Conexión Oscar 2018: Los 11 nombres en la carrera de mejor actor de reparto

Conexión Oscar 2018: Los 11 nombres en la carrera de mejor actor de reparto

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Querido Teo:

La carrera de mejor actor de reparto viene marcada por la posibilidad de romper una estadística que puebla la categoría desde 1992, año que fue el último gracias a “Bugsy” en el que dos actores de la misma película fueron ambos candidatos en este apartado. Ya lo vimos venir hace un par de meses cuando hablamos de que había hasta cuatro películas en busca de esa doble nominación pero el cerco se ha estrechado en “Tres anuncios en las afueras” y en Sam Rockwell y Woody Harrelson, muy cerca de compartir categoría como ya han hecho tanto en las nominaciones del SAG como en la de los Bafta.

Sam Rockwell (Tres anuncios en las afueras)

Ha llegado la hora de uno de esos actores cómodos y curtidos en el cine “indie” que siempre quedan a la espera de que un título en concreto les ponga en la carrera de los premios. Aunque ya pudo haber estado en ello con cintas como “Confesiones de una mente peligrosa” (ganando en el Festival de Berlín), “Betty Anne Waters” (era el hermano recluso de Hilary Swank), “Moon” (recital en su viaje al satélite), o “El camino de vuelta” (entrañable mentor iniciático), ha sido en su segunda colaboración consecutiva con Martin McDonagh (la anterior fue “Siete psicópatas”) cuando ha encontrado un papel que hace justicia a su enorme talento y carisma. Su Dixon es un incompetente, borracho, violento, racista e infantilizado policía que hace temer a los que quedan a merced de su seguridad, pero un viaje emocional (lleno de matices) trazado con sumo cuidado en el guión conforma un personaje excesivo pero que en ningún momento cae en la parodia o el histrionismo. El guión da a Dixon oportunidades de lucirse y Rockwell lo aprovecha con creces en el que para que escribe es una de las mejores interpretaciones masculinas de lo que llevamos de siglo. Y es que no es extraño que ya le haya caído el Globo de Oro y el Critics´Choice. Tras verlo es imposible no querer votarle.

Willem Dafoe (The Florida project)

Hay dos perfiles de personajes que funcionan muy bien en esta categoría. Uno es el de mentor y voz de la conciencia (como Mahershala Ali por “Moonlight”) y otro es el villano de manual (como podría ser por decir sólo uno Christoph Waltz por “Malditos bastardos”). Willem Dafoe entra en el primer grupo siendo el vigilante de ese cochambroso resort en el que corretean tres niños que sueñan con viajar a Disney y que, con gran espontaneidad, pasan uno de esos veranos llenos de curiosidad, juegos y travesuras a pesar de la cochambre que hay a su alrededor entre madres yonquis que subsisten prostituyéndose. La otra cara del “american dream” representado en esa USA de caravanas, sudor y tatuajes en la que sobresale un recto y sobrio Willem Dafoe que, a pesar de ser el que coarta toda esa libertad inconsciente de los que allí residen, termina siendo el anclaje y la figura a respetar y que con su presencia nos percatamos de que con él todo va como debe. Los premios de la crítica se han rendido a Willem Dafoe pero parece que le está faltando aire en la recta definitiva de la carrera. No nos extraña, entre otras cosas, por el torrente interpretativo que es Sam Rockwell y por la caída de las opciones de “The Florida project” las últimas semanas. Eso sí, la Academia seguro que tendría ganas de reconocer a un actor veterano y muy presente en el cine USA de las tres últimas décadas y que ya atesora dos nominaciones previas por “Platoon” en 1987 y “La sombra del vampiro” en 2001

Richard Jenkins (La forma del agua)

