“Los miserables”

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La web oficial tiene argumento, fotos, trailer y descargas. También un listado de las canciones y varias aplicaciones.

El argumento: La historia transcurre en la Francia del siglo XIX y cuenta una emotiva historia de sueños rotos, amor no correspondido, pasión, sacrificio y redención: una prueba atemporal de la fuerza del espíritu humano. El ex presidiario Jean Valjean es perseguido durante décadas por el despiadado policía Javert. Cuando Valjean accede a cuidar a Cosette, la joven hija de Fantine, sus vidas cambiarán para siempre.

La crítica

“Los miserables” es la esperada adaptación del celebérrimo musical basado en la imperecedera obra de Víctor Hugo ambientada en la Francia del siglo XIX. Tom Hooper tenía un gran reto tras el Oscar (merecido o no) que consiguió con “El discurso del rey”. La película tiene como principal baza el que los actores interpretan los temas en vivo en el set de rodaje mientras escuchan la melodía de un piano a través de unos audífonos imperceptibles para después basar sobre ellos toda la orquestación. Esa decisión, arriesgada y complicada en postproducción, ha ayudado a que el reparto gane en emoción y verdad con sus jadeos, quebrantos y lamentos destacando sobre cualquier preciosismo vocal. Todos los actores están en estado de gracia y el reparto funciona de manera fantástica.

Las sensaciones que deja “Los miserables” son encontradas. Por un lado mantiene las altas expectativas que, personalmente, tenía depositadas en ella dando coherencia a una obra teatral que tiene como principal inconveniente que la sucesión de bellísimas canciones y grandes temas hacen que la historia pierda coherencia en algunos momentos. En el cine esto se ha solucionado reordenando la sucesión de los números, añadiendo breves diálogos casi recitados, y, quizás la decisión más controvertida para los puristas, recortando algunos temas para lograr que la película no se eternice. Aun así supera ampliamente las dos horas y media quedando en 158 minutos. Esa duración es precisamente la que hace que, por mucho que te guste, sean evidentes algunos bajones de ritmo en los que la película pierde emoción y llega incluso a aburrir atascada en la encarnizada persecución entre Valjean y Javert y en el romance algo empalagoso y azucarado de flechazo instantáneo de Marius y Cosette que no logra interesar tanto como, por ejemplo, todo lo relacionado con los personajes de Hugh Jackman y Anne Hathaway y el espíritu combativo de las barricadas más de 40 años después de la Revolución francesa cuando un rey vuelve a gobernar el país. No ayuda a Tom Hooper ese estilo de dirección conservador y miedoso que convierte en insistente la toma de primeros planos de sus actores. Sabe que lo mejor con lo que cuenta es lo que transmiten sus intérpretes, pero en una película de este tipo se lamenta tanta austeridad formal y se demanda una mayor presencia de planos generales que saquen partido a la cuidada ambientación de una historia que abarca varias décadas. Sólo cuando se decide a mover la cámara es para hacerlo de una manera muy peliculera, y atropellada en momentos, como el potente arranque Look down cuando Valjean se encuentra cumpliendo condena o en algún momento en las barricadas como en el asedio final. Esos primeros planos son una decisión muy personal, por supuesto, y una declaración de amor a sus actores, pero basar en ello toda la película le quita dinamismo y hace que la combinación que presenta la cinta de aire teatral y épica cinematográfica acabe cayendo más en lo primero y quitando grandes momentos de lucimiento a lo segundo. Evidentemente es la forma de rodar de Hooper, por otro lado siempre efectiva, pero al que se le pide algo más por muy buen director de actores que sea. Algunos dirán que su dirección es generosa y valiente por tomar estas decisiones, pero no se ve una mano de gran realizador llevando la batuta de un gran proyecto y, en ocasiones, se percibe a un Hooper que opera sin personalidad y con el piloto automático demasiado funcionalmente.

