"La chica zurda"
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El argumento: Una madre soltera y sus dos hijas regresan a Taipei tras varios años viviendo en el campo para abrir un puesto en un bullicioso mercado nocturno. Cada una a su manera, tendrán que adaptarse a este nuevo entorno para llegar a fin de mes y conseguir mantener la unidad familiar. Tres generaciones de secretos familiares empiezan a desvelarse después de que su abuelo tradicional le diga a la hija menor, que es zurda, que nunca use su "mano del diablo".
Conviene ver: "La chica zurda" es un retrato familiar que habla de las complejidades de las relaciones personajes a través de una serie de secretos y reproches que se han ido trasladando de generación y generación entre el prejuicio, la marginación y la superchería. Es lo que sufre una niña que es estigmatizada por ser zurda y una joven que lidia con la precariedad, hijas de una madre soltera que tiene que volver del campo a la ciudad de Taipei para subsistir abriendo un puesto de fideos en un mercado nocturno y con las dificultades de poder encajar en una sociedad hipócrita y que deja a los rezagados atrás. Eso hará que la niña, ante lo que le ha dicho su abuelo, utilice su mano izquierda para poder robar. Hay humor, corazón y estilo desenfadado en una película tierna que apuesta por lo observacional y por una energía entre el costumbrismo y el realismo social primando una fotografía que sabe captar el frenesí de una ciudad viva y bulliciosa en la que cada sonido, olor o detalle cuenta.
Un trabajo de marcado carácter feminista que cala por su sencillez y su verdadera emoción notándose el estilo de un Sean Baker que ampara el proyecto como productor, coguionista y montador y es que esta cinta, indudablemente, bebe de títulos como "The Florida Project" (2017), captando la pulsión urbana de sus calles entre luces de neón y puestos callejeros, en un caleidoscopio de personas que vienen y van pero en el que también reside el encanto de la mirada infantil entre la inocencia y la ilusión siendo, frente a cualquier drama o desolación, siempre un atisbo de esperanza. Shih-Ching Tsou debuta en la dirección tras más de dos décadas colaborando con Sean Baker apostando por el cine social, humanidad sin complacencias y un intimismo con voz propia que conecta con sus orígenes. Un buen retrato familiar que no escatimar en mostrar las oscuridades que encierra toda familia que ha preferido más callar que comprender y que supone un poderoso retrato empoderado de las relaciones maternofiliales de una familia de tres mujeres que se apoyan en una cotidianidad lúcida y conmovedora enarbolando su personalidad y su instinto de supervivencia.
Conviene saber: En la Semana de la Crítica del Festival de Cannes 2025, a competición en el Festival de Valladolid 2025 y representante de Taiwán para el Oscar 2026 a la mejor película internacional.
La crítica le da un SIETE











