Centenario Wilder: “Primera plana”, la escena

Centenario Wilder: “Primera plana”, la escena

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Querido diario:

Llegó 1974 y la carrera de Wilder entraba ya en una espiral de declive. Cada vez le era más complicado iniciar un rodaje, tenía problemas con las productoras porque estas no querían arriesgarse en subvencionar más películas de un director casi setentón. Quien les iba a decir que nuestro homenajeado viviría aún tres décadas más viéndose privado prácticamente de dirigir debido a los nuevos tiempos de Hollywood.

Wilder dirigió la mejor película de su última época echando la vista atrás a sus tiempos de periodista. En “Primera plana” realiza un homenaje a la profesión, tributo que va unido a críticas como la que escribió para el personaje protagonista que en el film está a punto de abandonar la profesión porque se casa con una chica de variedades. “Un hatajo de pobres diablos, con los codos raídos y los pantalones llenos de agujeros, que miran por la cerradura y que despiertan a la gente a medianoche para preguntarle qué opina de Fulanito o Menganita. Que roban a las madres fotos de sus hijas violadas en los parques. ¿Y para qué?. Pues para hacer las delicias de un millón de dependientas y amas de casa. Y, al día siguiente, su reportaje sirve para envolver un periquito muerto”.

100añosWilder_Primeraplana2.jpgSi en anteriores películas había criticado al ejercito o al sistema de Hollywood, aquí Wilder se permitía criticar a un mundo que le era tan conocido como el del periodismo. Por ello presenta a unos periodistas que se juegan los artículos a la carta y que se quejan mientras unos operarios construyen un patíbulo en un lugar cercano ya que no les permite trabajar.
Además, terminada la censura, Wilder se permitió presentar a una prostituta como a una heroína e incluso basar en uno de los periodistas la figura de un homosexual con uso de papel de water rosa incluido.

Lemmon y Mathau repiten como pareja protagonista en esta película en el que se analiza lo que está dispuesto en el mundillo por conseguir la exclusiva, y en como el sentimiento de la vocación aparece muy arraigado, ya que a pesar de sus intentos el personaje interpretado por Jack Lemmon nunca podrá dejar de serlo, aunque a veces sea por tácticas como la que vemos en esta escena.
Una despedida, como la que nos dio Wilder. Una despedida imperecedera gracias a algo que nunca muere, como es el arte de su cine.

A Wilder le quedarían aún dos películas, pero estas ya sonarían a despedida. Por un lado “Fedora” en la que vuelve a utilizar el tema que tan buen éxito le dio en “El crepúsculo de los dioses” contando con uno de sus actores fetiche como William Holdem, y por otro “Aquí un amigo”, película en la que Lemmon y Mathau vuelven a brillar con luz propia interpretando a un hombre que abandonado por su mujer decide suicidarse y un asesino que prepara su gran golpe.
Aunque Wilder lo intentó, nunca más volvió a dirigir a pesar de que estuvo a punto de encargarse de la oscarizada película de Spielberg “La lista de Schinder”, película en la que asesoró por sus experiencias familiares que siempre quedaron marcadas en su memoria.

100añosWilder_Billy.jpg

El 27 de Marzo de 2002, moriría a los 95 años una forma de hacer cine. Un Dios de la cámara y de la escritura para no pocas personas. Un hombre que con su ingenioso estilo logró introducirse en la industria de Hollywood regalándonos grandes escenas como las que hemos podido repasar estos dos meses. Finalmente, el propio sistema le impidió continuar aunque atrás quedaban frases y momentos para el recuerdo que fueron reconocidos con 6 Oscar, 3 Globos de Oro y muchos más reconocimientos internacionales.

Un hombre que fue genio y figura hasta el final, como demuestra este video en el que Wilder recibió un homenaje por su 90º aniversario.


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