Cine en serie: “House of cards”, o cómo empatizar con el mal

Cine en serie: “House of cards”, o cómo empatizar con el mal

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Querido Teo:

En 1960 el MOSSAD (servicio secreto Israelí) secuestró en Argentina a Albert Eichmann y lo condujo hasta el país hebreo. Eichmann fue uno de los ideólogos del Holocausto y, tras la muerte en 1942 de Reinhard Heydrich, se encargó de llevar a cabo tan abominable plan. En 1961 fue juzgado en Israel y sentenciado a muerte. Fue ajusticiado el 31 de Mayo de 1962.

Entre las persona que asistieron al juicio se encontraba la filosofa judía Hannah Arendt. Tras el juicio escribió el libro “Eichmann en Jerusalén: Un estudio sobre la banalidad del mal”. El termino banalidad del mal es la definición de lo que era Eichmann. Un hombre y no un monstruo, un ser humano que no era un genio del mal, sino alguien que es capaz de exterminar a todo un pueblo sin marcharse las manos ni empuñar un arma. Su único argumento de defensa fue la de ser alguien que seguía ordenes. Eichmann era un ser obediente, un administrativo del mal.

Frank Underwood no es un ejemplo de la banalidad del mal. Es él el que ordena, es la persona que hace todo lo posible para conseguir su objetivo sin parase a pensar en las victimas que deja a su paso. Es cruel, despiadado y no tiene escrúpulos. Y aún así nos cae bien, queremos que consiga sus objetivos e incluso nos alegramos de sus éxitos. Vemos a los que se interponen en su camino como alguien que se merecen caer en las garras de Frank Underwood.

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¿Por qué personajes tan detestables como Frank Underwood nos atraen? ¿Cuál es motivo de esa atracción del mal? ¿Por qué empatizamos con un señor que no dudaría en matarnos si nos convertimos en su problema? Puede haber muchas respuestas, pero la verdad es que da igual, lo cierto es que nuestro Frank Underwood (y señora, no hay que olvidarse de ella  por la cuenta que nos trae) es un personaje que gusta al público y ante la imposibilidad de dar un diagnostico claro tendremos que hacer caso del acerbo popular: “Los buenos son tontos”.

¿Quién no lo ha pensado alguna vez? Todos en algún momento al ver al personaje “bueno” hemos pensado que como poco era un poco soso y simple. Alejémonos un momento de los Underwood y vayamos a por un ejemplo más universal. ¿Alguien se pondría una camiseta de Luke Skywalker? Aunque quisiera no creo que las encuentre con facilidad. Sin embargo Darth Vader tiene toda clase de productos con su imagen, camisetas, tazas, llaveros, pegatinas, protector de móvil y cualquier cosa que podamos imaginar. ¿Qué es lo que le falta a la nueva película de Star Wars para alcanzar a sus predecesoras? (No hablo de las precuelas, esas ni siquiera deberían ser consideradas como películas de Star Wars). Le falta un malo poderoso y cautivador como Darth Vader. Incluso en el bando de los buenos a Luke le sale un competidor en los gustos del público, un personaje mordaz, granuja y vividor: Han Solo

Lo que quizás nos atraiga del matrimonio Underwood (otra vez no podemos obviar a Claire) es su capacidad para manipular a los que le rodean y eso solo se consigue con inteligencia. Y quizás de los personajes perversos lo que nos atraiga sea precisamente  la inteligencia, es posible que los espectadores necesitemos una muestra de inteligencia y, en muchas ocasiones, parece que los guionistas solo sabe darle ese rasgo a los malos. Es como si el personaje bueno tuviera por fuerza que ser menos listo que su antagonista. Habrá que recordar a los guionistas que uno de los personajes más inteligente y sagaz de la ficción es Sherlock Holmes y era uno de los “buenos”.

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La cuarta y hasta el momento última temporada de “House of cards” nos presenta unas tramas que hay que digerir, no es la serie más indicada para hacer un maratón con ella. En ocasiones hay que detenerse y respirar hondo para intentar asimilar todo lo que está ocurriendo. Sin hacer spoiler, solo decir que la última frase de la temporada merece un lugar en el olimpo. En ella se resume cuatro fantásticas temporadas. Queremos más.

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Luis Guerra

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Comentarios

Pedro - 09.04.2016 a las 17:55

Muy buen artículo.

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