Recordando clásicos: Romy Schneider, la actriz trágica

Recordando clásicos: Romy Schneider, la actriz trágica

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Querido primo Teo:

Nacida como Rosemarie Magdalena Albach-Retty, el 23 de Septiembre de 1938 en Viena, hizo su debut en el cine con tan sólo 15 años. Al principio de su carrera, su madre Magda Schneider supervisaba su carrera muy de cerca, de hecho, su decisión de aceptar ”Amoríos” fue aprobada por su progenitora, ya que se trataba de un remake de ”Christine”, del genial Max Ophüls, que la propia Madga había protagonizado años atrás, interpretando él mismo papel al que daría vida su hija. Se rumoreó que su madre le aconsejó hacer más películas de Sissi ya que después del enorme éxito de las tres primeras le ofrecieron un considerable aumento de salario a la joven actriz, pero Romy se negó por miedo al encasillamiento y porque deseaba retarse, interpretativamente hablando. Sólo aceptaría años después retomar a este mítico personaje en una versión mucho más lúgubre y adulta bajo la batuta de Visconti en la excelsa ”Ludwig”.

Romy Schneider adquirió gran popularidad en los años 50 debido a las edulcoradas películas de Sissi. Luchó mucho a lo largo de su carrera por quitarse esa etiqueta, que simplemente servía para limitarla artísticamente hablando, porque no la permitiría crecer si seguía por ese camino. Pronto dejó ese tipo de películas, ”Amoríos” fue importante en su vida porque, gracias a ella, conocería al gran amor de su trágica existencia, Alain Delon, por aquel entonces, un actor que acababa de empezar y que aterrizó en el cine de manera fortuita, de origen humilde y que comenzó desde abajo, trabajando en pequeños oficios que nada tenían que ver con la actuación, de hecho, su familia no estaba vinculada al espectáculo. Se fijaron en él a raíz de asistir al festival de Cannes cuando todavía era un desconocido. Romy, sin embargo, ya era una estrella mundial gracias a la emperatriz Sissi.

Su primer encuentro se produjo cuando Alain fue a recogerla al aeropuerto de Niza con un ramo de flores bajo el brazo. Romy, por aquella época, no hablaba francés y él tampoco inglés o alemán. La actriz austriaca describió aquel primer contacto como embarazoso, ya que ninguno de los dos podía comunicarse y ella quedó impresionada por su belleza, su comunicación fue visual. Se comenta que, durante el rodaje de la bonita ”Amoríos”, no se llevaban bien, porque eran muy opuestos. El era rebelde, temperamental, complicado y de clase baja. Ella era una niña bien, inocente y dulce, y además era hija de actores. Sus padres estaban bien posicionados dentro de la sociedad alemana, se comentaba que eran amigos íntimos de Hitler. Su madre Magda, supuestamente, llegaría a ser amante del dictador. Este lamentable contacto haría que Romy no le hablase en mucho tiempo, además su padre las había abandonado y su madre intentó sacar adelante a la familia como pudo. Su amor floreció poco después de terminar el rodaje, cuando iban de camino a un festival para presentar ”Amoríos”. Parece ser que a raíz de este evento empezaron a conocerse mejor. Cuando bailaron juntos, Romy aseguró que sintió al hombre y se dio cuenta de que estaba perdidamente enamorada.

Eran muy jóvenes, unos veinteañeros, pero a pesar de todo duraron 5 años. Vivieron juntos en París, y se comprometieron en Lugano, pero nunca llegaron a casarse finalmente. Una de mis parejas cinematográficas favoritas que aunaban todo, belleza, talento y encanto. La causa de la ruptura fueron las infidelidades de Alain, incluso se llegó a decir que mantenía una relación amorosa con el maestro Luchino Visconti cuando todavía estaba saliendo con Romy. La sombra de la bisexualidad siempre acompañó a su magnífica y legendaria carrera y parece ser que en los 70 él mismo reconoció públicamente esta tendencia sexual, aunque recientemente en su vejez se haya contradicho haciendo comentarios retrógados en contra de la homosexualidad. Pero, supuestamente, el motivo principal por el que Delon decidió terminar con Romy fue porque tuvo un affaire con Nathalie Delon y la dejó embarazada de su primer hijo Anthony. Acto seguido se casaría con ella y el galán francés se despidió de Romy con una nota y un ramo de flores. Romy sufrió mucho por esta ruptura, nunca lo olvidaría ya que estaba locamente enamorada de Delon. Ella se casaría poco después con su primer marido, Harry Meyen, padre de su hijo David, un complicado matrimonio que llegaría a su fin en 1975.

