"Peaky Blinders: El hombre inmortal", los fantasmas de Tommy Shelby en una letanía de soledad, venganza y lucha de poder

"Peaky Blinders: El hombre inmortal", los fantasmas de Tommy Shelby en una letanía de soledad, venganza y lucha de poder

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Querido Teo:

Hay universos que cuando alcanzan el éxito es muy difícil dejarlos atrás. Es el caso de “Peaky Blinders”, serie de Steven Knight que tras seis temporadas de travesía entre 2013 y 2022 ha necesitado una película para poner el colofón a la historia de Tommy Shelby, baluarte del Birmingham de las primeras décadas del siglo XX que de gángster rebelde, estandarte de un clan de origen gitano, pasó a acomodarse en un sistema para dinamitarlo desde dentro como justiciero e incluso como político. "Peaky Blinders: El hombre inmortal" no aporta mucho a lo ya visto durante estos años pero, sostenido sobre todo en un empaque formal exquisito marca de la casa, sí que es un digno epílogo en forma de película para Netflix que cierra la espiral de un personaje, encarnado por Cillian Murphy, marcado por la ambición pero también por el tormento y su continuo baile con la muerte como ya evidenció una sexta temporada que parecía abocada a ello pero que viró de ese destino en el último momento.

Es 1940 y Tommy Shelby vive recluido marcado por la soledad, los fantasmas del pasado y un trauma que el tiempo no ha hecho más que agudizar lejos ya de pistolas y bombas. Todo mientras en Birmingham es su hijo Duke, el cual se puso en su camino en la última temporada de la serie, el que está sembrando de sangre la ciudad con unos revitalizados y aniquiladores Peaky Blinders que son incluso peores que los que el propio Tommy encabezaba allá por 1919.

Enterado de ello, primero por su hermana Ada y después por la aparición de una gitana hermana de la madre del chico, Shelby regresará para poner al chico en vereda aunque la sombra de la muerte que ha asolado su familia no esté dispuesta a darle tregua y eso haga que la venganza también tome protagonismo en su misión. Un regreso en el que no dejará de recibir los honores de los viandantes de una ciudad que celebran verlo de nuevo a lomos de su caballo y, aunque sea embarrado por revolcarse en el fago de los cerdos en una pelea con su hijo, manteniendo intacto su halo de ambigüedad y dejando a su paso muestras de respeto y admiración.

Poco queda ya de los “Peaky Blinders” originales y es que, nada más empezar la película, conocemos que Arthur, el hermano mayor de Tommy, ha fallecido en lo que primero se revela como un suicido para que después tome otra versión de los hechos que atormenta a Tommy día a día a través de visiones y flashes en su perniciosa memoria. En verdad tuvo mucho que ver no solo la deriva del personaje en las últimas temporadas sino también la del propio actor que lo interpretaba, Paul Anderson, enfrentándose a problemas de adicción en la vida real.

"Peaky Blinders: El hombre inmortal" se erige como una letanía marcada por la ausencia de aquellos que rodearon a Tommy Shelby durante toda la serie y que fueron quedando por el camino tal es el caso de su hermano John, su tía Polly, su primo Michael, el fiel Jeremiah, o las que fueron sus dos esposas; primero Grace y después Lizzie. Además de ello la muerte de su hermano Arthur, y especialmente la de su hija Ruby (según él por una maldición gitana), anclado a ella por su bufanda roja, acrecientan el desamparo de ese hombre que lo fue todo y que ahora es solo una sombra de aquel que tanto atemorizó a su alrededor.

De la vieja guardia solo quedan los aburridísimos personajes de Charlie, Curly y Johnny Dogs, los cuales no han sido más que meros accesorios dentro del séquito que ha seguido fielmente a la familia Shelby. Que estos personajes sean los únicos que anclan a Tommy con su pasado (básicamente los que han quedado vivos) impregna todavía más a la cinta de un fin de ciclo alargado y que, aunque no era necesario, no deja de ser un regalo para fans.

Solo su hermana Ada (la cual visita a su hermano para hacerle consciente de lo que está haciendo la pandilla encabezada por su hijo Duke) es la que queda de aquellos años convertida en una parlamentaria socialista que intenta defender algo de moralidad en tiempos de violencia, oscuridad y desesperanza. El fuerte de la serie nunca han sido los personajes femeninos y es que solo la inolvidable Polly de Helen McCrory y la Gina de Anya Taylor-Joy encontraron voz propia.

