Cine en serie: Sinvergüenzas en serie

Cine en serie: Sinvergüenzas en serie

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Querido Teo:

Hace mucho tiempo, en una galaxia muy lejana, Han Solo pronunció una de esas frases que se quedan grabadas en la memoria y que a muchos nos gustaría poder usar con la misma gracia (y los mismos resultados) en la vida real. Me refiero a eso de “Te gusto porque soy un sinvergüenza, ¿no quieres un sinvergüenza en tu vida?”. Mientras busco con quién usar la frase mágica, voy tomando notas de algunos sinvergüenzas televisivos más o menos conocidos para aprender sus trucos.

No te tengo que descubrir que este tema de los sinvergüenzas es origen de mil y una discusiones entre mujeres y hombres, generalmente acusando éstos a aquéllas de siempre caer en la trampa del caradura de turno, a sabiendas de que eso del “ya te cambiaré” no suele funcionar. Pero una cosa está clara en el mundo de la pequeña y de la gran pantalla, y es que este tipo de personajes, si se escriben bien y se actúan igual de bien, son muy interesantes y en ocasiones, como la del señor Solo, pueden llegar a eclipsar al supuesto protagonista porque nos acaba pareciendo demasiado blando.

Los guionistas de televisión también aprovechan este tipo de personajes, y en concreto tenemos en la parrilla actual dos series protagonizadas por sinvergüenzas como la copa de un pino. Del primero de ellos ya te he hablado antes, es uno de mis personajes favoritos del panorama televisivo actual, Hank Moody. El protagonista de “Californication” es mujeriego, bebedor, juerguista y poco amigo de dedicarse muy en serio a lo que en teoría es su pasión, la escritura. Él lo llama “el bloqueo del escritor”, pero lo cierto es que está tan ocupado con su ajetreada (y accidentada) vida social que le queda muy poco tiempo para sentarse frente al teclado.

Desgraciadamente la serie llega a su fin en la temporada que acaba de comenzar, y aunque rezo para que a Hank se le arregle un poco la vida y vuelva con su ex, en el fondo sé que su estilo de vida no es compatible con una relación seria a largo plazo. Si aún no has empezado a ver “Californication”, me voy a permitir recomendártela una vez más, por tener uno de los protagonistas más carismáticos que recuerdo y además por tener montones y montones de personajes memorables y de los que es difícil no enamorarse.

Otra serie que protagoniza un personaje de ética dudosa y moralidad cuestionable, pero que acaban cayendo simpáticos, es “Rake”. Con Greg Kinnear a la cabeza, su personaje comparte con el de David Duchovny el gusto por el alcohol y las mujeres, además de un matrimonio frustrado que no le impide seguir estando presente en la vida de su ex. La diferencia es que, en este caso, el protagonista es abogado, uno de esos que se especializa en defender a quien nadie más quiere defender, y en usar cualquier truco, legal o no, para conseguir que incluso los culpables confesos se libren de la condena.

La serie es una adaptación de una producción australiana que ha conseguido un éxito bastante aceptable, de hecho calca los planteamientos de muchos de sus episodios, con los mismos casos y situaciones en las dos versiones.

El único problema es que no lo vamos a poder disfrutar demasiado, ya que tras un estreno decepcionante la cadena Fox ha decidido darle carpetazo y no pasar de esta primera temporada. Y es una pena, porque esta es una de esas series que tenía potencial y se ha quedado con las ganas, ya que por un lado tenemos a los clientes de este particular abogado, entre los que se cuentan un caníbal, un bígamo y un amante de los animales que… digamos que lleva su amor al extremo. Y por otro tenemos la propia vida personal del protagonista, con sus deudas de juego a la mafia, los amigos a los que pide favor tras favor y la ex mujer con la que mantiene un juego de tensión sexual al que parece que ella es inmune, aunque le funcione con muchas otras. Es posible que su enorme parecido con la versión australiana haya hecho recapacitar a los productores, ya que por menos dinero tienen un producto casi idéntico.

Por supuesto, podríamos hablar de “Shameless”, en la que no tenemos a uno sino a toda una familia de sinvergüenzas. No hace mucho se anunciaba su renovación para una quinta temporada, y hasta aquí te puedo leer, porque siguiendo con mi política personal de no escribir acerca de series que no he visto, te tengo que reconocer que de momento no he encontrado tiempo para esta serie (ni para su original británica).

¿Y qué es lo que hace que estos personajes nos resulten tan atractivos? Porque desde el primer minuto tenemos claro que lo que hacen está mal, y no dudaríamos en criticar estas actitudes a cualquiera en la vida real, pero cuando les vemos en pantalla nos hacen desear que al final se salgan con la suya a pesar de todo, que se lleven a la chica aunque no se la merezcan y que sean felices… al menos hasta que al protagonista se le vuelvan a cruzar los cables. No lo sé, pero por lo pronto yo me voy a practicar frente al espejo mi media sonrisa diciendo eso de “¿no quieres un sinvergüenza en tu vida?”.

Atentamente.
Profesor Falken

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