Conexión Oscar 2019: Directores que buscan la plaza

Conexión Oscar 2019: Directores que buscan la plaza

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Querido primo Teo:

No me voy a andar con paños calientes y no te voy a mentir. Esta carrera está resultando tan intrascendente, a pesar de títulos que han triunfado en la taquilla como “Ha nacido una estrella” o de joyas encumbradas por la crítica como “Roma” y “La favorita”, que una vez conocidos los primeros premios y nominaciones de Asociaciones y Gremios el verdadero interés radica en si el anuncio por parte de la Academia y posterior puesta en cuarentena de la categoría de “mejor película popular” va a tener realmente sus efectos en las candidaturas que se darán a conocer el próximo 22 de Enero. Es decir que, si en un momento como el actual en el que el interés por seguir la ceremonia está decayendo los datos de audiencia de la pasada edición fueron alarmantes, algo que se puede traducir en el hecho de que el trabajo de ser “presentador de los Oscar” esté siendo una patata caliente porque es un marrón que muy pocos están dispuestos a asumir, los académicos van a abrazar los verdaderos gustos del público (como “Black Panther” y “Bohemian Rhapsody” que han sido algunos de los fenómenos de este año y que ya han encontrado su hueco en esta temporada) y no van a escuchar tanto a lo que digan los críticos o los consultores de campaña del nuevo Hollywood.

¿Es realmente Alfonso Cuarón por “Roma” el favorito en la categoría de mejor dirección? Para la crítica sí lo está siendo pero en una carrera tan abierta como la que estamos viviendo las campañas y lo que está sucediendo durante estos días serán determinantes a la hora de ocupar una plaza. Estos son algunos de los aspirantes y hay algunos que son puras reivindicaciones.

Alfonso Cuarón (Roma)

Cuatro años después de convertirse en el vencedor moral de los Oscar con la odisea espacial “Gravity”, que de manera personal le proporcionó las estatuillas de mejor dirección y montaje, el mexicano Alfonso Cuarón se ha embarcado en un proyecto mucho más intimista que ha hecho como productor, director, guionista, editor y director de fotografía en donde explora en sus orígenes con el objetivo de brindarle un homenaje a las mujeres que le criaron, especialmente a quien fue su tata, y al México que le vio crecer a inicios de la década de los 70. Si “Ha nacido una estrella” es la película acontecimiento (refrendada por los excelentes resultados de taquilla y la buena aceptación por parte de la crítica) “Roma” es la joya más valorada por los críticos pero tiene muchos puntos débiles: es una propuesta de pretensiones muy modestas, está rodada en español y cuenta con el respaldo de Netflix que, aunque esté dispuesta a ir a por todas, sigue siendo vista con recelo por algún sector de la Academia que considera que es “abaratar el Oscar”. Su principal baza es Alfonso Cuarón y es que el director de 56 años se ha caracterizado por salirse continuamente de su zona de confort, jamás ha hecho una película igual a la otra, y siempre ha caído de pie. 2 Oscar y cuatro candidaturas a la estatuilla avalan su talento. “Roma” se coronó en el Festival de Venecia, un triunfo incontestable a pesar de un presidente del Jurado recusable como Guillermo del Toro que en ningún momento disimuló que su íntimo amigo era su favorito para llevarse el León de Oro a casa. También fue el preferido por los críticos que la vieron en Telluride, Toronto y Nueva York y, si el film se encuentra con más desventajas que ventajas para posicionarse como rival a batir en la categoría reina, en el apartado de mejor dirección Cuarón sí que parte con ventaja para asegurarse al menos su plaza. De momento ya está siendo reconocido por los premios de la crítica, entre ellos el del Círculo de Críticos de Nueva York.

