Goyas 2026: "Los domingos" recibe la bendición y se consagra en la 40ª edición de los premios de la Academia

Goyas 2026: "Los domingos" recibe la bendición y se consagra en la 40ª edición de los premios de la Academia

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Querido Teo:

La temporada de premios de cine español concluye con la consagración de "Los domingos" precisamente en el día de la semana que hace honor a su título y es que, en la mejor línea de guión de la noche, Toni Acosta lo dijo claro: "Queda poquito. Porque empezamos en febrero y estamos ya en marzo". Y es que en los albores de un nuevo mes pero también de un nuevo domingo la película de Alauda Ruiz de Azúa se coronó en la 40ª edición de los Goya. Una cosecha que este año ha sido mucho mejor que una gala que no supo estar a la altura de la efemérides por su carácter plano, intrascendente y sin capacidad de generar momentos memorables. Rigoberta Bandini (que destacó en lo poco que le dejó una gala encorsetada por los mandatos televisivos y el tener que entregar 30 premios en poco más de tres horas) definió la gala como "apañada" pero, en verdad, sería una valoración muy conformista para una ceremonia que no supo hacer honor ni a la cifra redonda ni al esplendor de una cosecha en la que salieron con premio las cinco películas nominadas de la noche pero que, una vez más, no fue capaz de enganchar al espectador más allá del que sigue esta cita anual bien sea por trabajo, devoción o inconsciencia. 

Desde que salió con la Concha de Oro en el Festival de San Sebastián (es la tercera película que comparte ambos premios tras "Días contados" y "Los lunes al sol") ya se evidenció que la película de Alauda Ruiz de Azúa cogía una inercia ganadora que se convirtió en imparable después de que en su estreno convenciera tanto a la crítica como al público generando una conversación propia de su madurez y lucidez a la hora de manejar con ambigüedad y honestidad una premisa, la de escuchar sin juzgar, que permite interpelar al espectador con delicadeza y respeto y que no cuestiona su capacidad para poder reflexionar por sí mismo. Lo resumió en una frase su productora Marisa Fernández Armenteros: "Ojalá seguir apostando por películas que hablen de nuestras contradicciones, no de las ajenas".

"Los domingos" sale con 5 premios haciéndose con los de película, dirección, actriz (Patricia López Arnaiz), actriz de reparto (Nagore Aranburu) y guión original. El cara a cara de ambas actrices, en una de las secuencias ya más recordables del cine reciente, no solo valió premio a ambas sino que es el eje en el que se mueve la esencia en la que se sustenta la película. Patricia López Arnaiz se consolida como la actriz del momento en el cine español (cuarta nominación en seis años y segundo Goya tras el de "Ane" en 2021) y Nagore Aranburu recibe el reconocimiento y la visibilidad necesaria que refrenda unos años para enmarcar.

Un triunfo sólido que cogió velocidad de crucero en la recta final de la gala y que permite a Alauda Ruiz de Azúa (solo tres años después de ganar el premio a la mejor dirección novel) en ser la cuarta mujer en ganar el premio a la mejor dirección uniéndose al grupo formado por Pilar Miró ("El perro del hortelano"), Icíar Bollaín ("Te doy mis ojos") e Isabel Coixet ("La vida secreta de las palabras" y "La librería").

Sí que es la primera mujer en conseguir el premio de dirección novel y posteriormente el de dirección siendo algo que hasta ahora solo consiguieron Fernando León de Aranoa, Alejandro Amenábar y Juan Antonio Bayona. Además es la segunda ocasión (tras la edición de 2018 con "La librería" y "Verano 1993") que ambos premios de dirección son para mujeres. "El talento no entiende de género, pero las oportunidades históricamente sí han entendido de género", ha apuntado la directora.

Por supuesto nadie dudaba que "Sirat" encontraría su presencia en los apartados técnicos y artísticos. Una experiencia que se queda con uno y que ha llegado a ser un fenómeno transversal desde que la cinta saliera con premio en el Festival de Cannes 2025. La película de Oliver Laxe se lleva 6 Goyas pero, indudablemente, deja un sabor agridulce para el equipo que su artífice principal no haya podido salir al escenario a recoger ninguno de los premios principales (película, dirección o guión original) que cayeron todos para el cesto de "Los domingos". Se alabó su pelo pero no es suficiente. 

