El hombre llegó a la Luna, el cine lo hizo antes

El hombre llegó a la Luna, el cine lo hizo antes

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Querido Teo:

Siempre ha estado allí iluminándonos y como el ser humano es ambicioso por naturaleza siempre se tuvo la intención de poseerla, de tenerla más cerca, de tocarla… La Luna es caprichosa por naturaleza, presumida y traviesa, saliendo sólo a pasear de noche ante nuestros ojos. Pero como una fiel amiga siempre está, aunque no la veamos físicamente. Hoy hace 40 años que Neil Armstrong logró lo que muchos habían soñado y todavía sueñan. Su huella queda para la Historia, dejando de lado las leyendas urbanas sobre el tema, pero si el ser humano llegó a la Luna hace 40 décadas, el cine aterrizó mucho antes o, por lo menos, nos enseñó el camino para llegar a ella.

Fue George Meliés en 1902 el que nos presentó a la Luna como algo cercano y material, algo tangible y casi con vida propia. En “Viaje a la Luna” adaptaba el clásico “De la Tierra a la Luna” de Julio Verne, una mente que ya en el siglo XIX soñaba con la aventura. “Viaje a la Luna” tiene el atractivo de lo añejo, de lo experimental de un medio de comunicación que irrumpía con fuerza. También de lo impactante de lo novedoso. Hasta la saciedad ha sido imitado esa cápsula espacial que se estrella en el ojo derecho del satélite. Sin duda, la primera escena recordable que dejó el cine aprovechando unos efectos especiales revolucionarios para la época.

 

 

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Neil Amstrong dió una gran paso para la Humanidad hace 40 añosSólo Fritz Lang sería un digno seguidor de Méliès a la hora de reflejar a la Luna como un ente con vida propia. En “Die Frau in Mond” un problema con el tanque de oxígeno obligaba a parte de la tripulación (ya en la Luna en busca de oro), a regresar a la Tierra antes de tiempo, como le ocurriría realmente años después al Apolo XIII. En los 50 la Luna era vista como un elemento para potenciar la serie B con productos tan olvidables como “Las mujeres gato de la Luna” que en 1953 tenía la intención de “calentar” al personal con unas selenitas en forma de “catwoman” ligeras de ropa. La Luna tocaba fondo habiendo perdido interés para la ciudadanía y para el cine. Era una época en la que tras sufrir dos Guerras Mundiales no era el mejor momento para intentar ninguna conquista al espacio. La Luna era sólo algo jocoso para películas de exiguo presupuesto y para comprobar cuando una mujer podía dar a luz aprovechando el cambio de estado del satélite.

Si Kennedy, viendo como los rusos tomaban la delantera en lo referente a la conquista del espacio, impulsó un plan espacial para que antes que terminara la década de los 60 un hombre pisara la Luna, Kubrick fue su equivalente en el cine rompiendo todo lo establecido con la revolucionaria “2001: Una odisea del espacio”. Era una película en la que descubríamos el lado oculto de la Luna, además de suponer todo un punto álgido en el cine de ciencia ficción. Era la época de la Guerra Fría y, sabiéndolo o no, Kubrick fue el telonero perfecto para que un año después del estreno de la película, en Julio de 1969, se cumpliera uno de los episodios claves del siglo XX. El primer “fenómeno televisivo mundial” que en España quedará recordado siempre por la voz de Jesús Hermida y en Estados Unidos por la de Walter Cronkite, casualidades de la vida fallecido este mismo fin de semana a la edad de 92 años.

Kubrick se adelantó un año antes con "2001: Una odisea del espacio"“2001: Una odisea del espacio” es algo más que una película de ciencia ficción, y además de ser la que mejor contó esa llegada justo un año antes de que se produjera, también es causante de que se mantenga la leyenda urbana de que en realidad la llegada a la Luna fue un montaje del gobierno norteamericano con el fin de demostrar su poderío frente a unos rusos que hasta ese momento llevaban varios pies de ventaja en la batalla espacial. El cielo sin estrellas y las sombras convergentes que se aprecian en algunas fotos de las misiones, el ondear de la bandera en un ambiente sin atmósfera y por tanto sin viento, la huella perfecta de la bota de Armstrong en el polvo seco de la Luna o la falta de cráter tras el alunizaje del módulo espacial “Águila” son algunas de las “anomalías” que apunta Bill Kaysing en su documentadísimo, pero sensacionalista, libro “Nunca fuimos a la Luna” publicado en 1974.

Algunos como Kaysing señalan que, en realidad, todo fue un plan urdido por Nixon para, además de demostrar la hegemonía usamericana, levantar la moral del pueblo tras la debacle de Vietnam. Lo cierto es que siempre fue sorprendente como Estados Unidos avanzó tanto en un terreno en muy poco tiempo cuando los rusos todavía lo dominaban de cabo a rabo. Los que defienden esa “teoría conspiratoria” consideran que Nixon encargó a Kubrick realizar el montaje después de haberlo hecho tan creíble en su película. Y es que para el espectador que vivió el acontecimiento frente a la pantalla del televisor eso no podía ser otra cosa que la última superproducción de Hollywood. Seguramente nunca lo sabremos con certeza quedando para esta ocasión el dicho de que la realidad supera a la ficción. Todo esto quedaba reflejado en “Capricornio Uno” de Peter Hyams en la que éste muestra a la NASA fabricando una falsa misión y obligando a los astronautas a ser cómplices de la farsa de un viaje espacial, pero a Marte en vez de a la Luna.

Tom Hanks comandando la tripulación del "Apolo XIII"Bien es verdad que después de la llegada del hombre a la Luna, y las expediciones que siguieron en un corto espacio de tiempo, la pregunta que se ha hecho más de uno es…¿porqué el hombre no ha vuelto a la Luna?. Quizás porque dentro del utilitarismo de la población no es algo que a ésta le urja como así ocurría a finales de los 60. Tanto la vida como el cine son testigo de ello porque a partir de mitad de los 70 decayó la preocupación por lo que ocurría más allá de las estrellas.

No sería hasta “Apolo 13” en 1995 cuando volvió a irrumpir, muy brevemente, el interés por el espacio y la Luna. Allí se contaban los hechos reales acaecidos en la nave cuando sus tripulantes tuvieron que abandonar su deseo de pasear por la Luna cuando la explosión de los tanques de oxígeno les obligó a volver a la Tierra para no poner en peligro su vida. Y es que ese ha sido, hasta ahora, la intermitente relación del ser humano con la Luna las pocas veces que se han encontrado en el espacio. El interés global por la Luna ha decrecido a favor de otros sueños como la conquista de planetas similares al nuestro como Marte. “Misión a Marte” de Brian De Palma estrenada en 2001 muestra por donde van los derroteros actualmente en la NASA. Quizás esta efemérides haga que el sueño (lo aventuró Barack Obama en su campaña electoral) de volver a nuestro satélite pueda estar más cerca. Porque como ya retrató Clint Eastwood en “Cowboys del espacio”, el sueño del ser humano sigue siendo contemplar nuestro propio planeta desde la Luna mientras suena de fondo allá arriba el Fly me to the moon.

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Nacho Gonzalo (Coronado)

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