“La reina Victoria y Abdul”

“La reina Victoria y Abdul”

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La web oficial.

El argumento: Abdul Karim, conocido como El Munshi, se convirtió en siervo de la reina Victoria en el año 1887. Después de que el joven se ganase el afecto de la monarca, terminó siendo su secretario personal y confidente durante los últimos años de vida de la reina, algo que no fue bien recibido dentro de la Casa Real.

Conviene ver: “La reina Victoria y Abdul” confirma que es una apuesta demasiado tentadora para no enamorar al público. Los ingredientes son claros y no son otros que una película amable, histórica, emocional y que aprovecha una anécdota de un personaje no conocido por el gran público para construir una cinta que acabe provocando el beneplácito del mismo. Es decir, la crítica la tratará con escepticismo pero el espectador medio saldrá favoreciendo el boca-oreja. Es a lo que se está abonando Stephen Frears que, tras ser respaldado con los Oscar en “The Queen”, continúa en el mismo perfil de protagonista pero rebajándole el tono dramático para hacerlo muy digerible para todos. Es el caso de “Philomena” o “Florence Foster Jenkins” y es que, tras contar la historia de la peor soprano del mundo con cierta ironía e inocencia, ahora hace lo propio con los últimos años de la reina Victoria de Inglaterra y la relación que tuvo con Abdul, el que fuera su asistente personal en sus últimos tiempos y que (debido al rechazo que por su religión y forma de ser extrovertida con la monarca) fue sepultado por los archivos de la Historia hasta que se salió a la luz su figura en el año 2010. La película explora la relación de confianza y complicidad a través de un personaje que supone un soplo de aire fresco para la hastiada y cansada reina que, ante el peso de la corona y los protocolos, ve como su poder se vuelve en contra de ella siendo un instrumento tanto de su pueblo como de los suyos; especialmente una corte real que no quiere perder su estatus de poder y más con la llegada de un hindú como asesor real cuando la India todavía era colonia del gran imperio británico. Quizás se pase de caricaturesca, aunque sea de manera muy didáctica, contando esos tejemanejes de las personas que rodeaban a la reina y especialmente los movidos por su hijo que, tras la muerte de la reina en 1901, sería coronado como Eduardo VII. La película alcanza grandes cotas, no sólo por el oficio de Frears y ese estilo juguetón e ingenio con el que narra el choque cultural y social de ambas culturas, a través de la curiosidad de una reina que en sus últimas fechas se mostró interesada en la cultura de la India gracias a la influencia que le supuso Abdul (interpretado por un jovial y empático Ali Fazal), sino por la habitual sobresaliente interpretación de Judi Dench que denota maestría y sensibilidad mostrando a una reina tan caprichosa y dogmática como vulnerable y víctima de las obligaciones de un cargo tendente a la rigidez anacrónica. Sería bastante poético que Dench vuelva a conseguir una nueva nominación al Oscar por este personaje después de que consiguiera la primera por el mismo personaje allá por 1998 gracias a “Su majestad Mrs. Brown”.

Conviene saber: Stephen Frears vuelve a dirigir por tercera vez a Judi Dench tras “Mrs. Henderson presenta” (2005) y “Philomena” (2013).

La crítica le da un SEIS

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