"Sorda" se confirmó como la tercera vía de esta temporada del cine español reconociendo a los tres nombres que han hecho que esta película haya generado una corriente de comprensión, respeto y empatía enarbolando distintas realidades y buscando puentes frente a un mundo que condena por estigmas y en el que la diversidad es apoyada en lo teórico pero que necesita de sacrificio y de ponerse en los zapatos de otro a nivel práctico. Eva Libertad recibió el premio a mejor dirección novel (octava mujer que lo gana en los últimos nueve años) y vio como sus actores eran premiados con el galardón de actriz revelación (Miriam Garlo) y actor de reparto (Álvaro Cervantes).

Libertad se congratuló por el hecho de que: "Nos hemos encontrado un público diverso, sensible y deseoso de empatizar y contribuir a la mejora de la comunicación con los demás". Garlo, pidiendo perdón por tener que canalizar dos idiomas al mismo tiempo en un momento de emoción como este, dijo: "Este premio es para las mujeres sordas, las que han sido madres y las que no. Por la violencia de la no comunicación o la violencia de la invisibilidad. Sin comunicación somos muebles. Sin comunicación no hay respeto. Sin respeto somos un fracaso cultural como sociedad. Si no podemos aprender la lengua de signos, usemos nuestros cuerpos, nuestra inteligencia y nuestro arte para comunicarnos sin límites, sin fronteras, sin miedo, sin vergüenza. Ningún ser humano es invisible y ninguna persona sorda es muda. Somos personas sordas, tenemos identidad propia y tenemos una voz propia, pero no siempre es oral".

En uno de los momentos de la noche la Academia brindó a Álvaro Cervantes un homenaje digno del que recibió Martin Scorsese en los Oscar cuando salieron a entregar el premio seis jóvenes compañeros y amigos catalanes, buscando generar un momento del que quedaron privados el resto de apartados interpretativos salvo el de actriz revelación que sí que introdujo a tres antiguas ganadoras.

"La mitad de este premio es de Miriam Garlo. Quiero compartirlo con mis personas libro. Esta película me ha enseñado muchas cosas. Entre otras, una palabra que desconocía por completo, una palabra que estoy viendo que mucha gente no conoce. El capacitismo es un término que define el mundo en el que vivimos. Uno que excluye a las personas con discapacidad. La empatía no se puede basar solo de buenas intenciones, sino de revisar nuestros privilegios", declaró Cervantes en uno de los mejores discursos de la noche.

El buen funcionamiento de "La cena" terminó convenciendo a la propia Academia que le dio los premios de guión adaptado (que parecía ser destinado al cuarto premio de "Sorda") y vestuario. Subieron al escenario Manuel Gómez Pereira y Joaquín Oristrell, nombres paradigmáticos de la comedia noventera que, aunque evocan a un cine algo anacrónico para la industria de hoy, reconocen que con esta película se han quedado muy cerca de hacer lo que llevan tanto tiempo intentando, "una comedia perfecta". Un vehículo para “recordar que Franco fue un dictador y que los dictadores someten a los pueblos a sus caprichos, ya sea una cena, prohibir un idioma, negar la violencia de género o el cambio climático, deportar inmigrantes o montar un resort en Gaza”.

Por su parte "Maspalomas" se quedó con el premio a mejor actor para José Ramón Soroiz que agradeció a sus directores el viaje que le habían dado (los Moriarti logran por cuarta vez consecutiva llevarse el Goya interpretativo principal) pero que no aprovechó su momento de visibilidad en un discurso mínimo y raquítico fruto del perfil bajo en el que Soroiz se ha sentido más cómodo durante la temporada de premios. "Creo que no se me olvidará nunca ni quiero que se me olvide. Me habéis hecho muy feliz", ha declarado Soroiz que quiso que esa felicidad llegara a todos los Vicentes del mundo haciendo referencia al personaje de su película el cual vuelve a ser víctima del miedo y la represión en la tercera edad por su condición sexual. También hubo premios para "Ciudad sin sueño" (actor revelación), "El cautivo" (maquillaje y peluquería) y "Los Tigres" (efectos visuales).