Detengámonos en un reparto que no podría estar en mayor estado de gracia. No nos extraña que Cameron Mackintosh, el productor del espectáculo, haya tardado 27 años en llevar la obra al cine ante la necesidad de encontrar a un gran reparto y a un director que tomara las riendas de un proyecto difícil que, si bien cuenta con una gran materia prima, podría haberse convertido en un gran fracaso como el que vivieron “Los productores”, “El fantasma de la ópera”, “Dreamgirls” o “Nine”. En este caso no ocurre así ya que la adaptación es modélica y, si bien quien ha disfrutado de la obra musical siempre se imagina otra cosa, la cinta se levanta con respeto, oficio y calidad.

Los que se llevan todos los elogios son Hugh Jackman y Anne Hathaway, y no es para menos. Jackman está sensacional demostrando que, si bien puede cantar de manera notable, como ya ha demostrado más de una vez, también se erige como un gran intérprete teniendo una mirada de bestia parda actoral que nunca se le había visto. Está perfecto en todas las fases del personaje y, si bien se puede achacar en algún momento que sea algo joven para Jean Valjean en su caracterización, cumple de manera sobresaliente no sólo vocalmente (dejándose llevar más por la emoción que por la limpieza en el sonido) sino interpretativamente dando vida a un hombre resabiado y tratado injustamente que acaba siendo tocado por el sentimiento del amor y de la protección como su gran motivación existencial. A pesar de ello, no brilla como debería en el Bring him home (el gran tema de Valjean) pero si que está muy bien cuando decide iniciar una nueva vida ante la sacristía y en la escena final de la película. A destacar como Jackman oscurece su voz conforme van pasando los años del personaje. Quizás el papel de su vida. Anne Hathaway tiene el Oscar más que asegurado por su Fantine, la sufrida madre soltera que encarga a Valjean que cuide de su hija para sacarla adelante. Es la protagonista de los primeros 40 minutos de la cinta y es de admirar como ha encarado el papel perdiendo peso, cortándose el pelo casi al cero, y mostrando con un gran desgarro las cloacas a las que se ve inmersa su personaje. Entona el tema más reconocible de la película, I dreamed a dream, con un sobrecogedor primer plano en el que desnuda su alma y que es el momento cumbre gracias a todo lo que Anne Hathaway ofrece en ese momento interpretando en vivo y sin cortes. Imposible no emocionarse y sabia decisión la de colocar el número en el momento en el que realmente Fantine toca fondo, cosa que no ocurre en la obra al entonarse nada más ser despedida de la fábrica.

Russell Crowe es el actor que ha recibido y recibirá críticas más divididas. No es un portento vocal, ni mucho menos, pero dota a su Javert de la fuerza y presencia necesaria. Una voz que no permite muchas alegrías y sostenidos vocales, pero que va a más mientras avanza el metraje y es más que efectiva en temas como Stars o en el momento final de redención de su personaje. Voz fuerte y sobria que el actor maneja bien como instrumento para una interpretación que me parece magnífica porque da exactamente lo que requiere su personaje que tiene buenos momentos cuando se entera de la verdadera identidad del que él creía alcalde cuando éste lleva a cabo una acción y la confrontación que mantienen en el hospital. Por cierto, un detalle de guión le ofrece todo un regalo interpretativo que le humaniza y contribuye a otro momento de emoción especialmente logrado y que es todo un acierto de la película.

