Cine en serie: “Cuentos asombrosos” (II)

Cine en serie: “Cuentos asombrosos” (II)

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Querido Teo:

Para muchos de nosotros Steven Spielberg es “el director” de cine (como cree el protagonista de “Dawson crece”). Padre de innumerables clásicos y creador de iconos para la imaginería moderna (todos tenemos en la cabeza a Indy, E.T. o Tiburón), también tuvo tiempo para crear en los años 80 una serie de televisión. “Cuentos asombrosos” era un “campo de entrenamiento” para su fábrica de ideas. En formato de 30 minutos era capaz de contar una historia (totalmente independiente a las anteriores y posteriores de la misma serie) e incluso extraer de ellas otra serie o hacer una película si el experimento resultaba positivo.

Y es verdad que desfilaron en pantalla directores y actores de talla mundial, como nos comenta Falken, pero también es cierto que cuando recibes “la llamada” no puedes decir que no. Sobre todo cuando el que te llama acaba de escribir en mayúsculas varios capítulos para la historia del cine moderno (aunque la dichosa Academia le dé la espalda).

Pero centrémonos, porque en un minuto (la cabecera de la serie) el bueno de Steven, como quien se anticipa 20 años, va a escribir este artículo.

Desde el momento que oímos la maravillosa fanfarria creada por John Williams (eterno compañero) corremos a sentarnos en el sofá. No sé si serán las trompetas y la asociación que puede hacer mi cerebro (reyes, palacios, entradas triunfales, el principio de algo grande) o que John Williams sabe que sólo necesita dos notas para captar mi atención, pero en ese mismo momento desconecto y vacío mi cabeza ya que tengo que estar preparado para cualquier cosa que pueda ocurrir la próxima hora y media. Digo hora y media porque recuerdo alquilar en el videoclub (¿y eso que es? Por cierto, yo era muy joven, los alquilaban mis padres) las cintas de VHS, que tenían tres episodios cada una.

Después de esto, y ya reunida la familia alrededor de la “tele” (yo en el peor sitio, es lo que tiene ser el más pequeño en tu casa), pegamos los ojos a la pantalla y vemos la imagen que va a resumir gran parte de la grandeza de esta serie: Un nativo alrededor de un fuego contando una historia. No importa estrujarse más la cabeza, esto es “Cuentos asombrosos”: Reunir a la familia delante de un cuenta cuentos para entretenerles.

Y es que parece sencillo pero dime, ¿qué serie hoy en día puede juntar a padres e hijos delante del televisor? ¿Acaso ves “Hannibal” con tus niños mientras comes higadillos? ¿O bien te ríes a mandíbula batiente con Bob Esponja y Patricio? ¿Sabes explicarle a tu padre que es el “humo negro”? ¿Sabe alguién a estas alturas que es el “humo negro”? (“Lost”).

De pronto, desfilan una serie de imágenes creadas por ordenador (recordemos lo que le gusta a Spielberg estar a la última en tecnología e incluso basar sus películas en ella, “Parque Jurásico” o “Minority report”) que nos recuerdan y anticipan temas recurrentes en su filmografía y en esta propia serie: La antigüedad (Egipto, Mesopotamia), la Historia (la Edad Media, principalmente), lo oculto (fantasmas, seres inertes que cobran vida), la magia, la muerte, el espacio exterior, la tecnología y, como colofón, la propia familia delante de la televisión viendo la serie. Y luego unas letras gigantes detrás de las cuales todo puede pasar…

Dice Spielberg que difícilmente alguno de sus trabajos no esté basado en una experiencia de su niñez… curioso barrio donde vivía este señor. Habla también de lo orgulloso y estimulante que es para él trabajar la ciencia ficción y el interés que demuestra en el entretenimiento de los espectadores, siendo un reto más grande de lo que podamos llegar a imaginar basándonos en lo “sencillo” o “infantil” de alguna de las tramas. Sí que afirma que mientras se hace viejo su lado más “purpura” se impone, pero eso forma parte de otra asombrosa historia.

Qué verás asombroso: En 30 minutos tienes presentación, trama y desenlace, no hay que esperar a la semana siguiente para ver qué pasa. Un tratamiento totalmente cinematográfico de la imagen igual que la manera de hacer trabajar a sus actores. Y sobre todo, el hecho de poder sentarte al lado de los que más quieres a ver la serie sin tener que taparles los ojos cuando sale una escena picantona (recuerda que Steven Spielberg omite prácticamente siempre escenas de sexo en sus películas).

Qué será más un cuento: Tramas un poco infantiles en algunos casos si lo que te va es dar caza a Abu Nazir (“Homeland”). Irregular nivel de los episodios según el director del mismo. Alguna historia ya demasiado explotada.

Vídeo

Y la semana que viene…

Amigos y amigos, la semana que viene (esta vez sí), trataremos el maravilloso mundo de los títulos de los capítulos de las series.

Hoy quiero que penséis en una cosa: “¿Por qué este tipo (yo) nunca escribe de esa serie que a mi me encanta?”. Fácil, si queréis mi humilde opinión sobre esa serie que creéis de cabecera, no tenéis más que pedirlo aquí abajo.

David Volcano

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