La carrera por la mejor película documental se cerró de manera salomónica. "Tardes de soledad" se hizo con el galardón lo que llevó a Albert Serra al escenario: "Pude retratar cómo realmente se vive desde la intimidad un tema que quizá a no todo el mundo le gusta. Esa es una posición extremadamente peligrosa. Nos dieron un acceso al que ningún político accedería, y en este cruce entre política y verdadera intimidad, asumiendo el riesgo de mostrarla, esta película tiene un poco de verdad”.

El hecho de que "Flores para Antonio" se llevara el galardón a la mejor canción dio uno de los momentos de la noche con Alba Flores enarbolando este ejercicio de sanación fílmico sobre la pérdida de su padre ("Siento que este premio es también para su música y para su inspiración"), cantando las letras del No dudaría, uno de los temas emblema de su padre y que resuena por su pertinencia en los tiempos que corren más allá de cualquier soflama de boquilla: "Prometo ver la alegría y escarmentar de la experiencia pero nunca, nunca más usar la violencia”.  

El premio para "Belén" como película iberoamericana llevó a que su directora y protagonista, Dolores Fonzi, se erigiera como una voz del futuro ante los avances de la extrema derecha: "Ustedes tienen tiempo todavía, no caigan en la trampa. La ultraderecha vino a destruirlo todo. Vengo del futuro, de un país que incluso puso en venta el agua. No solo defendemos el cine, defendemos el agua”, ha denunciado la argentina.

Luis Tosar y Rigoberta Bandini confirmaron la improbabilidad de este tándem que no pudo tirar de una química que fue inexistente en los pocos momentos que compartieron más allá de la canción e intervención inicial en la que, después del entonar el mítico Hoy puede ser un gran día de Joan Manuel Serrat, hablaron sobre la situación reinante. "Hoy es un día especialmente triste porque Israel ha echado a Médicos Sin Fronteras de la frontera de Gaza y está dejando a millones de personas sin hospitalizar", ha dicho Bandini. "José Luis Borau cambió su discurso institucional por un gesto muy simple de las manos blancas para condenar la violencia que esta industria siempre ha condenado en la guerra de Irak, en la guerra de Ucrania, en el genocidio de Gaza", ha añadido Tosar.

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Enric Auquer aportó la conexión necesaria con la presentadora y cantante en el momento en el que compartieron algunas confidencias del pasado paseando entre butacas. Bandini demostró tablas en sus interacciones con el propio Tosar (a la hora de hablar de sus cejas y su cara de malo), con la actriz de doblaje María Luisa Solá o admirando el pelazo de Oliver Laxe. No le salió tan bien a un Luis Tosar que hizo lo que pudo buscando consejo de Elena Irureta o Mario Casas para poder salir del encasillamiento.

Incluso dos veteranos como el presidente Fernando Méndez-Leite (en su siempre lúcido, culto e ingenioso discurso) y el Goya de Honor Gonzalo Suárez (con la anécdota del vagabundo y la princesa autodefiniéndose el mismo como un "bisonte") fueron capaces de ser tan simpáticos como entrañables aportando su vasta inteligencia y experiencia al acto. Méndez-Leite invitó a la "reflexión sobre la preocupante situación de desprecio de los derechos humanos" pero si bien se congratuló de que "aquel viaje a ninguna parte que ganó el primer Goya ha sobrepasado su incierto destino y sigue adelante con paso firme y seguro”, no dudó en volver a mostrar su rechazo al termino "pelis" y "docus".

Suárez, que recogió el Goya a los 91 años, dijo: "Un hombre del cuyo nombre no quiero acordarme juega al golf con nuestro mundo impunemente, tratando de meterlo en el agujero más negro. El cine es el último reducto con el que podemos soñar despiertos".

