2006), "La familia Addams" (2019), "Elemental" (2023) y "Robot salvaje" (2024). Otros títulos de su filmografía son "Sobreviviendo a la Navidad" (2004), "Penelope" (2006), "Un lugar donde quedarse" (2009) o nuevamente poniendo la voz en "Donde viven los monstruos" (2009).
Pero si alguien sacó partido a su talento cómico ese no fue otro que Christopher Guest haciéndola parte de su troupe habitual (entre los que estaban Eugene Levy, Jennifer Coolidge o Parker Posey) y contando con ella en “El experto” (1996), “Very important perros” (2000), “Un poderoso viento” (2003) y “Nominados” (2006), la cual le llevó incluso a tener posibilidades en la carrera al Oscar ganando en la Junta Nacional de Críticos (NBR) como actriz de reparto y siendo nominada en la Asociación de Críticos de Nueva York (NYFCC), los Independent Spirit Awards y los Critics'Choice. Impagable como Marilyn Hack, diva en horas bajas a la caza desesperada de una nominación en una sátira metacinematográfica brillante.
Catherine O’Hara era un torrente de comicidad, energía y vitalismo que hacía que la cámara se fijara en ella siendo digna de que pudiera aparecer su foto en el diccionario al lado de la palabra robaescenas. Su principal baza no era otra que una calidez despreocupada y una elegancia innata que realzaba una combinación de carisma y excentricidad. Aún así da la impresión de que el foco no terminó de posarse en ella a pesar de contribuir todos estos años a dignificar ese género en el que lo difícil parece demasiado fácil y, por tanto, no lo suficientemente valorado.
Ha sido su última década la que le hizo asentar un estatus no siempre tan bien ponderado como mereciera. Tras episódicos en "A dos metros bajo tierra" (2003-2005), “El show de Larry David” (2009), “Temple Grandin” (2010), que le valió una nominación al Emmy, “Rockefeller Plaza” (2012), “Modern family” (2015) o "Una serie de catastróficas desdichas" (2017-2018), el destino hizo que Eugene Levy, su buen amigo desde sus inicios teatrales, pensara en ella (junto a su hijo Dan) para el papel de la matriarca de una familia ricachona que tiene que adaptarse a su nueva realidad en un pueblo perdido echando de menos a un público sin el cual es incapaz de saber quien es realmente.
"Shitt's Creek" (2015-2020) se convirtió en una carta de amor a esa familia pero también a la relación de trabajo y amistad de medio siglo mantenida entre Eugene Levy y Catherine O'Hara desde los inicios de su carrera. Así se ha despedido el actor: “Las palabras no alcanzan para expresar la pérdida que siento hoy. Tuve el honor de conocer y trabajar con la gran Catherine O'Hara durante más de cincuenta años. Desde nuestros inicios en los escenarios de Second City, hasta SCTV, pasando por las películas que hicimos con Chris Guest, hasta nuestros seis gloriosos años en Schitt's Creek, aprecié nuestra relación laboral, pero sobre todo nuestra amistad. Y la extrañaré. Mi más sentido pésame a Bo, Matthew, Luke y a toda la familia O'Hara”.
“Schitt’s Creek” (2015-2020) no hizo más que crecer desde que se estrenara en un pequeño canal de pago canadiense. El boca a oreja la llevó a Netflix y su papel de Moira Rose, una ex estrella de telenovela que dentro de su fachada va transmitiendo poco a poco una vulnerabilidad en la que la actuación se había convertido en su refugio y mecanismo de supervivencia, fue recompensado con el Emmy, el Globo de Oro, el Gremio de Actores (SAG) y el Critics’ Choice por la sexta y última temporada de la serie que ejemplificaba toda una carrera de fondo que también, en cierta manera, era una analogía de la trayectoria de O’Hara ya que fue justo en ese momento cuando su veteranía y clase jugó a su favor siendo desde entonces más solicitada que nunca.
La prueba más evidente de todo ello no ha hecho más que llegar este último año con su aparición en tres episodios de la segunda temporada de “The last of us” (que le valieron la nominación al Emmy 2025 en la categoría de actriz invitada) y como Patty, la sibilina productora de “The Studio”, la serie de comedia del año que le ha brindado nominaciones al Emmy, al Globo de Oro y a The Actor Awards.
