"La boda de Rosa"

"La boda de Rosa"

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La web oficial.

El argumento: A punto de cumplir 45, Rosa se da cuenta de que ha vivido siempre para los demás y decide marcharse, dejarlo todo y apretar el botón nuclear. Quiere tomar las riendas de su vida y cumplir el sueño de tener un negocio propio. Pero pronto descubrirá que su padre, sus hermanos y su hija tienen otros planes, y que cambiar de vida no es tan sencillo si no está en el guion familiar.

Conviene ver: “La boda de Rosa” es un verista retrato de una mujer de hoy en día que se ha olvidado de vivir por sí misma tan centrada en las obligaciones laborales y personales y que siempre ha estado más pendiente de los demás que de ella misma sufriendo el egoísmo y el hedonismo de los que más quiere que, casi sin pretenderlo, condicionan sobremanera la vida y la personalidad de una Rosa que ha decidido poner tierra de por medio y pensar en ella por una vez apretando el "botón nuclear", aprendiendo a decir que "no" y, por primera vez, respetarse y valorarse a sí misma y a lo que quiere. El personaje de Rosa, una madre soltera que trabaja como costurera mangoneada por una jefa que la tiene como una criada y siempre pendiente de su familia, está muy bien dibujado sobre un guión sencillo en apariencia pero profundo a la hora de narrar esa dependencia y esa culpabilidad interiorizada que lleva a que uno se vea obligado a actuar de una determinada manera para no decepcionar a los demás pensando que la única manera de sentirse realizada es siendo útil para las conveniencias y caprichos de padres, hermanos e hijos. Candela Peña está estupenda en un personaje algo más sobrio de lo habitual pero al que imprime su torrencial carisma, gracejo y talento moviéndose en la línea de ser una buena persona o simplemente ser demasiado tonta para decir sí a todo, pero no desentona un acertado retrato de personajes a los que también sacan petróleo Sergi López, Nathalie Poza, Paula Usero y Ramón Barea, tan ruidosos y verborreicos como entrañables en una cinta verbenera, mediterránea, costumbrista y en la que muchas mujeres se sentirán identificadas ante las situaciones tan reconocibles del día a día que se narran.

Una película llena de luz pero también de catarsis ante las ataduras de las que se libra una protagonista que decide que su compromiso más importante es el que tiene que mantener con ella misma. Una transformación orgánica que se narra con sencillez y cotidianidad a la búsqueda de algo de oxígeno en forma de libertad personal para una mujer que hará caer a los demás lo poco que han pensado en ella poniéndose en su piel. Una familia en la que su padre, sus hermanos y su hija han actuado más como chupópteros centrados en sus propios problemas que como gente comprensiva y proactiva, pensando en que siempre estará la buena de Rosa para encargarse de todo porque es lo que ha hecho siempre sosteniendo a una familia que depende de ella para no reinar en el caos. La historia de una mujer en su proceso de emancipación que se ha decidido a coger las riendas de su vida pero sin ninguna carga de dramatismo, reproche o culpa sino con luminosidad ante el apasionante horizonte por descubrir que se le presenta dejando atrás la angustia, el agotamiento y las cadenas. Un texto medido y preciso (la directora vuelve a colaborar con la guionista Alicia Luna) con aire festivo y unos actores en estado de gracia, estupendos en las partes más emocionales y sencillamente magistrales en su vis cómica, elevan una cinta coral sobre los problemas de la incomunicación familiar y de acabar engullidos por las obligaciones que nos imponen y nos autoimponemos que, a pesar de su apariencia poco ambiciosa frente a otros proyectos de Icíar Bollaín, es uno de sus trabajos más lúcidos, certeros, esperanzadores y tiernos de una directora siempre inteligente en un canto nada impostado al feminismo, a la autonomía y al derecho a ser feliz y quererse a sí mismo.

Conviene saber: "La boda de Rosa" inaugura el Festival de Málaga 2020. Candela Peña vuelve a trabajar con Icíar Bollaín tras "Hola, ¿estás sola?" (1995) y "Te doy mis ojos" (2003).

La crítica le da un SIETE

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