Conexión Oscar 2026: Una Academia más internacional y diversa pero también más concentrada y perezosa en el voto

Conexión Oscar 2026: Una Academia más internacional y diversa pero también más concentrada y perezosa en el voto

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Querido Teo:

Si algo dejaron patente las nominaciones de los Oscar 2026 es que la ampliación continua en el número de académicos lo que ha terminado provocando es una concentración de voto en unas películas en concreto. Si bien es verdad que, año tras año, se ha ganado en diversidad y en potenciación del cine internacional (que nuevamente vuelve a estar representado en esta edición con dos cintas en la categoría principal) por otro lado cuesta que los académicos vean más allá de unas determinadas cintas que son las que terminan repartiéndose las nominaciones. ¿La consecuencia de una muestra más amplia pero también tendente a más consenso que riesgo? ¿La pereza de unos académicos que votan sin querer con piloto automático influido por unas campañas feroces que bendicen a unos títulos en concreto?

Nadie discutiría de que si este año hubieran sido cinco las nominadas (como ya parecen indicarnos tanto las candidatas al Bafta como la propia categoría de dirección en los Oscar) tendríamos a "Una batalla tras otra", "Los pecadores", "Hamnet""Marty Supreme" y "Valor sentimental" disputándose el premio gordo. Estas cinco películas copan ya sólo ellas 54 nominaciones de 95 candidaturas posibles en estos Oscar (dejamos fuera el apartado de película internacional) lo que arroja un 56,84% en lo que a presencia se refiere.

Si nos vamos hace veinte años, en esa edición en la que “Crash” se impuso a “Brokeback Mountain” y también fueron nominadas “Buenas noches y buena suerte”, “Capote” y “Munich”, hablamos de que ese quinteto conformaba 30 nominaciones de 86 candidaturas posibles (34,88%) quedando muy lejos de la mitad de los cupos que este 2026 se ha superado ampliamente. 

También llama la atención el número de películas que han conseguido varias candidaturas al Oscar en los últimos años. Este año son solo 15 películas las que logran tener dos o más nominaciones. En 2025 fueron 16 mientras que en 2024 fueron 15 y en 2023 fueron también 15 repitiéndose la cifra de este año. Un claro descenso frente al panorama de 2022 en el que fueron 21 o en 2021 con 20, 2020 con 17 y 2019 con 18. Algo que no va en consonancia con el tsunami de artículos tempraneros en el que se enumeran infinidad de películas con teóricas opciones de Oscar para que luego más de tres cuartas partes se queden por el camino.

El dato va más allá como indica Pau Brunet y es que las diez películas nominadas al Oscar este año concentran 80 nominaciones, un 76,1% de las candidaturas (excluyendo las categorías de cortos, y largometraje documental). El pasado año fueron 70 nominaciones entre las diez cintas nominadas, 71 en 2024, 65 en 2023 y 60 en 2022.

Más que hablar de una mayor o menos calidad de la cosecha de cada año se evidencia que las carreras al Oscar están muy condicionadas por determinadas citas festivaleras (sobre todo Cannes y Venecia frente a un cada vez más alicaído Toronto) y que son las que ponen los raíles sobre las que transcurre el devenir de la carrera de premios los meses siguientes. No deja de ser tan llamativo como poco ilusionante que la categoría de película internacional haya prácticamente replicado las películas que salieron triunfadoras de Cannes sin ningún margen para la sorpresa.

La sobreexposición de determinadas películas no ayuda a que se pueda salir guión previsto lo que ha llevado a que este año se tardara poco en focalizar el destino de esta temporada en solo un par de películas. Tampoco contribuye a cambiar la situación una Academia que, intentando acoger a propuestas lo más heterogéneas posibles, ha terminado ampliando la muestra de sus electores provocando que las películas que más suenan tengan todas las de ganar y, por tanto, sea más complicado levantar cabeza frente a más de 11.000 académicos que, por lo general, van a encontrar un camino, ya previamente allanado, para votar lo más obvio, promocionado o mencionado bien sea en los medios, en las redes o a través de persistentes campañas promocionales

En una cada vez más larga temporada de premios (con demasiadas paradas en el camino) los Oscar son el faro al que pretenden dirigirse todas las embarcaciones pero ello también ha llevado a que los premios de la Academia sean una alargada coda (entre las nominaciones y la ceremonia) en la que el factor sorpresa brilla por su ausencia.

Es verdad que se ha ganado en romper los moldes de la etiqueta “oscarizable” pero, en cierta manera, también se ha incurrido en una pereza general en la que los árboles abonados por los Estudios de turno, y por una saturación informativa al respecto avivada en redes, impidan a un académico medio ver más allá del bosque y realmente poder salirse de la inercia, y que además se plasme, de cara a unas candidaturas en las que si bien los Oscar intentan marcar su ley y su criterio parecen demasiado predefinidas de partida y poco variadas en resultado. Desde luego eso no ayuda y más en un año en el que, salvo sorpresa, la carrera parece haberse cerrado demasiado pronto en la mayoría de apartados.

Nacho Gonzalo

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