Espresso: Anne Bancroft, adiós y hola

Espresso: Anne Bancroft, adiós y hola

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Querido diario:
Estoy de celebración. Ha entrado en fiambrera una de mis chicas favoritas. Unos polvitos del mito de Isis y Osiris, y Zas!… ya es una estrella inmortal.
No he querido participar en el homenaje masturbatorio montado por el grupo de desinhibición sexual. He preferido algo más íntimo y cuando regresaba con sensación de ojos brillantes a mi celda, me ha interceptado esta cafetera.
Te la dejo aquí para que la vayas viendo. Yo voy a mantener una conversación con mi hormona, hace mucho tiempo que no recordamos juntos.

Ha muerto a los 73 años una de las actrices de las que siempre quedan de por vida ligadas a un personaje, hablamos de Anne Bancroft que fallecía la pasada noche en el hospital Monte Sinaí de Manhattan a la edad de 73 años a causa de una larga enfermedad que ya le impidió participar en el rodaje de “Spanglish”
.
Anne Bancroft nació en el Bronx, de padres italianos. Sus primeros comienzos en el campo de la interpretación no fueron muy alentadores, pero su tenacidad y su posterior encuentro con Arthur Penn hizo que en poco tiempo las puertas de Hollywood se le abrieran de par en par. Penn, su gran valedor, dijo de ella: “No será la mujer más bella del mundo, pero por su rostro y sobre todo por sus grandes ojos negros pasan más emociones en diez segundos que sobre la cara de otras mujeres en diez años.” Penn buscaba una actriz joven que interpretara la obra de teatro “Dos en el subibaja”, el éxito fue tal que Anne no podía estar mucho tiempo sin dar el salto al cine. Fue en “El milagro de Anna Sullivan” donde hizo una conmovedora interpretación de la institutriz Anna Sullivan que logra contra pronóstico que la chica ciega, sorda y muda Helen Keller logrará comunicarse con el mundo. Con este papel en “Ana de los milagros” ganó el Óscar a la mejor actriz en 1962. Este personaje ya lo interpretó en el teatro, un campo que le reportó dos Tonys.
A partir de aquí, Bancroft pudo haberse convertido en un sex simbol, estaba como estaba, con Hollywood deseoso de una nueva Marilyn, pero la actriz no quiso explotar esta faceta eligiendo muy bien sus futuros papeles. Esta época de mediados de los 60 coincide con el divorcio de su primer marido, un petrolero conocido por dormir siempre con un arma bajo la almohada, y su posterior unión con el productor Mel Brooks, con el que ha convivido hasta su muerte.
Esta época se ve culminada con uno de esos papeles soñados para cualquier actriz, y que posteriormente ha sido representado por muchas sin llegar a su magnetismo. Se trata de la señora Robinson, en la película de Mike Nichols “El graduado”
Aquí Anne interpretaba a una mujer insatisfecha que empleaba sus armas de seducción para conquistar al novio de su hija, interpretado por el debutante Dustin Hoffman. Un personaje que desde ese momento siempre ha ido unido a ella, y que quedó musicalizado para la posterioridad por Simon y Garfunkel.

A partir de aquí una carrera en la que hizo un poco de todo, igual algo irregular, pero en la que siempre mostraba ese aire de “La Magnani del Bronx” con la que fue apodada.
Good bye Mrs Robinson.
De tu primo Coronado

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