Bradley Cooper (Ha nacido una estrella)

“Ha nacido una estrella” es el fenómeno de lo que fue la pretemporada de premios, ya que su éxito en los Estados Unidos está siendo incontestable. La Warner lo está dando absolutamente todo en su campaña, aunque no tanto como Lady Gaga ya que cualquier movimiento suyo se convierte directamente en algo viral, y muy pocos dudan de las opciones que pueda tener Bradley Cooper, de 43 años, para lograr una plaza en la candidatura de mejor dirección. Su debut tras las cámaras es cuanto menos sorprendente, especialmente por una primera hora magnética en la que nos contagiamos de esa historia de amor y nos sumergimos en el duro mundo de la escena rock con sus giras interminables y los excesos para paliar el vacío y el ensordecedor ruido. Somos testigos del ascenso de esa aspirante a cantante que conoce a la persona adecuada en el momento oportuno y también del descenso a los infiernos de una estrella de rock que se siente eclipsada. Una pareja que representa la cara y la cruz de la fama es un material que siempre ha sido una golosina para el público, los datos en la taquilla de esta nueva versión de “Ha nacido una estrella” lo confirman. El film de Cooper no es redondo, el nivel decae a partir de esa primera hora trepidante y para ser una reflexión sobre la fama en pleno siglo XXI hay situaciones que se han metido con calzador como, por ejemplo, esas fotos sacadas por un fan y esos errores que se deben más al Cooper guionista que al Cooper director que ya ha sido reconocido por la NBR, aunque eso pueda ser entendido también como un “beso de Judas”.

Peter Farrelly (Green book)

“Green book” fue un soplo de aire fresco en el Festival de Toronto que le valió el codiciado Premio del Público. El vuelo en solitario de Peter Farrelly, de 61 años, responsable junto a su hermano Bobby de comedias tan icónicas de finales del siglo XX como “Dos tontos muy tontos” y “Algo pasa con Mary”, se ha convertido en una de las principales apuestas de una temporada cuanto menos desconcertante por ser una película que habla del racismo con amabilidad y también por recuperar el espíritu de un Hollywood que ya está en vías de extinción, a pesar de que este tipo de propuestas sigan funcionando muy bien en la taquilla y también en los premios ya que no podemos olvidar la victoria de la clásica “El discurso del rey” de Tom Hooper frente a propuestas más innovadoras como “La red social” de David Fincher o “Cisne negro” de Darren Aronofsky. “Green book” fue la gran vencedora de la conservadora NBR lo cual no es siempre una buena señal, bien lo sabe Steven Spielberg.

Spike Lee (Infiltrado en el KKKlan)

El regreso de Spike Lee, del buen director y no del viverrentas o del bocachanclas, con “Infiltrado en el KKKlan” ha sido una de las noticias de este año. El film se presentó en el pasado Festival de Cannes y fue uno de los títulos más celebrados por esa crítica que estaba ansiosa de comerse una producción hollywoodiense y se llevó el Gran Premio del Jurado. Además la película, que recrea la rocambolesca misión llevada a cabo por Ron Stallworth, un agente de policía negro de Colorado Springs que se infiltra en el Ku Klux Klan, ha calado hondo en los Estados Unidos, obteniendo excelentes críticas y funcionando realmente bien en la taquilla. Lee, que nunca ha sido nominado al Oscar como director, se quedó en la cuneta con “Haz lo que debas”, con la que sí optó como guionista, y fue candidato por el documental “Cuatro niñas”, que fue recompensado en el 2016 con uno de los premios honoríficos de la Academia, podría conseguir a sus 61 años su tan ansiada nominación, y viendo el excelente recorrido que está haciendo el film en estas semanas (ya que está presente en las nominaciones de los premios de los que la prensa habla) Lee tiene motivos para comenzar a buscarse el smoking más llamativo con la esperanza de lucirlo en los Oscar.

