Cannes 2026: László Nemes y Jeanne Herry cumple el expediente sin apasionamiento frente a la desconcertante y rompedora "Hope"

Cannes 2026: László Nemes y Jeanne Herry cumple el expediente sin apasionamiento frente a la desconcertante y rompedora "Hope"

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Querido Teo:

Un domingo tranquilo en el Festival de Cannes asomándose al ecuador de una edición en la que está costando ver cine rutilante y con visos de revolucionar al Jurado de cara al palmarés. No parece que las apuestas de esta jornada vayan a tener eco encontrando en la programación una apuesta puramente de género como "Hope" que no deja de ser carne del Festival de Sitges y que, por ello, para muchos desentona en la competición de un Cannes al que por un lado se le pide que abrace otro tipo de cine más allá del canon festivalero y que, cuando lo hace, no hace más que cuestionársele. Por otro lado Gilles Lellouche y Adèle Exarchopoulos son los que levantan, respectivamente, dos títulos como "Moulin" de László Nemes y "Garance" de Jeanne Herry. 

Mientras Stellan Skarsgård da algunas pistas sobre lo que piensa el Jurado de lo visto hasta ahora...

"Moulin" (László Nemes) // Sección Oficial

Jean Moulin se lanzó en paracaídas sobre la Francia ocupada para unificar a los combatientes de la Resistencia francesa bajo el mando del general De Gaulle. A pesar de sus esfuerzos por mantenerse en la clandestinidad, Moulin fue traicionado y entregado a la Gestapo en Lyon, dirigida por el despiadado Klaus Barbie. Torturado sin piedad, jamás se doblegó. Su firme silencio contribuyó a fortalecer a las fuerzas de la Resistencia e infundió un nuevo espíritu de lucha y libertad en Francia.

"Moulin" es un poderoso y clasicista drama en tiempos de la "Resistance" francesa frente al auge nazi. Sobria, elegante y contundente propuesta de un László Nemes no tan inspirado como antaño pero sí más que solvente en su trabajo más accesible para un director que se descubrió al mundo en este mismo certamen con "El hijo de Saúl" (2015), cinta que creó escuela y que le descubrió al mundo cinéfilo aunque, posteriormente, no haya vuelto a estar a la altura de ese título como bien ha evidenciado un Cannes que hasta ahora no lo había vuelto a acoger en su competición.

Tampoco es el caso de una cinta que peca de convencional por momentos y que solo es en el tercer acto cuando evoca el estilo personal del director húngaro en la puesta en escena. Hasta ese momento, más allá del contexto histórico de la época, la razón de ser de la cinta está en el duelo entre un buen Gilles Lellouche (el cual no termina de sacar todo el partido al personaje) y un perturbador Lars Eidinger dando vida a Klaus Barbie, el jefe de la Gestapo apodado como "el carnicero de Lyon".

Un tipo que estrecha el cerco al protagonista tirando de presencia amenazante y capaz de cualquier tortura física o psicológica para conseguir una confesión por parte de un protagonista pasa de una aparente heroicidad inicial para terminar demostrando que no deja de ser un humano terrenal perdiendo cualquier epicidad ante la presión y el azote de la amenaza en forma de violencia y vejación.

László Nemes imprime un toque de autor a una cinta poco novedosa en su premisa de revisionismo histórico a la hora de abordar con clasicismo el género de espías pero gana peso estético al estar rodada en 35mm y contar con el notable trabajo en la dirección de fotografía de Mátyás Erdély, imágenes de colores apagados que derivan en secuencias desarrolladas entre sombras aumentando la sensación de lúgubre desolación, lo que genera un desasosiego opresivo que imprime toda la cinta.

Una pena que una narración plana y un ritmo tedioso, que no se preocupa por ampliar el espectro más allá de la figura de Moulin o hacer resonar la historia con el presente en épocas de auge de la extrema derecha, reste impacto a una cinta irregular que desemboca en un final abrupto y que deja la sensación de haber tenido mejores intenciones y puesta en escena que resultado. 

"Garance" (Jeanne Herry) // Sección Oficial

Garance es una joven actriz con un talento innato, cuyo magnetismo natural y espíritu vibrante aún no le han granjeado el reconocimiento que tanto anhela. Vive al día en un pequeño apartamento parisino, sintiéndose cada vez más asfixiada por relaciones pasajeras, una ansiedad creciente y la espiral de alcoholismo que la envuelve.

La cinta de Jeanne Herry, con la que participa por primera vez en la sección oficial, es una cinta algo desenfocada temáticamente que apuesta por el realismo social y cierto caos narrativo que va en consonancia con los altibajos de una joven prometedora que ve truncada sus aspiraciones por un alcoholismo persistente, algo que afecta a su trabajo, sus relaciones y su estabilidad personal. Una película trillada en su evolución pero que se permite apostar por poner el foco, más que en la acción, en la dimensión psicológica de una persona que no puede ocultar su enorme fragilidad. Es Adèle Exarchopoulos la que justifica el visionado de una cinta que sin ella perdería muchos enteros y acabaría haciéndose exasperante y reiterativa.

Son los matices que imprime Exarchopoulos al personaje los que mantienen a flote una cinta que navega en lugares comunes entre el drama social y la épica de superación personal captándose el frenesí de la vida cotidiana de una joven que ve arrollada por la vida mientras el tiempo pasa inexorable y sus decisiones, sean tomadas en momentos altos o bajos, tienen consecuencias.

La película quizá quiere abarcar demasiado pero, además, del retrato sobre las adicciones, y siempre con honestidad y un sugerente sentido del humor, también ofrece un buen trasfondo social de la desorientación de una generación "millennial" entre la insatisfacción, las relaciones fugaces intermitentes y la precariedad laboral.

