Recordando clásicos: El cine pre-code de Hollywood

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Querido primo Teo:

“El adulterio no debe ser presentado como algo atrayente. Se deberá mostrar un estilo de vida correcto”. (Código de Producción, años 30)

Antes de que el código de conducta (el Código Hays, que duraría hasta 1967) fuera instaurado, el cine de Hollywood gozó de mayor libertad para mostrar escenas escandalosas para la época, lenguajes atrevidos y personajes amorales femeninos. La figura de la mujer en el cine ha vivido una constante evolución, de personajes planos de mujer ingenua, santa o de vampiresa en el cine silente (las limitaban a simples estereotipos femeninos), hasta que en el sonoro las actrices empezaron a encarnar a mujeres independientes, libertinas, complejas, sexuales y demasiado osadas para una conservadora América. Mujeres modernas y emancipadas, alejadas del arcaico rol de amantísima esposa y mujer dedicada al hogar. La pureza de antaño dio paso a la sofisticación, sensualidad y picardía. Los inicios del cine sonoro trajeron consigo una necesaria e imparable renovación de la figura femenina en la gran pantalla, las mujeres pasan a tener el poder sobre los hombres y no al revés, gracias a su inteligencia y malas artes. Ninguna actriz deseaba interpretar a la niña buena. La dura y complicada época de la Gran Depresión (en la cual había aumentado alarmantemente el número de parados y los cines se estaban quedando vacíos), empujó a los Estudios a rebasar los límites. Buscando una manera de incentivar al público para volver a las salas, el cine de Hollywood se volvió más abierto sexualmente, más crítico socialmente y polémico (mostrando prostitución, alcohol, drogas, abortos, violencia, promiscuidad…), se tuvo que reinventar ante la amenaza de la quiebra generalizada, fueron los años más negros de la industria cinematográfica americana.

“Se prohíbe la perversión sexual y toda referencia a ella”. (Código de Producción, años 30)

Desde 1929 hasta 1934 la mujer en el cine pasó a ser desenfadada, divertida, maquiavélica y liberal, esos cinco años fueron los más descarados, explícitos y abiertamente sexuales de la Historia del cine. En aquellas películas las mujeres ascendían a altos puestos directivos, engañaban a los hombres a su antojo, eran madres solteras, dejaban de estar tan expuestas al yugo masculino, etc… Más de 50 actrices de la época (entre ellas, Barbara Stanwyck, Bette Davis, Loretta Young, Mae West, Jean Harlow, Norma Shearer, Marlene Dietrich, Greta Garbo, Joan Crawford, etc…) se rebelaron contra el machismo y la figura dominante masculina en general, retratando a mujeres fuertes, sensuales, desinhibidas e independientes, criaturas de rompe y rasga en definitiva. Fueron unas pioneras de inicios del siglo XX que marcaron las pautas de una inminente transformación cinematográfica, parecía que nadie podía pararlas, hasta que cinco años después (en Julio de 1934) llegó la censura de los guiones. Hasta ese momento, el cine de Hollywood había sido la tierra de la libertad y la diversión.

En la Metro reinaban dos estrellas, Greta Garbo que representaba a la vampiresa y Norma Shearer a la ingenua, pero esta última, con la llegada del cine sonoro y cansada de la imagen blanda que el cine había proyectado de su persona, decidió cambiar completamente de registro para “La divorciada”, acababa de casarse con Irving G. Thalberg, jefe de producción de la MGM. Thalberg era famoso por controlar la carrera de sus estrellas, Greta Garbo o Joan Crawford se contaban entre ellas. Se pensó en Joan Crawford para la protagonista de “La divorciada”, pero Norma Shearer se adelantó y consiguió este codiciado papel, pese a que inicialmente nadie estaba convencido de que podría interpretarlo de manera creíble (ni siquiera su marido Irving G. Thalberg). Norma, decidida a lograrlo costara lo que costara, le mostró una sesión de fotos provocativas suya a su marido y fue así, finalmente, cómo él accedió a hacerle una audición. Joan Crawford (que ya mantenía una relación distante con ella, ya que había sido una segundona suya, realizando tareas de doble en trabajos mudos de la actriz y, además, le había robado papeles que ansiaba, ambas pertenecían al mismo Estudio) le declaró la guerra, nunca pudo perdonarla.

“Los criminales no deben ser convertidos en héroes. Los tribunales no deben ser presentados como injustos”. (Código de Producción, años 30)

El Código de Producción de Películas especificaba lo que se podía mostrar o no en pantalla (estaba prohibido, por ejemplo, la desnudez, el adulterio o el sexo ilícito, etc…). “La divorciada” fue una película clave en los últimos coletazos de la época pre-code por su buen hacer tratando un tema delicado en aquellos tiempos, como es el adulterio, de manera sofisticada.