Fue más política una Susan Sarandon que volvió a dedicar halagos al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez: "Gracias por invitarme a formar parte de esta velada compartida con contadores de historias extraordinarios. Es un honor para mí. Adoro España, especialmente Barcelona. Me encanta vuestro arte, todos los museos, vuestra arquitectura, la gente, la comida. Estos días en los que el mundo está tan dominado por la violencia, por la crueldad, miro a mi alrededor. Veo a vuestro presidente y a otros artistas de vuestro país hablar con tanta lucidez moral que me ayuda donde yo estoy, en medio del caos de la represión. Me ayuda sentirme menos sola y sentir que soy parte de una comunidad mayor".

La actriz continúo su discurso con el mismo tono: "Tener esperanzas en tiempos difíciles no es solo una actitud romántica ni ingenua, se sostiene en una verdad esencial. La historia de la humanidad es una historia de sacrificio valentía y aquello que decidamos poner en el centro de nuestra historia tan compleja va a marcar nuestras vidas. Cuando actuamos, ya no tenemos que esperar a un grandioso futuro utópico. El futuro es una sucesión infinita de presentes. Los seres humanos debemos vivir desafiando todo lo malo que nos rodea".

Y es que la ceremonia, marcada por las referencias a la guerra en Gaza (tanto de manera expresa como en las consabidas insignias), y enarbolando la diversidad lingüistica de nuestro país más que nunca (castellano, catalán, gallego, euskera e incluso lenguaje de signos se repartieron el protagonismo durante la noche), no dio más de sí funcionando como gala reivindicativa emanando las mismas de las propias películas con discursos breves y atinados en su mayoría (aunque algo cortos de emoción ante las cortapisas del tiempo) pero perdiéndose en números musicales que no tuvieron especial calado y que han terminado sustituyendo a momentos humorísticos que tradicionalmente no eran muy atinados.

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La gala tiro de montajes de vídeos y clips pregrabados con algunos actores para crear algo de nostalgia sobre este aniversario de los Goya pero los que realmente merecieron la pena fueron el primero (con algunos momentos históricos que nos evocaban las primeras ediciones) y aquel en el que (antes de recordar a los fallecidos del año) se rescataron algunos de los grandes momentos de la mejor presentadora que ha tenido los Goya, Rosa María Sardá. La Academia también permitió el reencuentro de Daniel Guzmán y Miguel Herrán, diez años después de los premios Goya que consiguieron por "A cambio de nada", volviendo este a decir al director que le sacó de un futuro sin esperanza el haberle podido dar una vida. 

Tampoco se entienden decisiones como el hecho de no aprovechar la presencia de Jafar Panahi más allá de ser candidato al premio a la mejor película europea que no pudo ganar. En una gala con tanto contenido político (con continuas referencias a la situación mundial y en el día en el que el país del cineasta era atacado por Israel y Estados Unidos) el director de "Un simple accidente" quedó inédito al llevarse "Valor sentimental" el premio a la mejor película europea.

La gala también nos privó de redondear el momento guiño (llamarlo homenaje sería exagerado) a la actriz de doblaje María Luisa Solá al no interactuar con Susan Sarandon a pesar de que les separaban pocos metros y que la realización sí que pudo captar el rostro asombrado de la actriz. La Academia intentó cerrar el círculo tras el agradecimiento que le brindó Sigourney Weaver hace dos años (y que ya sacó los colores a la institución) pero los responsables de la gala no tuvieron el sentido del espectáculo necesario para crear un gran momento.

Respecto a la realización también hay que reprochar algunos fallos de continuidad y el hecho de que determinados premios fueran entregados por muchas personas (el caso de mejor película y de actor de reparto) y a otros no se les diera la misma importancia en un batiburrillo entre prisas, fallos de coordinación y el hecho de tener que entregar 30 cabezones con todo lo que ello conlleva sin que el espectador se quede narcotizado.

Eso sí, hay que valorar y agradecer que calara la máxima de un minuto de agradecimiento por premiado (nombrando a un portavoz en caso de que fueran varios receptores) lo que dio cierta agilidad a la gala aunando tanto lo importante del momento de ganar un Goya como el respetar los cánones de ritmo de una transmisión televisiva. 