Todo ello no quita que sea una película recargada, atropellada, desconcertante y poco trascendente que parece querer contar mucho pero que termina quedándose en lo superficial sin terminar de llegar a nada entre el retrato generacional y el drama de adicciones sin poder aportar gran cosa ni en su puesta en escena ni en su evolución. Una de las apuestas más cercanas al telefilm de sobremesa de todo lo que se ha visto hasta el momento en la sección oficial.

"Hope" (Na Hong-jin) // Sección Oficial

Los refuerzos se han desviado para combatir los incendios forestales y se han cortado todas las comunicaciones. El jefe del puesto policial de Hope, Bum-seok, y la agente Sung-ae luchan por defender un pueblo de ancianos, mientras que en las montañas, Sung-ki y los lugareños que se han lanzado a la búsqueda de la bestia se ven, por el contrario, acosados por ella. Lo que comienza como ignorancia siembra la semilla del desastre, que se intensifica a través del conflicto humano hasta convertirse en una tragedia de proporciones cósmicas.

"Hope" ha sido la encargada de desperezar los ánimos en una jornada que con esta cinta rompe todos los esquemas de lo que se entiende como una película de cine de autor. Comparándose con el evento de "Mad Max: Furia en la carretera" en 2015, aunque este quedara fuera de concurso, y tras la presencia en la competición de cintas tan inclasificables como "Titane" en 2021 o "La sustancia" en 2024, Cannes se ha quitado prejuicios y desapolillado trajes caducos para acoger una apuesta puramente de género que es capaz de combinar drama policial, terror desaforado, acción adrenalínica, ciencia ficción distópica y reflexión sobre el mundo que estamos construyendo.

Una película que atrapa por su brutal ritmo y un gozoso humor negro y que, desarrollada a plena luz del día, nos lleva a un pueblo desolado en una zona desmilitarizada entre las dos Coreas siendo el escenario de una persecución vibrante que mantiene el interés en todo momento, especialmente en una primera hora portentosa que no da respiro en una persecución sin tregua entre el jefe de policía y esa criatura que recuerda a la encarnada por Jacob Elordi en "Frankenstein" haciendo horas extras.

Una película que combina efectos especiales digitales con recursos de la vieja escuela que definen un diseño de producción deslumbrante para el que es el nuevo trabajo del director de "The chaser" (2008) o "El extraño" (2016) que ofrece un frenesí tan desconcertante como gozoso en un espectáculo en el que muchos han evocado, además de a la propuesta de George Miller, a "Alien: El octavo pasajero" (1979), "La guerra de los mundos" (2005), "The host" (2006) y "Dune" (2021).

Aunque se han cuestionado el acabado de unos efectos visuales propios de una cinta que ha llegado en "photo finish" no hay que desmerecer la brutal experiencia que, aunque vaya de más a menos, supone un visionado altamente entretenido para una película capaz de generar escenas imposibles de olvidar como la de la autopsia de la bestia o la del campesino explicando como se caga en el bosque.

En un año en el que el cine de Hollywood no ha hecho acto de presencia, "Hope" ha cubierto el nicho de cine industrial y evasivo contando tanto en la producción como en unos desagradecidos pero reveladores papeles con Michael Fassbender y Alicia Vikander que, por momentos, parecen provenir de los mundos de "Avatar". El cine como evasión y artefacto de explosión para revertir los cánones de cualquier género y hacerlos picadillo. Valentía, riesgo y todo un revitalizante para Cannes.

Otros títulos

* Entre las Proyecciones de medianoche se ha podido ver "Full Phil" de Quentin Dupieux, todo un abonado a Cannes a pesar de que su estilo singular y surrealista no le ha hecho todavía probar suerte en la competición. En este caso Philip Doom (Woody Harrelson), un acaudalado magnate estadounidense, intenta recuperar la relación con su hija Madeleine (Kristen Stewart) durante un lujoso viaje a París. Sin embargo, la gastronomía francesa, una película de terror de los años 50 y un entrometido empleado del hotel pronto amenazan con perturbar sus planes.

Una comedia grotesca que enarbola lo absurdo y que revierte una figura patriarcal pero que ha recibido críticas demoledoras.

* En Una cierta mirada ha sido el turno de "Siempre soy tu animal materno" de Valentina Maurel que vuelve a apostar por las relaciones de una familia disfuncional en el reencuentro de dos hermanas cuando la mayor de ellas regresa a Costa Rica procedente de Europa. Una película cautivadora que juega con lo observacional y que destaca por el trabajo de las actrices Marina de Tavira, Daniela Marín Navarro y Mariangel Villegas. 

* También en Proyecciones de medianoche "Jim Queen" de Marco Nguyen y Nicolas Athané que apuesta por el cine de animación adulto en el que un virus transforma en heterosexuales a hombres homosexuales. Una ópera prima paródica y estridente que es menos inteligente, divertida e ilustrativa de lo que se cree.

* Mucho más de autor la apuesta de Quincena de Cineastas y es que "Gabin" de Maxence Voiseux nos lleva a la evolución de Gabin, de los 8 años 18 años, el más joven de la familia Jourdel, dinastía de granjeros a lo largo de una década de sacrificio y descubrimiento. Un documental que tira de honestidad y sutilidad evocando una forma de vida respirando autenticidad y creando una burbuja de calma en la que se ponen en valor las verdaderas cosas importantes de la vida en conexión con la tierra y la naturaleza.

El "flash" de Cannes 2026

Vídeo

Nacho Gonzalo

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