Conexión Oscar 2018: Margot Robbie quiere ser tomada en serio

Conexión Oscar 2018: Margot Robbie quiere ser tomada en serio

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Querido primo Teo:

Sharon Stone fue capaz de ir a la ceremonia de los Oscar del año 1995 con el pelo sucio y sin sujetador solamente para decirle a la prensa que estaba demasiado ocupada interpretando a una condenada a muerte como para darse una ducha en condiciones y producirse decentemente para la ocasión. La actriz ya había rodado con Martin Scorsese “Casino”, por la que un año después fue nominada al Oscar, y con esta gran maniobra publicitaria quería demostrar que se había alejado totalmente del rol de sex symbol que le hizo alcanzar el estrellato a inicios de la década de los 90 con “Instinto básico” y que también era una intérprete comprometida. Pero su estrategia le salió mal ya que “Condenada” fue un absoluto desastre que casi nadie fue capaz de tomarse en serio y la carrera de la Stone prácticamente quedó sentenciada.

Más de un año se estuvo hablando de “Monster”, el biopic de la asesina en serie Aileen Wuornos, solamente porque se convirtió en un proyecto personal de la actriz Charlize Theron (gracias a su empeño la película no acabó siendo estrenada directamente en vídeo o convirtiéndose en pasto de la televisión) que estaba harta de ser vista solamente como un referente sexual. Subió de peso y se afeó considerablemente y con su transformación e interpretación se metió a los críticos en el bolsillo y la jugada le salió de maravilla, logró el Oscar a la mejor actriz y con los años ha ido demostrando que es una intérprete magnífica y versátil sin tener que recurrir a cualquier tipo de artificios.

Hay más ejemplos que terminan bien como el de Sophia Loren, que se empeñó en rodar “Dos mujeres” para despojarse definitivamente de las etiquetas y de paso se hizo con el Oscar a la mejor actriz por una película rodada en italiano. Y a esta lista se quiere unir Margot Robbie que con “I, Tonya” nos ha venido a decir que es mucho más que la encarnación actual de la lujuria que ha fabricado Hollywood.

A finales del 2013 al personal se le cortó la respiración cuando vio aparecer a Margot Robbie en todo su esplendor en “El lobo de Wall Street”. Antes de ese desnudo integral, que le abrió definitivamente las puertas de Hollywood, la actriz había dejado su trabajo en el culebrón de su Australia natal “Neighbours” (jamás le preguntes a Cate Blanchett si pasó por ahí) para hacerse un hueco en la meca del cine. Y además de ser una de las protagonistas de la serie “Pan Am”, que fue cancelada de manera fulminante, tuvo un breve papel en la estupenda “Una cuestión de tiempo” de Richard Curtis.

Leonardo DiCaprio fue el rey absoluto de “El lobo de Wall Street”. El personaje de Jordan Belfort era un auténtico caramelo y pocas veces se le ha visto tan cómodo en la piel de una verdadera estrella, algo que lleva siendo desde hace más de dos décadas. Pero en aquella orgía montada por Scorsese y el actor Margot Robbie tenía asumido que su papel era el de un florero pero, aun así, le dio entidad ya que en ningún momento se dejó amedrentar por su afamado compañero de reparto. Siempre vimos en ella un “vale, estoy buenísima pero soy muchísimo más que esto”.

Y eso lo ha ido demostrando con el paso de estos años y la crítica le ha correspondiendo. Aunque haya participado en títulos que no han sido bien recibidos, como “Focus” o la vilipendiada “Escuadrón Suicida”, sus trabajos siempre eran lo más destacado por los críticos.

Robbie ha sido muy inteligente a la hora de enfocar su carrera. Ha aprovechado su mayor momento de popularidad para dar un golpe en la mesa y decirle a la industria “esto es lo que quiero”. Y lo hizo cuando llegó a sus manos el guión de “I, Tonya” de Steven Rogers, que estaba en la Black List. Se hizo productora porque sabía que de esta manera la financiación estaría garantizada y que tendría el interés inmediato de los medios de comunicación.

“I, Tonya” es la historia de Tonya Harding que, a mediados de la década de los noventa, pasó de ser una heroína de la clase trabajadora gracias al patinaje sobre hielo a ser repudiada por la sociedad al implicarse en el ataque a la que era su principal rival sobre la pista (Nancy Kerrigan) con el objetivo de retirarla una temporada de la competición. Ha sido uno de los mayores escándalos de la Historia del deporte en los Estados Unidos y, a pesar de que ha estado muy presente en la cultura popular, aún no se había llevado a la gran pantalla. La cinta fue la sensación del pasado Festival de Toronto, de hecho fue el mejor estreno del certamen, y quedó segunda en las votaciones del Premio del Público. Allí fue comprada por Neon, una compañía que aún está en pañales y que tiene con este título su primera oportunidad para darse a conocer.

La carrera al Oscar a la mejor actriz está siendo muy disputada ya que son muchas aspirantes para tan solo cinco plazas. Pero Margot Robbie es una contendiente aventajada ya que al igual que le sucedió a Charlize Theron en su día cuenta con el favor de la prensa, incluso te diría que de una manera más unánime, solo hay que ver el número de titulares que es capaz de generar al día, y si ya nos metemos en Twitter nos podemos marear ante tantos gifs.

Mary Carmen Rodríguez

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Comentarios

Nicolas07 - 29.12.2017 a las 23:32

Muy bueno el articulo, sólo que me viese gustado que mencionaras sus trabajos en “Suite Française” (2012), “Z for Zachariah” (2015) y “Goodbye Christopher Robin” (2017) y sus futuros papeles cómo en “Mary queen of scots” como Elizabeth I, como también, algo frente sus opciones de llevarse el Oscar por “I´Tonya” (aunque, esos temas suelen ser más del señor Gonzalo).

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