Ryan Coogler (Black Panther)

“Black Panther” ha sido el gran acontecimiento cinematográfico del 2018, con una taquilla mundial que supera los 1.300 millones de dólares se ha convertido en el mayor éxito de la factoría Marvel. El fenómeno ha sido especialmente fuerte en los Estados Unidos, es la tercera película con mayor recaudación en el país tras “Star Wars: El despertar de la fuerza” y “Avatar” y la clave de su éxito reside en su apuesta por el tono reivindicativo. Si DC optó por dar visibilidad a la mujer en “Wonder Woman”, Marvel llevó a cabo su primera gran producción (costó 200 millones sin contar con la inversión publicitaria) protagonizada por un superhéroe de raza negra, fue desarrollada por un equipo mayoritariamente de ese color, y fue más allá a la hora de plantear una reflexión sobre la integración racial, el papel de la mujer en la sociedad y se atrevió a darle una bofetada con la mano abierta a la Administración Trump. El éxito de “Black Panther” es la oportunidad idónea para reconocer el talento de Ryan Coogler cuyo ascenso en la industria no ha dejado de ser meteórico. El director de 32 años fue descubierto en el 2013 cuando ganó en el festival de Sundance con su primera película “Fruitvale Station” y dos años después revivió el mito de Rocky Balboa con “Creed” por la que Sylvester Stallone fue nominado al Oscar. En las últimas semanas la presencia de “Black Panther” en la conversación está siendo cada vez mayor. Disney es consciente de que el film tiene todos los ingredientes para que una producción de superhéroes esté presente en la categoría de mejor película ya que ha sabido ir mucho más allá del género. Está siendo su “ahora o nunca” y el clima en la industria, que está considerando que no está tan mal ser como los premios MTV si hay buenos productos, le está beneficiando en los galardones previos.

Barry Jenkins (If Beale Street could talk)

Barry Jenkins fue la gran sorpresa de la carrera al Oscar de hace dos años con “Moonlight”, una propuesta muy modesta protagonizada por un afroamericano homosexual que terminó alzándose con el Oscar a la mejor película y el director materializó la estatuilla en el apartado de mejor guión adaptado. El éxito de este film puso a Jenkins de 39 años en el punto de mira y comenzó a desarrollar la adaptación de “If Beale Street could talk”, la novela de James Baldwin sobre la lucha emprendida por una mujer para demostrar la inocencia de su prometido tras ser acusado de violar a una mujer puertorriqueña en el Harlem de inicios de la década de los 70. El film causó una grata impresión en el Festival de Toronto, convirtiéndose en la primera finalista del Premio del Público, algo que no llegó a alcanzar con “Moonlight”, y la crítica respondió muy bien ante ella aunque hubo deserciones por ese estilo tan pomposo que no resulta necesario para que su denuncia contra el racismo sea contundente. Es una de las apuestas de una Annapurna Pictures que se muestra cada vez más débil a nivel financiero en medio de rumores en torno a la reestructuración de su división cinematográfica pero, de momento, está salvando los muebles en los premios de la crítica, imponiéndose por ejemplo en Boston, y es especialmente destacable los reconocimientos hacia Regina King aunque se haya llevado el chasco de no verse recompensada por el Gremio de Actores.

Yorgos Lanthimos (La favorita)

El director griego Yorgos Lanthimos de 45 años, artífice de los momentos más delirantes vividos en el salón de muchos académicos que vieron “Canino” (candidata al Oscar a la mejor película en lengua no inglesa) y “Langosta” (nominada en el apartado de mejor guión original) debutó en Hollywood con la turbadora “El sacrificio de un ciervo sagrado” pero ha sido con su primer encargo, “La favorita”, cuando realmente ha entrado en la lucha para asegurarse una plaza en la categoría de mejor dirección. A pesar de estar en un proyecto que le es ajeno no renuncia a su personalidad retorcida para retratar la lucha de poder entre dos mujeres en la corte de la frágil e inestable Ana Estuardo. El resultado encandiló en el Festival de Venecia en donde se alzó con el Gran Premio del Jurado y la Copa Volpi para la británica Olivia Colman. Fox Searchlight ha visto en ella a una de sus principales apuestas confiando en que ese aperturismo de la Academia hacia propuestas más autorales le pueda beneficiar a la hora de captar votos.