"Peaky Blinders: El hombre inmortal" toma los ademanes de drama shakesperiano con padre e hijo disputándose el trono. Barry Keoghan, quizá lo mejor película en su rol de Duke, sustituyendo a Conrad Khan que lo encarnó en la sexta temporada, muestra la vulnerabilidad rabiosa de un descarriado sin referentes y que por mucho que alcance poder, como bien le dice su tía Ada, nunca tendrá a una familia que le apoye y le respalde. Es ahí cuando ese personaje toma relevancia de quien es y del peso del legado al que tiene que honrar y respetar.

La serie de Steven Knight siempre ha contado con dignos adversarios para el clan de los Shelby representados en los personajes que interpretaron Sam Neill, Paddy Considine, Adrien Brody y Sam Claflin en anteriores temporadas. Ahora es Tim Roth el que interpreta a un colaboracionista de los nazis que quiere introducir ingentes cantidades de dinero falso en el Reino Unido con el fin de provocar un colapso financiero y que así los alemanes se alcen como ganadores en la II Guerra Mundial frente a un Reino Unido que es el único que está haciendo frente a los nazis en Europa.

Un contexto histórico que permite escenas impecablemente rodadas como aquella de la fábrica de armas de mujeres que es atacada al principio de la película, la tensión que se respira cuando Ada está en peligro o un Tommy Shelby que desde un túnel evoca todo lo arrastrado desde que combatió junto a sus hermanos en la I Guerra Mundial.

"Peaky Blinders: El hombre inmortal" cuenta, además, con el refuerzo de Rebecca Ferguson como Kaulo, hermana de la madre de Duke, que es la que vuelve a conectar a padre e hijo en una ambiciosa pero atropellada misión que les pone rumbo a Liverpool, y de un Stephen Graham (inevitable recurso interpretativo de calidad) que logra que saboreemos algo más a un personaje que apenas se esbozó en dos capítulos de la sexta y última temporada. Aquí tampoco corre mucha mejor suerte más allá de la buena noticia que es siempre ver al actor de "Adolescencia" en pantalla.

La pena es que la presencia de los actores está por encima de unos personajes que no aportan mucho ni a la acción ni al imaginario de este universo raído por la podredumbre moral tanto en el alma de los personajes como en las calles de la ciudad.

Tommy Shelby es por derecho propio uno de esos grandes antihéroes que ha popularizado la ficción televisiva del primer cuarto de siglo XXI, convirtiéndose “Peaky Blinders” (quizá sin pretenderlo), y apoyada en su ritmo, sus planos a cámara lenta y un vistoso anacronismo, incluso en referencia en la moda. ¿Acaso no muchos jóvenes han imitado el característico peinado de ese clan gangsteril para desesperación de más de uno? 

Es por ello que no deja de ser una de las noticias audiovisuales de la temporada ver de nuevo en acción a Tommy Shelby bajo su boina, pero ahora con canas y con una energía iracunda que ha derivado en letanía, siendo un hombre que no tiene nada que ganar porque ya lo ha perdido todo. Solo queda preservar su legado y que todo lo padecido hasta la fecha pueda considerarse que valga la pena para un futuro mejor lejos de la miseria y la violencia arrastrada y enquistada a lo largo de los años.

La película alterna motivaciones que nos llevan a ciertos lugares comunes, la frialdad hierática en el rostro de Tommy Shelby y un conjunto que formalmente toma ademanes de ópera rock entre explosiones, recursos sonoros y temas musicales característicos pero, en todo caso, "Peaky Blinders: El hombre inmortal" es a la vez reencuentro, brindis por los buenos momentos y despedida final, combinando tanto acción como cierta poesía (no se pierde el rito de esas caravanas en llamas rodeadas de recuerdos de los que quisimos), para una de las series imprescindibles de la última década.

Esto no queda aquí y Netflix ya prepara continuación con una nueva generación por orden de los Peaky Blinders pero, sobre todo, también por parte unos ejecutivos que deben de considerar que la audiencia reclama más sobre un universo que si bien por un lado ya parece finiquitado también puede dar alguna muestra de acoger un nuevo futuro por escribir y vivir.

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Nacho Gonzalo

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