“Las películas no deben sugerir que la obscenidad es aceptable”. (Código de Producción, años 30)

El fuerte acento sueco de Greta Garbo retrasó su llegada al cine sonoro. Antes de que la Garbo debutara en el sonoro, Norma Shearer ya había protagonizado cuatro películas habladas. Fue en “Anna Christie” en la cual pronunció sus primeras palabras. Greta Garbo aterrizó en Estados Unidos en 1925, al principio sólo le adjudicaban películas en las cuales interpretaba a vampiresas (un estereotipo que ella misma odiaba), después del rodaje de “El demonio y la carne” se declaró en huelga. MGM no tuvo más remedio que ceder y le ofrecieron “Anna Karenina” y “La mujer ligera”, gracias a esos papeles conseguiría deshacerse de esa etiqueta. “Anna Christie” y “La divorciada” se estrenaron con un mes de diferencia, Shearer ganó el Oscar a la mejor actriz estando ambas nominadas.

“Una mujer para dos”, “Anna Christie”, “Carita de ángel”, “Red dust”, “The animal kingdom”, “Un alma libre” o “La divorciada” son algunas de las películas más representativas de la era pre-code del cine americano. Se hablaba con libertad sobre el sexo, el deseo y se reflexionaba sobre los nuevos hábitos sexuales. Eran películas adelantadas a su tiempo y plenamente vigentes todavía en la actualidad, debido a lo modernas y subversivas que resultan.

“Se prohíben la indecencia y el exhibicionismo”. (Código de Producción, años 30)

Fue, posiblemente, la etapa más arriesgada del cine americano, donde se llegaron a tratar temas sociales peliagudos o polémicos, como el aborto ilegal (en “Men in white” por ejemplo). “Men in white” estaba protagonizada por Clark Gable y Myrna Loy y basada en una obra que ganó el Pulitzer. Retrata el aborto de manera soterrada, pero claramente implícita, aunque sin mencionarlo o mostrarlo. Aun así, algunos críticos la consideraron inmoral, la recién creada Liga de la Decencia Católica la definió como “inapropiada” para su exhibición pública.

A principios de los años 30, las mujeres con formación universitaria y médica empezaron a incorporarse al mercado laboral y las películas pre-code narraban esas historias con interés.

“La reina Cristina de Suecia” fue una de las primeras películas en mostrar la ambigüedad sexual, Greta Garbo estaba empeñada en hacer el papel de esta reina sueca bisexual. Ante las dudas de la MGM, les ofreció renovar su contrato con ellos, a cambio de permitirle protagonizar esta estupenda y transgresora cinta. El Estudio no tuvo más remedio que ceder, ya que la Garbo era una constante fuente de ingresos.

El cine pre-code subvirtió los roles antiguamente destinados al sector masculino, la mujer ahora podía ser infiel, delincuente, trabajadora, malvada, egoísta, etc. Las mujeres por fin se sentían liberadas y estaban empezando a conocer en profundidad su sexualidad. El público de la época se sentía fascinado por esas mujeres tan complejas, poderosas y con tanta personalidad e inteligencia. La era gloriosa de las mujeres fatales en el cine.

Las presiones de la Liga por la Decencia hicieron mella en el cine pre-code. Los católicos fueron los máximos culpables de que se implantara el temible Código Hays, debido a sus críticas y quejas sobre la conducta moral de las películas. Joseph Breen, un fanático religioso que llevaba trabajando cuatro años en la oficina de William Hays, fue el principal impulsor de este código de censura, alegando que las cintas que se filmaban eran inmorales y atentaban contra la decencia. Poseía conexiones con la Iglesia Católica y fundó la Liga por la Decencia, un grupo religioso que les decía a los católicos que películas podían ver. Así fue como consiguió el poder para poner al cine de Hollywood de rodillas. Y con ello el fin de la era pre-code. Desde ese momento, las películas no podrían estrenarse sin el nuevo sello de aprobación del código de producción y, antes de rodarlas, los guiones deberían de ser revisados y aprobados. Esta etapa supuso un considerable retroceso de la imagen de la mujer en el cine, volvía a ser considerada un simple complemento de la figura dominante masculina, una mujer sumisa y pura (la exaltación de los valores católicos más tradicionales). Pero, finalmente, tantas restricciones, no pudieron frenar la reinvención de la figura femenina en el ámbito cinematográfico, la modernidad se abría paso. Y aunque fuera de manera velada, o no tan implícita, algunos grandes creadores supieron hábilmente burlar la censura, que no desapareció, desgraciadamente, hasta 1967.

Tu prima.
Yuna

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