En definitiva, salvo por los vídeos y las referencias a los 40 años, la gala no aprovechó esta circunstancia teniendo en cuenta que solo Victoria Abril (y el grupo de cinco actrices que entregaron el premio a mejor película) entran en la nómina de entregadores con verdadero calado con la historia de los Goya aunque, en verdad, terminará ocurriendo en que en el caso de Abril terminara hablando más de sí misma y de sus anécdotas como eterna nominada y derrotada. Una gala que ganó en rapidez y agilidad pero no en brío y ritmo ante la ausencia de momentos memorables y que queda como una gala que sí se recuerda será por los ganadores pero no por una chispa que brilló por su ausencia. 

La ceremonia se salda con una audiencia media de 2.396.000 espectadores (el año pasado obtuvo 2.340.000 espectadores) y 26% de cuota de pantalla (el año pasado fue un 24,4%). Es el mejor dato de cuota de pantalla de los últimos seis años. 

Los ganadores

Película: Los domingos

Dirección: Alauda Ruiz de Azúa (Los domingos)

 

Actor: José Ramón Soroiz (Maspalomas)

Actriz: Patricia López Arnaiz (Los domingos)

Actor de reparto: Álvaro Cervantes (Sorda)

Actriz de reparto: Nagore Aranburu (Los domingos)

Actor revelación: Antonio "Toni" Fernández Gabarre (Ciudad sin sueño)

Actriz revelación: Miriam Garlo (Sorda)

Dirección novel: Eva Libertad (Sorda)

Guión original: Alauda Ruiz de Azúa (Los domingos)

Guión adaptado: Joaquín Oristrell, Manuel Gómez Pereira y Yolanda García Serrano (La cena)

Dirección de producción: Oriol Maymó (Sirat)
Fotografía: Mauro Herce (Sirat)
Montaje: Cristóbal Fernández (Sirat)
Música: Kangding Ray (Sirat)
Canción: "Flores para Antonio" (Flores para Antonio)
Dirección artística: Laia Ateca Font (Sirat)
Vestuario: Helena Sanchis (La cena)
Maquillaje y peluquería: Anna López-Puigcerver, Belén López-Puigcerver y Nacho Díaz (El cautivo)
Sonido: Amanda Villavieja, Laia Casanovas y Yasmina Praderas (Sirat)
Efectos visuales: Paula Gallifa Rubia y Ana Rubio (Los Tigres)
Película de animación: Decorado
Película iberoamericana: Belén (Argentina)
Película europea: Valor sentimental (Noruega)
Documental: Flores para Antonio
Cortometraje de ficción: Ángulo muerto
Cortometraje de animación: Gilbert
Cortometraje documental: El santo

Premios especiales

Goya de Honor: Gonzalo Suárez

Goya internacional: Susan Sarandon

Las películas ganadoras

* Sirat: 6 Goyas (dirección de producción, fotografía, montaje, música, dirección artística, sonido)
* Los domingos: 5 Goyas (película, dirección, actriz, actriz de reparto, guión original)
* Sorda: 3 Goyas (actor de reparto, dirección novel, actriz revelación)
* La cena: 2 Goyas (guión adaptado, vestuario)
* Maspalomas: 1 Goya (actor)
* Ciudad sin sueño: 1 Goya (actor revelación)
* Flores para Antonio: 1 Goya (canción)
* El cautivo: 1 Goya (maquillaje y peluquería)
* Los Tigres: 1 Goya (efectos visuales)
* Decorado: 1 Goya (película de animación)
* Belén: 1 Goya (película iberoamericana)
* Valor sentimental: 1 Goya (película europea)
* Tardes de soledad: 1 Goya (documental)

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Nacho Gonzalo

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Rodri
Rodri
53 minutos atrás

Lamentable el guión en la referencia a la escena de las manos blancas de1998; una violencia sin ejecutante según la Academia, vaya usted a saber por qué.
Es una pena lo de nuestro cine porque pienso que en España se hacen buenas película, pero la cagan por su seguidismo partidista y una asombrosa hipocresía con lo que pasa aquí y fuera. Y cada año se repite la misma historia. Es mi opinión.

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