Gran revelación la de Eddie Redmayne, al que hemos visto en “Mi semana con Marilyn” o la miniserie de “Los pilares de la Tierra”, ofreciendo un enérgico, comprometido y emotivo Marius. Su Empty chairs and empty tables es otro de los grandes momentos de la cinta junto al de Anne Hathaway y el Who am I? que interpreta Hugh Jackman. En ese número, Hooper vuelve a marcarse un austero primer plano desgarrador siguiendo la estela del I dreamed a dream pero podría haber jugado más con ese café destrozado o con los recuerdos de los compañeros a los que evoca. Quizás su voz sea algo nasal, pero Redmayne resuelve el envite con fuerza, sentimiento y compromiso. Magnífico. En la película queda más patente su origen adinerado y como acaba renunciando a sus ideales por amor. Los mejores momentos de su personaje son los que comparte con Samantha Barks, Éponine, la única del reparto que ya interpretó su personaje en Londres y en el espectacular concierto 25º aniversario del cual recomendamos su visionado en DVD. Barks es una de las mejores voces de la cinta, dado sus orígenes, y cumple también bien en lo interpretativo llegando a un gran momento en A little fall of rain y, por supuesto, en On my own que entona mientras la lluvia cae en el pavimento. Amanda Seyfried cumple como Cosette, en el que es el personaje más plano de la obra, y logra que sea difícil imaginarse a otra actriz, mientras que Aaron Tveit es un convincente Enjolras, el líder de los revolucionarios estudiantiles, manteniendo el buen tono del reparto pero al que, quizás, se le echa de menos algo de presencia y fuerza en un personaje que tendría que rebosar carisma y compromiso.

Mención aparte vamos a hacer de los Thénardier que interpretan Sacha Baron Cohen y Helena Bonham Carter, mesoneros sanguijuelas que abusan de la picaresca y las malas artes para sobrevivir en una época difícil. Seguramente son los dos personajes más queridos de la obra por el alivio cómico que suponen ante tanto dramatismo, pero sufren que sean los que más han sufrido los recortes del montaje junto a su hija en la ficción, Éponine. Imperdonable la ridiculez en la que queda el Beggars at the feast y la omisión del Dog eats dog que interpreta el personaje de Thénardier en las cloacas. A pesar de ello, interpretativamente los dos están fantásticos y en un año menos competido podrían conseguir sendas nominaciones al Oscar. Bonham Carter construye un personaje picantón y encantador dentro de su mamarrachismo habitual, y Baron Cohen resuelve muy bien la parte actoral de jeta y aprovechado aunque, lamentablemente, no está tan a la altura vocalmente, suponemos que por la afonía que sufrió durante el rodaje, lo que acaba haciendo que no se saque todo el partido del momento más divertido de la obra, el Master of the house. Además, no pueden evitar que se les recuerde en “Sweeney Todd”. El reparto infantil con Isabelle Allen como Cosette de niña y, sobre todo, un sorprendente y carismático Daniel Huttlestone, como el robaescenas Gavroche, cumple de manera notable.

Es una pena, como decíamos anteriormente, que la cámara no aproveche más la cuidada y detallada ambientación que se percibe pero Hooper no se explaya en ella sino que queda como contexto junto a una fotografía tirando a crepuscular y neorrealista que utiliza mucho el juego de luces y sombras que conforman velas y pequeñas lámparas. En algunos momentos la película parece querer ser más una obra de teatro en exteriores y se huele algo de cartón piedra como el momento en el que preparan la barricada delante del café. Por eso, y a pesar de los 60 millones de presupuesto, es más intimista que espectacular o grandilocuente. Es realmente emocionante y revelador como la revuelta estudiantil tiene grandes similitudes con movimientos como el 15-M, y es que las cosas no parecen haber cambiado tanto. Una época en la que se luchó por los derechos de ciudadanos que se revelan para no ser súbditos. Esa analogía con nuestro tiempo hace que su mensaje sea actual y que la trama desarrollada en las barricadas esté muy conseguida con momentos realmente escalofriantes y dramáticos como la secuencia de la carga final en la que se aprovechan los espacios cerrados para dar mayor sensación de opresión y fatalidad. El vestuario de Paco Delgado (gran opción de Oscar para el español) define muy bien la posición y características de sus personajes y cubre acertadamente todos los años que abarca la historia. A destacar también la presencia de una canción como Suddenly, compuesta especialmente para la película con la descarada intención de conseguir una nominación más al Oscar. Aunque haya sido compuesta por los mismos autores del musical, la canción es una baladita sin más trascendencia que palidece frente a la grandeza de los grandes números.