El prestigio y el reconocimiento le ha llegado tarde pero Richard Jenkins es, a sus 70 años, uno de esos actores que de manera casi imperceptible elevan el nivel de cualquier reparto. La Academia ya le nominó en 2009 ante uno de sus escasos papeles protagonistas (“The visitor”) y con la miniserie “Olive Kitteridge” se llevó el Emmy en 2015. Aunque algunos todavía reivindican su papel (que hubiera hecho las delicias de John Huston o Howard Hawks) en “Bone Tomahawk” (2015), ahora nos ha vuelto a sorprender con sencillez, humanidad y humor en “La forma del agua” convirtiéndose en el vecino melómano, cinéfilo y presumido de Sally Hawkins y también cómplice en la historia de amor que mantiene la conserje muda con el anfibio que se encuentra en los sótano del laboratorio en el que ella trabaja. Jenkins no tiene un papel de Oscar pero sí que logra meterse al espectador en el bolsillo (lugar al que más de una vez termina resignado su imposible peluquín) siendo el revulsivo cómico de una cinta en la que, al contrario que otros directores, Guillermo del Toro vuelve a demostrar la importancia que da en el guión al desarrollo de sus personajes. Un personaje que, por muy pequeño que sea, siempre sobresale al estar en manos de actores del nivel de Richard Jenkins.

Woody Harrelson (Tres anuncios en las afueras)

Aunque tenga un recorrido menos extenso y lucidor que el de Sam Rockwell, el personaje de Woody Harrelson es el otro pilar interpretativo en el que se sostiene una película valiente, nada complaciente y en la que ninguno de los que por allí desfilan (gracias primero al guión y después a los actores) es bueno o malo. Todos tienen sus grises y es que, aunque la ira del personaje de Frances McDormand vaya dirigida a la incompetencia que para ella representa el cuerpo policial que el personaje de Harrelson dirige, incluso llegamos a entender la frustración de un hombre que no ha sabido encontrar las respuestas que su deber le manda y la insatisfacción de los que le rodean le reclama. Woody Harrelson es uno de esos actores siempre a la sombra de otros (por ejemplo Matthew McConaughey en “True detective”) pero que siempre está ahí, cumpliendo con el oficio y haciendo fácil y creíble cualquier interpretación (hasta la que podría ser más paródica como su inolvidable personaje en “Bienvenidos a Zombieland”). Este año tampoco le toca pero sí que es verdad que su carrera previa (con ya dos nominaciones por “El escándalo de Larry Flint” en 1997 y “The messenger” en 2010) y el golpe emocional de su personaje en determindo momento podría incluso provocar una división de votos que acabe perjudicando a que alguno de los actores de la película de McDonagh se lleven esta estatuilla.

Christopher Plummer (All the money in the world)

El veterano actor va camino de pulverizar records con la que sería su tercera nominación tras “La última estación” en 2010 y el Oscar conseguido por “Beginners” en 2012. Con 88 años se convertiría en el nominado más mayor de todos los tiempos no sólo en la categoría (batiría los 84 de Robert Duvall por “El juez” en 2015) sino también en todas ellas dejando atrás los 87 de Gloria Stuart por “Titanic” en 1998. Una nominación que no sólo encierra la calidad de la interpretación (que Plummer abordó en tiempo record ante la decisión de Ridley Scott de eliminar del montaje a Kevin Spacey y regrabar las escenas con el actor de “Sonrisas y lágrimas”) sino también el mensaje que quiere dar Hollywood este año ante todas las acusaciones desatadas de acoso y abusos. Plummer asume con ese aplomo de viejo zorro un papel para el que ya fue la primera opción de Ridley Scott antes de que la productora le impusiera a Kevin Spacey (y sus kilos de maquillaje) y ha logrado que su John Paul Getty ya no se asocié a otro actor una vez que se lanzaron las imágenes y trailers con él asumiendo el papel del viejo magnante. Lanzado por la nominación al Globo de Oro y el Bafta, y aunque la película ha estado más en los papeles por motivos extracinematográficos, sería otro broche de oro para una carrera intachable de un actor incansable que, a pesar del cariño que siempre despierta un intérprete en su canto del cisne propio de la vez, ha llevado a cabo una filmografía sólida y extensa pero también demasiado eclipsada por su Coronel Von Trapp cuando Plummer ha sido mucho más a lo largo de más de cinco décadas de carrera.

