Cine en serie: “Collateral”, el desconcierto ante la llegada del diferente en suelo británico

Cine en serie: “Collateral”, el desconcierto ante la llegada del diferente en suelo británico

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Querido Teo:

“Collateral” es una miniserie británica que a lo largo de sus cuatro capítulos se adentra en una sociedad británica marcada por la inseguridad, la paranoia y el rechazo al diferente. En la que ha sido denominada la primera serie en reflejar a ese Londres marcado por las ideas del Brexit, se respira el desconcierto que llevó a los británicos (sobre todo aupado por la gente mayor) a desentenderse de la Unión Europea y cuyas consecuencias de momento se sienten más que haber llegado a la práctica. David Hare (nominado al Oscar en las categorías de guión adaptado por “Las horas” en 2003 y “The reader” en 2009) ha creado una miniserie que logra mantener la intriga detectivesca y criminal, con una gran importancia del tamiz psicológico de los personajes que acaban confluyendo en ella, pero que quizás ha pecado de querer abarcar demasiado lo que deja a varias piezas de la trama diezmadas narrativamente y con algunos cabos sueltos primando al final un mensaje general de incertidumbre sobre el futuro y sobre el papel y la integración de los refugiados en las grandes metrópolis sufriendo, además, los engaños de una vida mejor que nunca parece llegar.

La tonalidad de la serie es oscura y sórdida, tan gris como los dilemas morales en los que se sumergen una serie de personajes que no son ni buenos ni malos sino meras víctimas condicionantes del sistema que forman parte, marcado por las apariencias y artimañas del gobierno, la presión de los medios de comunicación, o una espiral de narcotráfico que da tanto poder que ninguno de los que forman parte de ello quiere perder su derecho a exprimir la gallina de los huevos de oro. El título de la serie hace referencia a la volatilidad e imprevisibilidad de un hecho aislado y de todo el impacto que provoca en diversos frentes como si fuera una onda en el agua expandiéndose. Asistimos a la muerte de Abdullah Asif, pizzero de origen sirio en las puertas de la casa de una madre soltera que coquetea con el alcohol, las drogas y el juego incapaz de soportar a su hija pequeña y traumatizada por el abandono del que fue su pareja, un importante hombre del partido laborista en la oposición que, por otra parte, es una voz discordante dentro de los patrones marcados por su líder, y que no duda en calificar en unas declaraciones ante la prensa que la política de cara a los inmigrantes convierte al Reino Unido en un país pequeño y mezquino.

La serie no necesita dosificar la intriga, a pesar del desconcierto inicial, ya que no se tarda mucho en saber quién es la persona causante de ese disparo siendo lo interesante averiguar lo que le ha movido a actuar así. La serie pasa a fijarse en las hermanas de la víctima, que viven en un garaje y que sin el sustento de su hermano serán irremediablemente deportadas mientras esperan que eso llegue recluidas en un centro de detención de inmigrantes; una vicaria homosexual que ve como su pareja de origen oriental, adicta a sustancias, está en shock siendo testigo del incidente no queriendo declarar como testigo al tener su visado caducado en el país, y teniendo que elegir entre la diatriba que le pone la Iglesia entre su deber religioso y su vida personal en un ejemplo de hipocresía y guardar las apariencias por parte de la institución; o una capitana del ejército de ademanes casi robóticos que vive con el trauma de la pérdida de su padre en combate, el poco afecto que su madre le profesa, y ser considerada para los miembros del estamento militar en el que convive desde un objeto de lujuria hasta un instrumento para conseguir los fines ante su frágil y moldeable personalidad, lo que le lleva a la venganza y a un pozo sin fondo promovido por una vida vacía y sin construir.

Aunque la serie es temáticamente coral, el reclamo más conocido del reparto es Carey Mulligan que, alejándose de papeles frágiles e inocentones, aquí saca fuerza y vena caustica como una detective de vuelta de todo (a pesar de su inexperiencia) a la que le encargan su primer caso de importancia sufriendo la condescendencia de sus compañeros que no la ven preparada para un caso de tal nivel. Su Kip Glaspie también tiene su historia detrás, habiendo sido una deportista que truncó su carrera tras un mediático accidente, y que ahora suple (a pesar de llevar ese vídeo en el móvil para nunca olvidar de donde viene) con su embarazo y su enganche a su trabajo en el que, a pesar de obtener las averiguaciones en algunas ocasiones de manera demasiado acelerada y fortuita, acaba dirimiéndose con una poderosa secuencia final de resolución a través de una puerta en el que la investigadora tiene que sacar a relucir toda su psicología a pesar del fino alambre de que cualquier palabra errónea puede provocar un desenlace fatal.

“Collateral” no entrará en los tops de las grandes series de la temporada pero sí que garantiza cuatro horas de entretenimiento y, sobre todo, de reflexivo mensaje sobre nuestro tiempo y los tejemanejes de los que nos gobiernan, no sólo políticos sino también lobbys de poder en determinados ámbitos, así como el hecho de cómo se ve la inmigración actual y la crisis de los refugiados desde diferentes estamentos sociales. Su principal problema es que, si bien los dos primeros capítulos nos dan a conocer a los personajes, los dos siguientes parecen querer resolverse de manera acelerada y sin mucha explicación para que entendamos que ese asesinato (lejos de ser fortuito) es sólo la punta del iceberg de una trama mucho más poderosa e interesada. Eso arroja resoluciones algo fallidas y personajes que de repente tienen una importancia capital para luego no terminar de saber que ocurre con ellos.

Eso sí, el conjunto sociológico es más que interesante y el guión es sólido aunque seguramente se hubiera desarrollado mejor a lo largo de algún capítulo más, pero merece especial mención las interpretaciones de Carey Mulligan como la detective, Jeany Spark como la militar y Nicola Walker como la sacerdote, quedando el reparto femenino (también habría que mencionar a la madre soltera que da vida Billie Piper o la inmigrante siria Fatima Asif) muy por encima del interés que representan los roles masculinos que van desde los más insoportables (el político que encarna John Simm acaba poniendo nervioso), los poco desarrollados (el agente Sam Spence) hasta los desaprovechados (ese Peter Westbourne encarnado por Richard McCabe que es un auténtico tótem en la sombra) y que es el ejemplo de que a veces los más culpables pueden ser los que más se vayan de rositas.

“Collateral” es una serie de BBC2 que está disponible a través de la plataforma de Netflix.

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Nacho Gonzalo

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