Si nos quedamos con los momentos más destacados de la cinta estarían el I dreamed a dream de Anne Hathaway, el Who am I? de Hugh Jackman, el siempre espectacular (aunque algo deslavazado en el montaje) One day more!, el Do you hear the people sing? que suena con fuerza y emoción desde el corazón revolucionario de los protagonistas aunque de manera demasiado breve para ser uno de los leitmotiv del musical, el impecable Stars de Russell Crowe y su momento humanizador final, los intentos cómicos de Thénardier por retener a la pequeña Cosette, el A little fall of rain de Éponine, el desgarrador y bellísimo Empty chairs and empty tables del que Redmayne sale por la puerta grande, así como toda la sublime y muy emotiva secuencia final con guiño al gran Colm Wilkinson, el primer y original Jean Valjean que en la película interpreta al Obispo de Digne. Los muy fans del musical reconocerán también a Frances Ruffelle (la Éponine original) como una de las prostitutas, así como Stephen Tate que interpreta al cochero Fauchelevent y que fue Thénardier en Londres, y Hadley Fraser y Alistair Brammer, Javert y Marius en montajes londinenes recientes y participantes en el concierto 25º aniversario, que aquí dan vida respectivamente al General armado de la Guardia Nacional y a uno de los estudiantes. Yo también creo que se podrían haber aprovechado más nombres del montaje original para tirar de nostalgia y homenaje a los que estrenaron la obra en su momento.

Si te gusta el género, y más concretamente este musical, difícil que no salgas emocionado ante estas melodías tan fascinantes y tarareables de una obra legendaria. Para los que aborrezcan el género, difícil que esta cinta les enganche y les haga reconciliarse con él. No es una película ponga fáciles las cosas al espectador no habitual en estas lides. Pase lo que pase, “Los miserables” es, sin duda, una de las grandes adaptaciones que se ha hecho nunca de un musical en pantalla grande y, sólo por eso, ya entra por la puerta grande del género no dudando en coger referencias estilísticas y formales del cine de Jacques Demy, Tim Burton, el “Oliver” de Carol Reed o, incluso, “Bailar en la oscuridad” de Lars Von Trier. El que la emoción sea demasiado intermitente es su principal defecto, pero ante una adaptación modélica y esforzada y un reparto de altura que dan fuerza al melodrama poco más se puede decir. Toda una experiencia musical, ahora también cinematográfica, para disfrutar en pantalla grande durante más de dos horas y media en una gran combinación de épica, romance, tragedia, lucha y esperanza. No es perfecta, pero imposible no admirarla y apreciarla.

La nota es un OCHO

Nacho Gonzalo

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Comentarios

ruisu - 30.12.2012 a las 23:51

Difícil de decir lo que es en si esta película. Acabo de salir del cine y tengo un sentimiento encontrado. Veremos a ver lo que depara el tiempo, si hace que me guste o hace que no la recomiende.
Empezaré por decir que no había visto la obra y no quise verla antes de ver la película para no estropearme la historia. En mi caso era como ir sin tener más referencia que lo que vi en los trailers previos. Los trailers en sí me parecieron más espectaculares, y parecía que la historia iba a ser más épica. Y luego se me queda un poco floja.
No noté la presión de Russell Crowe sobre Hugh Jackman en ningún momento y no noté el amor a primera vista de los jóvenes. No noté el sentimiento revolucionario, no entendí la facilidad con la que la gente se rinde en la historia ante situaciones por las que debería luchar. Esas son las partes por las que no me impresionó ni noté esos sentimientos que deberían haberme hecho sentir rabia, alegría o tristeza en según que fragmentos, pero que se me quedan bastante descafeinados. Ninguno, ni siquiera las buenísimas actuaciones en general me hicieron sentir mucho agobio ni desasosiego, y por eso tampoco los momentos de humor de la pareja de taberneros, tampoco llegan a ser para mi realmente divertidos, y no me rompen ninguna tensión sentimental.
Quiero decir por ello que es floja?. Pues no. Espectacular puesta en escena, donde se nota el dinero gastado. Las interpretaciones son impecables, a excepción de Amanda Seyfried, que se me queda corta frente a Samantha Barks, por belleza y voz. Las voces aunque justitas en la mayoría de los números, son correctas, porque no hay que olvidar que es una película donde hay que actuar para dar poder a la interpretación, y se puede permitir defectos musicales si con ello se le da esa fuerza pedida a los personajes. Por eso Hugh Jackman y Anne Hathaway han dado un poder a sus personajes con una interpretación magnífica.
No creo que sea la mejor película del año, ni que su director gane el Oscar, pero en general, aunque se hace pesada en algunos momentos, hay que reconocer que es una buena ADAPTACIÓN, y resaltar que es una adaptación al cine, no el musical que se ve en teatros. Que parece que mucha gente olvida que no van a ver lo mismo, y salen decepcionados porque han cambiado cosas de la historia original, han quitado o han puesto otros números o diálogos.
Ahora mismo, si tengo que darle una nota, yo estoy entre un 6 y un 7.

