El cine más erótico: "Fuego en el cuerpo", cine negro caliente

El cine más erótico: "Fuego en el cuerpo", cine negro caliente

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Querido Teo:
“Fuego en el cuerpo” es uno de los clásicos eróticos de los 80. La novedad que supuso la propuesta en su día, con un gran número de charlas de cafetería, ha quedado, según la perspectiva del espectador del siglo XXI, como una película previsible y a la cual el paso del tiempo le ha perjudicado.

Ya hemos hablado del desenfreno sexual más de una vez en esta sección, pero “Fuego en el cuerpo” se basaba también una relación adultera que irá derivando en la intención de perpetrar un asesinato. Ned Racine es un abogado mujeriego y vividor. Una noche conoce a una atractiva y misteriosa mujer con la que mantiene una estimulante conversación. Tras pasar unos días y no quitársela de la cabeza, el abogado decide ir en su busca, encontrándola en un bar. La pasión se despertará y dará rienda a un encuentro sexual muy ardiente que repetirán una y otra vez, obsesionándose cada vez más el uno por el otro. La relación se complica teniendo en cuenta que esta mujer está casada con un adinerado empresario al que deciden quitar de en medio.

Lawrence Kasdan, que hasta ese momento sólo era conocido por ser el guionista de “El imperio contraataca”, revolucionó con esta película que presentaba a unos William Hurt y Kathleen Turner en el culmen de su atractivo físico. La Turner se convertiría en un icono de belleza siendo una de las actrices más deseadas del momento. En la cinta los dos eran protagonistas de apasionados encuentros marcados por el calor de un verano asfixiante en un pequeño pueblo costero, lo que ayuda a desatar todavía más esos instintos sexuales en los que el sudor, la excitación y las posturas más sugerentes se daban cita.

“Fuego en el cuerpo” fue, además de la precursora de clásicos eróticos modernos que vendrían después como “Atracción fatal” e “Instinto básico”, un homenaje al cine negro de los 40 y 50 residiendo en esa combinación su principal atractivo. La presentación del personaje de Kathleen Turner, con su vestido blanco y sinuoso con el muslo al aire, la sitúan como una digna heredera de esas “femme fatale” que inmortalizaron Lana Turner o Lauren Bacall. También el personaje de Hurt, con su característico sombrero, ayudan a conformar una atmósfera revisionista que luego irá derivando en la trama del asesinato en la que pasamos del puro rito sexual a los deseos de codicia ante la gran fortuna que recibiría la mujer en caso de que su marido fallezca.

Una película que no deja de ser una acertada opción para las noches de un verano como éste. En ella, a pesar de unos juegos de palabras que a día de hoy han quedado anticuados, siempre podremos disfrutar de algunas escenas que marcaron época en su momento, además de disfrutar del esplendor de Kathleen Turner y por el cual fue catalogada como el gran descubrimiento erótico de esa década.

Vídeo

Nacho Gonzalo (Coronado)

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Comentarios

manuel López - 12.10.2014 a las 14:00

Good.película

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