Armie Hammer (Call me by your name)

Justo cuando su carrera parecía amortizada (los fiascos de “El llanero solitario” y “Operación U.N.C.L.E.” dinamitaban el intento de Hollywood de convertirlo en su nueva estrella), Armie Hammer encontró una tabla de salvación en el trabajo de Luca Guadagnino en su colaboración con James Ivory sobre la historia del incipiente y revelador romance entre el adolescente Elio y Oliver, un estudiante norteamericano, durante un verano en la Riviera italiana. La sutilidad y el estilo de la historia ha conmovido a la crítica pero es verdad que este tipo de ejercicios de autor no son apreciados por unos premios que tienden más a la grandilocuencia y que no entienden de sugerir en vez de mostrar. Teniendo en cuenta que la revelación y el viaje emocional corre a cargo de un enérgico Timothée Chalamet (al que incluso la película reserva ese plano final que deja al personaje de Hammer en desventaja), es comprensible que sus posibilidades se hayan ido disipando a lo largo de las semanas, más cuando la cinta ha tenido un recorrido irregular (por el momento) en la carrera de premios.

Michael Stuhlbarg (Call me by your name)

Michael Stuhlbarg podría tener las mismas desventajas que su compañero de reparto, subrayadas por el hecho de que su tiempo en pantalla sea menor y menos llamativo, pero el as en la manga del personaje a nivel interpretativo llega en ese monólogo final (sujeto a más de una lectura) en el que Mr. Perlman se acerca emocionalmente (de una manera tan elegante como efectiva y dejando claro que a buen entendedor pocas palabras bastan) a su hijo y a la diatriba emocional que, por mucho que le duela, ayudará a construir el hombre que será en el futuro. Estamos ante la clásica interpretación que no necesita de estar presente en ningún premio previo para terminar dando el campanazo el mismo día de las nominaciones (al igual que Michael Shannon el año pasado); tanto por el prestigio que va atesorando el actor como por el hecho de haberlo visto también en el reparto de dos otras películas presentes en la temporada de premios como son “La forma del agua” y “Los archivos del Pentágono”.

Steve Carell (La batalla de los sexos)

Steve Carell es uno de esos actores que encajan muy bien en el perfil de ganador en esta categoría y que algún día la Academia reconocerá por el inteligente giro que lleva dando hace tiempo a su carrera y que ya refrendó la candidatura por “Foxcatcher”. Volviendo a estar relacionado con el ámbito deportivo, Carell interpreta al machista y petulante ex campeón de tenis Bobby Riggs que para volver a la notoriedad impulsa el partido que da título a la película casi como si fuera una atracción circense con el fin de demostrar que un hombre siempre ganará a una mujer en una pista de tenis (aunque él ya esté retirado y ella esté en la cresta de la ola). La nominación al SAG (que pocos esperaban) le hace mantener un ligero hilo de esperanza para, al menos, tener alguna remota posibilidad de nominación.

Mark Rylance (Dunkerque)

Todavía queda alguna oleada en el horizonte de la conversación del pasado verano sobre las posibilidades de “Dunkerque” en la carrera al Oscar. Alejada (parece que ya definitivamente) de cualquier opción de triunfo (incluso en la categoría de mejor director), el único actor de la cinta que siempre ha estado en la conversación ha sido Mark Rylance por ser uno de los que más se permite explorar su hondura emocional más allá del apabullante ejercicio fílmico y bélico por tierra, mar y aire que propone Nolan y que engulle la pantalla. Rylance representa al hombre honesto y servicial a su país que, ante la llamada del gobierno a la colaboración ciudadana y el extermino que se avecina en las playas de Dunkerque, no duda en soltar las amarras de su modesta embarcación junto a su hijo enarbolando la bandera de su gran sentido del deber y también ante el empuje emocional de una herida del pasado. Un actor que vuelve a demostrar que su recital en “El puente de los espías” no fue casualidad.