Mi percepción personal es que tanto Alain como Romy se quisieron mucho, pero eran muy jóvenes y guapos y las relaciones no siempre funcionan. Delon, muchos años después de la muerte de Schneider, aseguró que fue el gran amor de su vida, que era la mujer que más había amado y que vivió los años más felices de su existencia junto a ella. Fueron amigos hasta el fallecimiento de Romy y colaboraron en dos películas más, las entretenidas ”La piscina” y ”El asesinato de Trotsky”. Además de con Alain, formó memorables parejas artísticas con Michel Piccoli, Marcello Mastroianni y Jean-Louis Trintignant.

A través de Delon, Romy conocería a Luchino Visconti y primero representaría junto a su ex pareja ”Lástima que sea una puta” en el teatro a las órdenes de este genial director, que le reportaría innumerables elogios. Después vendrían el mejor segmento de ”Boccaccio ’70”, ”Il lavoro”, en la que Romy brilló como nadie dando vida a una prostituta de lujo, y su última colaboración juntos en ”Ludwig”, que le daría la oportunidad de darle una brutal vuelta de tuerca a Sissi.

La estupenda transición de Romy hacia papeles más maduros y complejos se produjo con la excelente ”Las cosas de la vida” de un director clave en su necesaria evolución artística, Claude Sautet. Se convertiría en su musa, realizando para él 5 cintas (la citada ”Las cosas de la vida”, ”Max y los chatarreros”, ”Una vida de mujer”, Ella, yo y el otro” y ”Mado”, todas altamente recomendables). Su imagen de muchachita cándida se transformó en la de una mujer hecha y derecha con una poderosa sensualidad, aunque manteniendo en el fondo su dulzura característica. Su mirada melancólica, dulce y frágil, eran las señas de identidad de una actriz magnífica que dejó una huella indeleble en el cine y en nuestros corazones. Una pérdida terrible para el séptimo arte, sin duda.

Siempre se consideró alemana, aunque la zona donde nació, posteriormente, perteneció a Austria. Poseía la doble nacionalidad, alemana y francesa (ya que desarrolló la mayor parte de su carrera en territorio galo, donde fue adoptada como propia y era muy querida y respetada). Fue nominada a los César en varias ocasiones, ganando dos por sus estupendas interpretaciones en las interesantísimas ”Una vida de mujer” y ”Lo importante es amar”. Mucho tiempo después de su muerte, Delon presentó un galardón honorífico que le concedieron en estos premios.

Su carrera se vio truncada por sus tragedias personales. En 1981 su hijo primogénito, David, que en aquella época contaba con 14 años, murió en circunstancias terribles. Vivía desde hacía un tiempo con sus abuelos adoptivos (los padres del segundo marido de su madre, Daniel Biasini, al que quería como si fuese su verdadero padre, ya que el biológico se suicidó). En una ocasión, al no estar nadie en casa, decide trepar el enrejado del portal y una de las puntas de la reja le atraviesa el abdomen. Poco después, fallece en la mesa de operaciones. Romy nunca se recuperó de este suceso trágico y doloroso y sufrió una fuerte depresión hasta su muerte, el 29 de Mayo de 1982, que se mezcló con su adicción al alcohol. La causa de su fallecimiento no está esclarecida. Hay dos hipótesis, la más extendida y posible que fue un suicidio, debido a la supuesta ingesta de somníferos y grandes cantidades de alcohol que derivaron en un paro cardíaco, y la otra, que aportó recientemente una amiga íntima de Romy, y que contradice este hecho, ya que según esta persona Romy había dejado el alcohol y ya no consumía pastillas, lo que nos conduce a la conclusión final, la del paro cardíaco oficial, dejando en el aire las causas que lo rodearon. Se rumorea que Alain Delon, al ver el cuerpo sin vida de Romy, sollozó amargamente y le susurró: ”Te amo, muñequita”.

Dejó una hija llamada Sarah Biasini, también actriz, fruto de su segundo matrimonio con su secretario Daniel Biasini y del que se divorció en 1981. En 1984 se creó en su honor los premios Romy Schneider que sirven para premiar a las jóvenes promesas galas.

Romy es de esas actrices que englobo en un grupo selecto y reducido, las que adoro contemplar en pantalla hagan lo que hagan. Su legado permanecerá siempre. Esta inolvidable actriz, de arrolladora y enigmática belleza, seguirá cautivando a generaciones venideras, porque su filmografía y su talento nunca perecerán, siempre estarán ahí. A continuación, una serie de títulos que considero imprescindibles para descubrirla en profundidad, la amplia selección aquí.

Tu prima.
Yuna

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