Capitan Clostridium - 31.12.2012 a las 10:19

Tras contemplar a Hattaway con su fantástica “I dreamed a dream” casi al comienzo de la película, el resto parece que se desinfla.
Hooper hace cosas muy raras con la cámara: o marea con unos movimientos de cámara a trompicones o, conocedor del estado de gracia de los actores, clava la cámara en primerísimos y estáticos planos.
¿Puede un (ambicioso y presuntuoso) musical que se precie ser un musical con solo una coreografía e imprimir ritmo ametralleando planos con un montaje que ni Tony Scott?

Rodri - 31.12.2012 a las 12:19

¿Seré el único al que no le parece que Hugh Jackman cante tan bien? Es que mucho se habla de la voz de Crowe y la del prota no me parece mucho mejor…

andrés - 01.01.2013 a las 13:20

Valla pedazo de critica(casi un libro)!
Por cierto Nacho: estoy…”disgustado”,con el pop. Llamar petardas a dos actrices?No me parece tu estilo

Nacho Gonzalo - 01.01.2013 a las 14:46

Hola Andrés. Disculpa el comentario. Me temo que se me escapó por los efluvios navideños. Intentaremos que no vuelva a pasar. Espero que el resto del podcast te convenciera. Feliz año!

Laura - 03.01.2013 a las 12:02

Pues a mí me ha gustado mucho más cómo suenan las canciones de Russel Crowe que las de Jackman. Será tb que sus canciones tienen un registro mucho más fácil. Pero sin hacer un gran alarde de voz suenan más que correctas. Hugh Jackman sin embargo se va haciendo pesado de escuchar. No canta bien, no mejor que cualquier hijo de vecino con algo de oído. Y claro, como canta a menudo…Me rechinaba ya mucho su voz al final. Anne Hathaway la mejor, ya lo ha dicho todo el mundo y no tengo nada que añadir. El personaje de Éponine me gustó mucho más que el de Cosette. El romance de estos dos queda algo absurdo e incomprensible aquí, algo que en el libro no ocurre.

Comparada con el libro la película es un vago esbozo de algunos de los acontecimientos más importantes y dilemas que se plantean en la obra de Víctor Hugo…pero es normal, sería imposible igualarlo. Si no has leído el libro te encantará (porque no sabes el resto de cosas que te estás perdiendo).

Para mi gusto sobraban un par de canciones que eran puro diálogo cantado sin ofrecer mucho más, minutos que podrían haberse aprovechado en contar mejor las cosas con diálogo. Otras eran preciosas e imprescindibles. Me encanta el musical (cine), pero no el musical de teatro. No he visto pues el musical original. El abuso de los primeros planos es evidente como bien han dicho por aquí.

Estoy de acuerdo con el 8. Teniendo en cuenta que se basa en una gran obra que es mi libro preferido, creo que está muy bien que pueda darle esa calificación. Es una película emocionante y hecha con mucha pasión.

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