Jason Mitchell (Mudbound)

“Mudbound” es el segundo trabajo de la directora Dee Rees, tras conseguir parabienes en los circuitos “indies” con “Pariah” en 2011, y aunque parece en un primer momento que va a coger el testigo de las películas recientes con temática de reivindicación racial, no se queda en la superficie del problema sino que se adentra en el drama familiar y social de una familia en un pueblo del Mississippi en la década de los 40; con el trauma de la Segunda Guerra Mundial y sus coletazos de fondo, la miseria de esos años y la dependencia de los recursos agrícolas y ganaderos, con dos familias, una blanca y otra negra, enfrentadas por la jerarquía social arraigada en la tradición e idiosincrasia del país lo que impide la amistad de dos de sus hijos; a la postre supervivientes que vuelven a casa noqueados por lo vivido en la guerra. Uno de ellos es Thomas Mitchell, uno de los nombres que mejores críticas ha recibido del muy talentoso y acertado reparto de “Mudbound” que incluso les ha valido la nominación al SAG. Parece que la cinta avalada por Netflix va a terminar quedándose en la cuneta, pero que nos sirva Mitchell como representante de unas interpretaciones llenas de rabia y verdad como las de Garrett Hedlund y Rob Morgan que también habrían merecido mayor fortuna en la carrera.

Sebastian Stan (I, Tonya)

No ha aparecido en ningún premio pero sí que habría merecido mayor presencia en la carrera de premios y los Oscar todavía están a tiempo de recuperarlo. Hablamos de un actor que ha logrado demostrar en la cinta de Craig Gillespie que es mucho más que el amigo/enemigo de Capitán América para Marvel. El foco mediático y la promoción de la modesta Neon (bastante está haciendo con los pocos recursos que tiene) se ha centrado en las más mediáticas Margot Robbie y Allison Janney pero Sebastian Stan sorprende y convence como Jeff Gillooly, el irascible y frustrado marido de Tonya Harding que pasará a tener mucha importancia tanto en el desarrollo de la relación personal como profesional de la protagonista, sobre todo teniendo en cuenta su intervención en el hecho que truncó (aunque se pretendía lo contrario) la trayectoria y prestigio atesorado por la patinadora. Será toda una agradable sorpresa verlo en las nominaciones pero la competencia es feroz y “I, Tonya” donde intentará quemar los cartuchos que le quedan es en asegurar la plaza en actriz y actriz de reparto así como lograr entrar entre las nominadas a mejor película.

Nacho Gonzalo

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Comentarios

Nicolas07 - 17.01.2018 a las 03:55

Señor Gonzalo, me gusto mucho este análisis de la categoría masculina de reparto. Excelente trabajo.

La categoría de mejor actor de reparto es la más abierta que he visto en mucho tiempo y eso se debe a que estamos ante grandes actuaciones que sobrepasan en cantidad el número 5.

Cualquier opción de los mencionados y otros que no se encuentran aquí (Bob Odenkirk por “The Post” o Michael Shannon por “The Shape of Water”) son tan viables dentro de las nominaciones que cualquier otro, e incluso, no se puede debatir si alguno de ellos lo ponen dentro de ese quinteto de nominados. Por tanto, es una categoría en el cual arriesgar e ir por las sorpresas es una premisa clara para acertar.

No es descabellado pensar que Michael Stuhlbarg o el gran Mark Rylance (que también va a dar mucho de que hablar en su interpretación del papa Pío IX en “The kidnapping of Edgardo Mortara” de Spielberg) lograsen la nominación sin estar antes presente en ningún premio, e incluso, que Armie Hammer (de paso uno de los actores más ricos de Hollywood) y Woody Harrelson se queden por fuera de la misma. Concluyendo que todo en esta categoría puede pasar.

Por otro lado, el que se lleve la victoria en el SAG en este apartado puede sentarse a esperar su Oscar (Sam Rockwell) o decir que esto todavía no ha acabado (Willem Dafoe).

Por último, me viese gustado que mencionases la gran actuación de Rockwel en “A Single Shot” de David M. Rosenthal.

Andrés - 20.01.2018 a las 10:31

Nacho. No te parece, que el papel de Sam Rockwell es más bien de protagonista?

Nacho Gonzalo - 21.01.2018 a las 00:53

Tal cual, termina siendo el coprotagonista de la cinta y su viaje emocional es tan interesante como el de Frances McDormand.

Pedro - 21.01.2018 a las 06:33

Sam Rockwell termina siendo coprotagonista en la parte final, pero durante gran parte de la película es claramente secundario. Frances McDormand tiene mucha más presencia durante todo el metraje y me resultaría difícil considerar como “protagonista” a un personaje que aparece muchísimo menos que otro.

Andrés - 22.01.2018 a las 08:54

Entonces. Mejor actor de reparto?

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