La estabilidad de su carrera también se tradujo en lo personal a través de su historia de amor con el director y diseñador de producción Bo Welch, al que conoció en el rodaje de “Bitelchús” y con el que se casó en 1992 teniendo con él dos hijos; Matthew y Luke. En una de sus últimas apariciones, de manera espontánea en un aeropuerto, un fan la preguntó por qué papel querría ser recordada. Ella lo dejó claro: "Madre de mis hijos".
Aunque su muerte nos deje en "shock" no deja de ser un buen momento para reivindicar a una actriz generacional que si bien siempre huyó de fama y veleidades estaba disfrutando de algunos de los mejores años de su carrera aunando a su alrededor el estatus y el cariño tras una vida provechosa y coherente en la que quizás no llegó a ser del todo consciente de los buenos momentos que hizo pasar a los demás.
* También han fallecido el actor Sidney Kibrick a los 97 años ("La pandilla", "Tierra de audaces", "Calle sin salida"), la actriz Marcia Rodd a los 87 años ("M*A*S*H", "Little murders" y "El eslabón del Niágara"), el actor Ad Van Kempen a los 81 años ("Secretos de guerra", "Brimstone. La hija del predicador"), el actor Richard Dimitri a los 83 años ("El mejor amante del mundo", "Johnny peligroso", "A rienda suelta"), el actor John Cunningham a los 93 años ("Mystic pizza", "El club de los poetas muertos"), el actor Robert Ewing a los 83 años ("La ley del revólver", "Todos eran valientes"), el actor T.K. Carter a los 69 años ("La presa", "La cosa", "El tren del infierno"), el actor Derek Martin a los 92 años ("Ragtime", "Gente de barrio"), la actriz Catherine Samie a los 92 años ("Le divorce", "22 balas"), la actriz Lina Bernardi a los 87 años ("Una historia de chicos y chicas", "Pan y tulipanes" y "El último beso"), la actriz Sheila Bernette a los 94 años ("Hijos y amantes", "Mi vida en ruinas"), el actor Marcus Gilbert a los 67 años ("Rambo III", "El ejército de las tinieblas") y la actriz y modelo Vera Valdez a los 89 años ("Tía Virginia", "La abuela").
* También han fallecido el actor János Koltai a los 90 años ("Los húngaros", "Los desesperados"), el director y guionista Mark Jones a los 72 años ("La noche del duende", "Rumpelstiltskin"), el director Roger Allers a los 76 años ("El rey león", "Colegas en el bosque"), el actor John F. O'Donohue a los 79 años ("Policías de Nueva York", "Mejor... imposible"), el actor Ivan Nestorov a los 92 años ("Katina", "Pelea con el diablo"), la montadora Monique Fardoulis a los 82 años ("El ojo maligno", "La ceremonia"), el actor Donald Douglas a los 92 años ("Un puente lejano", "El diario de Bridget Jones", "Desde el infierno"), el actor Carlo Cecchi a los 86 años ("Belleza robada", "El violín rojo", "Martin Eden"), la directora de casting Nessa Hyams a los 84 años ("La chica terrorista", "El exorcista", "Secreto oculto en el mar"), la actriz Yvonne Lime a los 90 años ("Yo fui un hombre lobo", "Carrera mortal"), el actor Michel Barbey a los 98 años ("El tatuado", "Las dos huérfanas de París", "Fin de semana en Dunkerque"), el actor Salvatore Basile a los 85 años ("Banana Joe", "Holocausto caníbal"), el director y actor David Andrews a los 73 años ("Drácula 73", "Caballo negro"), el director de fotografía Henner Hofmann a los 75 años ("La leyenda de una máscara", "Jonás y la ballena rosada"), el actor Demond Wilson a los 79 años ("Sanford e hijo") y la directora Concha Barquero a los 50 años ("Pepe el andaluz", "Caja de resistencia").
Nacho Gonzalo




































Que triste.
El destino quiso que la premisa de su personaje en "For your Consideration" se repitiera al pie de la letra en la vida real, quedando ella fuera de las nominadas al Oscar ese año. Un quinteto que, por cierto, hubiera ganado lustre teniéndola a ella (Salvo Cate Blanchett todas son nombres olvidados).
Pierden el cine y la televisión, pierde la comedia, pierde el público.