Cannes 2011: La infancia y la epopeya evolutiva de Terrence Malick y la casa de citas parisina

Cannes 2011: La infancia y la epopeya evolutiva de Terrence Malick y la casa de citas parisina

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Querido Teo:

Nadie dijo que el cine de Terrence Malick y eso se ha vuelto a demostrar hoy en Cannes con “El árbol de la vida”, su nueva película en la que ha padecido más de un problema fruto de la ambiciosa postproducción que ha abarcado dos años. Algunos hablan de ella como una obra maestra y otros la califican como un bodrio plomizo y filosófico. Sin duda, estamos ante una obra difícil en la que residen todas las virtudes del realizador pero también todos los defectos que desesperan de su cine, entre ellos, su lentitud y excesivo onirismo reflexivo. “El árbol de la vida” trata sobre la evolución de un niño llamado Jack con su familia durante los años 50 en Texas, siendo su madre (Jessica Chastain) el amor y la bondad, y su padre (Brad Pitt) la dureza y quien le enseña a enfrentarse a un mundo hostil marcado por la muerte del hijo mayor de la familia en la Guerra de Corea. Sean Penn interpreta a Jack en su época adulta. Por otro lado el film también narra la historia del universo desde sus inicios, así como la vida después de la muerte, en lo que reside toda la densidad y fuerza visual de la propuesta (apoyada en la excelente fotografía de Emmanuel Lubezki y la música de Alexandre Desplat) y, también, los puntos más conflictivos de la película. Una reflexión filosófica que también exige una introspección muy profunda de los miedos y traumas que generamos en la infancia y que finalmente acaban influyendo en nuestra vida. Precisamente, uno de los valores de la película es lo bien que refleja todo lo que es el concepto de la infancia. Los tres críos están magníficos (destacando a Hunter McCracken que lleva el peso del relato), pero Brad Pitt y Sean Penn andan algo acartonados en sus respectivos papeles invadidos por la grandilocuencia de una cinta que no tiene reparos en tratar temas como el amor, el dolor, la pérdida y nuestra insignificancia y soledad en el cosmos. La sensibilidad y la belleza también se da cinta en un proyecto que sólo podría ser dirigido por Malick y que, para algunos, recuerda a “2001: Una odisea del espacio” de Kubrick o “La fuente de la vida” de Aronofsky. La recepción de la película ha sido más positiva de lo que parecía en las primeras horas de la mañana. El poso que deja hace que sea una de esas películas que gana con el tiempo, a pesar de los abucheos que también han ido acompañados de aplausos por otro sector. Sin duda, una de esas películas (como ocurre siempre con Malick) que es incapaz de dejar indiferente. El tiempo dirá si termina siendo una gran obra o un fraude que se aprovecha del respetado apellido. Lo que queda claro es, que a pesar de los abucheos de algunos sectores de la crítica, no hay que descartar para nada las opciones de la película a la Palma de Oro. Todo dependerá de cómo ha calado en el sentimiento del Jurado que, por otro lado, tendrá en premiar a la película de Malick algo muy tentador y que, por ende, muchos han esperado desde el momento en que se habló que la película podría concursar en Cannes.

Terrence Malick (el director más misterioso de la historia por sólo rodar cinco películas en 38 años y no tener ninguna aparición pública salvo en algunas fotos oficiales de archivo) no ha estado presente ante la alergia que le provocan estos saraos y eso ha tenido su presencia en la rueda de prensa en la que si que han asistido Brad Pitt y Jessica Chastain. El primero ha llevado el peso de la rueda: “Si, claro que existe, incluso va al baño. Es un hombre jovial y dulce, y encuentra placer en el día a día”. Además, y sobre su manera de rodar ha apuntado Brad Pitt: “Terrence alquiló toda una manzana y decoró las casas y la calle como si fueran de los años 50. Su idea era que no siguiéramos un guión denso de una manera rígida, sino que estaba más interesado en captar lo que pasaba día a día. Él es un hombre con una red de cazar mariposas, esperando a que captar un auténtico momento de verdad”.

“El árbol de la vida” ha eclipsado todo. Se ha presentado “L´apollonide” de Bertrand Bonello. Las protagonistas del film son unas prostitutas que trabajan en un lujoso burdel parisino de inicios del siglo XX y que supone una nueva concesión al cine francés, país anfitrión, en la tercera película francesa a concurso. La cinta no ha gustado achacándose su mirada idealizada a ese entorno (posicionándose a favor de las casas de tolerancia frente al servicio que hacen las prostitutas en las calles) y el conjunto aburrido ha provocado varias deserciones en la sala. “En general los pintores y escritores de esa época van a los burdeles y dan el punto de vista masculino sobre las prostitutas, pero a mí lo que me interesaba era la mirada de las mujeres sobre los hombres que las frecuentaban. Quise mostrar la decadencia, el ineluctable fin de ese mundo”, dijo el realizador que afirma haberse inspirado en la pintura y literatura de la época en esta película sobre las trágicas sonrisas de estas mujeres en un entorno de desenfreno, opio y abusos. Fuera de concurso se ha visto la sensitiva y personal “Hors Satan” de Bruno Dumont.

Más tarde, el glamour representado por Brad Pitt (empeñado últimamente en llevar pintas avejentadas que no hacen más que demostrar el paso del tiempo en el ya lejano juvenil rubio) se ha visto reforzado en la alfombra roja con Angelina Jolie (acompañando a su marido) y por Sean Penn que ha llegado directamente de Haití donde lleva tiempo haciendo labores humanitarias. Precisamente, el actor seguirá de actualidad al protagonizar la película de Paolo Sorrentino que también se verá en el Festival.

Nacho Gonzalo (Coronado)

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