Cine en serie: Hablemos de “Fringe”

Cine en serie: Hablemos de “Fringe”

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Querido Teo:

Seguro que muchos de vosotros ya os estaréis frotando las manos ante la inminente llegada de la nueva temporada de “Fringe”. Los últimos acontecimientos nos dejaron con la boca abierta (como siempre) pero también con muchas más dudas de lo habitual de cara al próximo relato que ya está a la vuelta de la esquina (estreno el 23 de Septiembre). Yo, que soy más paciente, o menos ansioso, o simplemente muy poco amante de la precipitación, no entraré a valorar lo que creo nos deparará su cuarta (y debido a sus bajas audiencias, me temo que última) temporada, pero lo que sí voy a hacer es darle un pequeño, pero exhaustivo, repaso a lo que nos dejó, hace ya tiempo, su tercer asalto que, como siempre, ha sido mucho y variado (en todos los aspectos) tanto para bien (casi todo), como para mal (en algunos detalles). Comencemos pues. Hablemos de “Fringe”

A partir de aquí algunos spoilers. Lean con cuidado.

Si el final de su segunda temporada dejó a la serie en su punto más álgido, tanto de intensidad como de calidad, el inicio de su tercera no pudo ser más coherente, sorprendente, y sobre todo fascinante. El juego de los espejos (universos paralelos) que se sacó de la chistera la serie, nos regaló una buena ristra de episodios, donde Olivia y sus compañeros de aventuras se dividieron por dos (no sólo buenos personajes sino también estupendos actores), demostrándose una vez más que “Fringe” aunque juegue muchas veces al despiste, e incluso al disparate en ocasiones, siempre lo hace con todas (o casi todas) las cartas sobre la mesa, y desde luego nunca despegando los pies del suelo más de lo debido. Cada uno de sus diferentes episodios, centrados en sus dos estupendas existencias paralelas, ayudó a que una buena parte de la historia general de la serie que venía de atrás avanzara con paso firme hacia una resolución final (hacia el octavo capítulo) mucho más que satisfactoria. De este modo, no solo se cerró de manera brillante uno de las mejores arcos argumentales que ha dado la ciencia ficción televisiva en los últimos años, sino que también se demostró que “Fringe” podía ocupar perfectamente el hueco dejado por “Perdidos”, en cuanto a su poder de fascinación global, y su capacidad de convocatoria forera e “internetil”.

He leído mucho por ahí que a partir de ese episodio en concreto (3×08 Entrada) la serie cae en un declive que no supera hasta sus últimos episodios. No puedo estar más en desacuerdo con esto. Es cierto que tras una gran trama cerrada la intensidad de la serie se apacigua considerablemente, pero en ningún caso creo que los siguientes episodios de “Fringe” sean como para llamarlos flojos e incluso prescindibles. Si algo ha tenido esta serie es una capacidad infinita para enriquecer a los personajes con pequeños detalles que han ido incorporando poco a poco sobre todo en episodios autoconclusivos de este tipo. Historias como las de Marionette, The firefly, 6B o Subject 13, no sólo aportan más contenido y muchos más matices a nuestros protagonistas, sino que además son en sí mismos estupendos relatos de ciencia ficción a la altura de los que podía haber firmado el mismísimo Philip K. Dick.

Ahora bien, entrando en su recta final, hay acontecimientos (que no desvelaré para no estropearle la sorpresa a nadie que no los haya visto) que, por lo menos podemos decir que son más que cuestionables. Si como he dicho antes, “Fringe” se había caracterizado en su mayor parte por estar siempre muy arraigada a aspectos pseudo-científicos, bien es cierto que en esta tanda de episodios hay sucesos que van más allá del límite de nuestra imaginación, entendiéndose ésta dentro de las reglas de la propia serie (que imaginación tenemos y mucha). Aún así, dichos episodios, sin cautivar, y desde luego sin estar a la gran altura del resto de la temporada, siguen siendo muy divertidos (especialmente el de los dibujos animados), y por ello nunca dejan a la serie totalmente fuera de juego como muchos otros críticos se han atrevido a sugerir varias veces.

En cuanto a la traca final, con viajes en el tiempo incluidos y paradojas temporales varias, aunque sean recursos muy manidos en este género, y sin duda no emocionen-sorprendan como deberían, siempre funcionan porque, como debe ser ante todo en una historia de este tipo, son completamente coherentes con lo visto y vivido hasta ese momento. Bien es verdad que el último episodio resulta un poco anticlímax, y que la sensación final de la temporada deja un pequeño regusto ingrato a precipitación (posiblemente debido a la constante guadaña de la cancelación, y su ansiedad por terminar las tramas), pero en líneas generales el cierre de esta tercera campaña se me antoja como mínimo bastante satisfactorio. Es más, hasta me atrevería a decir que podría haber sido un estupendo final de serie ya que cierra perfectamente los acontecimientos generales del secuestro de Peter y sus consecuencias. De ahí mis dudas de lo que nos espere a partir de ahora, ¿dónde está Peter Bishop?. Visto lo que hemos visto en las últimas escenas, me pregunto ¿realmente importa?.

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Watanabe

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Comentarios

Waterlord - 12.09.2011 a las 16:06

No te lo temas, se sabe que es la última temporada desde mediados de la tercera, creo.

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