Cine en serie: “The good fight”, kill all lawyers!

Cine en serie: “The good fight”, kill all lawyers!

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Querido Teo:

Si hay algo que desespera al matrimonio King y en lo que inciden en absolutamente todas sus ficciones es en no disfrazar a sus personajes de héroes y villanos, sino retratar cómo el ser humano es capaz de moverse en grises según la situación que viven. Este año “The good fight” ha llevado esta premisa al límite.

Si la primera temporada del spin-off de “The good wife” estaba encontrando su camino y las dinámicas de sus personajes (a un nivel ya muy alto), este año el drama judicial ha explotado y todo ha funcionado: Diane ha sido más protagonista que nunca, los casos de actualidad y la baja y llegada de nuevos personajes han enriquecido una serie que podemos decir ya que es el legado que los demócratas dejarán para futuras generaciones de la era Trump.

Se ha machacado mucho estos últimos años con las ficciones de la era Trump, y es incuestionable que el devenir del mundo y el sistema político norteamericano va a incidir en el cine o las series: es el momento que nos está tocando vivir. Sin embargo, “The good fight” ha decidido retratar a la administración Trump desde otro prisma: el lado de los demócratas, orgullosos y heridos (casi) de muerte, que tienen que enfrentarse a sus convicciones morales y pisotearlas o bajar al barro junto a ellas y enfrentarse al presidente de tú a tú.

La serie de los King trabaja durante toda la temporada el concepto “Kill all lawyers!” y versa sobre él, haciendo que su protagonista se cuestione a sí misma, ya no sólo por lo que piensa, sino por cómo actúa. La deriva personal que ha vivido Diane es sin duda uno de los momentos más placenteros y consecuentes de los que hemos podido ver este año. Y todo ello al final con una solución brillante entre el drama y la comedia.

Porque “The good fight” es una serie que siempre ha sabido jugar con el drama y sacar de él los momentos más desternillantes o las situaciones más embarazosas que una comedia no es capaz de recrear. No sólo ha sido el tema de Diane: el embarazo de Luca y su relación con Colin convertían la serie en una comedia romántica de la que era imposible escapar (y no querer). Maia, aunque desaparecida durante buena parte de los episodios, tuvo grandes momentos con el tema de los Rindell; Marissa es probablemente la secundaria más roba-escenas de la televisión; e incluso la incorporación de Audra McDonald, que en un principio parecía venir a sustituir a Barbara Kolstad, ha conseguido tener luz propia y formar parte de ese grupo de mujeres fuertes de la serie. Y de los episódicos no hace falta ni hablar: no hay mejores personajes recurrentes que todos aquellos que aparecen en la factoría King. Eterna siempre la Elsbeth Tascioni de Carrie Preston, a la que se suman Jane Lynch o Margo Martindale, entre otros.

Durante trece episodios la serie de CBS nos ha enfrentado a nosotros mismos y a nuestros pensamientos o nuestros prejuicios: ¿la protección de datos es un hecho inviolable? ¿Esa mujer ha sido realmente acosada? ¿Podemos utilizar un sex-tape para derrocar a Trump? Preguntas que contestaríamos muy fácilmente con los ojos cerrados y de repente no son tan sencillas e incuestionables.

“Kill all lawyers!” ha sido una absoluta declaración de intenciones del matrimonio King. “The good fight” ha decidido ir a por todas contra la administración Trump pero no atacando con propaganda liberal; ha decidido hacer una deconstrucción del demócrata americano y señalarlo: “Deja de ser tan mezquino, de mirarte al ombligo pequeño burgués, lámete las heridas y ponte a luchar, porque esto no se arregla con ideas, se arregla a través de la acción”. Pocas veces nos han gritado un mensaje tan claro y que ha conmocionado más a sus personajes. A media legislatura de Trump, y con las miradas puestas en 2020, la ficción se pregunta cómo pueden cambiar lo que está ocurriendo, cómo acabar con algo reprobable sin mancharse las manos. Y eso es imposible. Los King lo saben. Y Diane, Boseman y Reddick ahora también lo saben.

Como en esa cita gloriosa de Shakespeare quizás se quiere hablar de cómo los verdaderos enemigos de Trump son los abogados y la legalidad; y cómo a través de retorcer sus propias leyes pueden acabar con él. Estados Unidos vive una crisis de identidad brutal, y la ley no va a ayudar a la administración presidencial.

¿Por qué “The good fight” ha sido una de las mejores series de esta temporada? Porque ha sabido hablar al espectador a la cara; sus personajes han crecido y han importado más que nunca; ha sabido ver comedia donde imperaba el drama y porque a través del entretenimiento te ha hecho pensar. “Kill all lawyers!”, pero, por favor CBS, a todos estos con vida al menos hasta las presidenciales de 2020.

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Rubén Murillo

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