John Krasinski (Un lugar tranquilo)

Con su segunda película como director el actor John Krasinski ha vivido a sus 39 años el mayor momento de gloria de su carrera. “Un lugar tranquilo” revive el espíritu de las películas con bicho de los 70-80 y destaca especialmente por su osadía; Paramount fue valiente a la hora de apostar por una pequeña producción de Michael Bay en la que el sonido significa la muerte. Ahí ha residido la clave de su éxito. Krasinski logra atrapar al espectador, incluido a aquel que se queja en la sala de cine porque apenas se habla mientras hace ruido comiendo sus palomitas. Sus excelentes críticas y una recaudación de 340 millones fueron suficientes para garantizar su continuidad. Ha sido uno de los fenómenos del año, también se está beneficiando de ese aperturismo hacia las películas más populares, y “Un lugar tranquilo” es mucho más que una película concebida para la mera evasión. Todo eso ha posibilitado su entrada en la temporada de premios y no es baladí situar a Krasinski en esta lista de aspirantes.

Damien Chazelle (First man)

Tras tocar el cielo con “La la land”, Oscar a la mejor dirección incluido, al siguiente trabajo de Damien Chazelle se le esperaba con ganas y también con algún cuchillo afilado, no podemos negar que cuesta perdonarle el éxito a alguien tan joven y con una obra tan pequeña. Y eso es lo que ha sucedido con “First man” que tuvo una acogida muy por debajo de lo previsto. La crítica norteamericana la recibió con un respeto que suena tanto a palmadita en la espalda y coscorrón, destacando que el virtuosismo de la dirección de Chazelle oprime a la propia historia, y la reacción de unos espectadores a los que la película les ha dejado indiferentes es bastante indicativa de que el biopic de Neil Armstrong puede tener un recorrido muy corto en este maratón, tómate esto como un eufemismo de que está muerta. Es injusto. Más que un biopic al uso, o la crónica de la llegada del hombre a la Luna, Chazelle opta por narrar la historia de un hombre cuya obsesión por hacer su trabajo de la mejor manera posible (y aquí cualquier error es mortal) se convierte en lo único que le motiva a seguir viviendo. Chazelle, de 33 años, ha merecido tener mejor suerte pero ha terminado estrellándose. La interpretación de Claire Foy y sus aspectos técnicos pueden ser los únicos que salven a esta película del naufragio.

Reivindicación: Ari Aster (Hereditary)

A modo de reivindicación menciono en último lugar a Ari Aster por “Hereditary”. El film de terror, que fue una de las sorpresas más agradables del Festival de Sundance, no tuvo el impacto que en un primer momento se llegó a prever. No podemos considerarla un fracaso, porque solamente costó 10 millones de dólares y su recaudación mundial es ocho veces más y ha gustado mucho a la crítica, pero la valoración del público no ha sido tan entusiasta. Esta película iba para fenómeno de culto y a generar mucho ruido en las redes sociales pero se ha quedado en tierra de nadie. Independientemente de las pretensiones de A24 lo que no se puede negar es la encomiable labor de dirección de Ari Aster. Este neoyorquino de 32 años, que ya había dado muestras de lo que era capaz de narrar con su cortometraje “The strange thing about the Johnsons” sobre una relación incestuosa entre padre e hijo en donde es el progenitor la víctima de los abusos, sorprende en su primer largometraje que habla sobre los legados familiares por su dominio de la tensión, por saber construir una atmósfera opresiva y también por bordear continuamente la autoparodia, creo que esa ha sido la clave por la que el calado entre la mayoría de los espectadores no ha sido tan hondo. El suyo ha sido uno de los trabajos tras las cámaras más estimulantes de los que hemos visto este año y lamentablemente poca presencia va a tener en las futuras listas de la crítica porque “Hereditary” no ha sido, ni de lejos, la “Déjame salir” de este año.

Mary Carmen Rodríguez

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