"Ruta de escape"
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El argumento: Davis es un escurridizo ladrón cuyos atracos de alto riesgo tienen desconcertada a la policía. Está planeando su mayor golpe con la esperanza de que sea el último, cuando se cruzan en su camino Sharon, una desilusionada ejecutiva de seguros, y Orman, un ladrón rival, de maneras mucho más agresivas e impulsivas que las de Davis. A medida que se acerca el multimillonario golpe, un teniente de policía, Lubesnik, se acerca a la operación, aumentando considerablemente el riesgo de lo que está en juego y difuminando la línea entre cazador y presa. Pronto, cada uno tendrá que aceptar el coste de sus decisiones asumiendo que no hay vuelta atrás.
Conviene ver: "Ruta de escape" se presenta como un thriller criminal que aparenta seguir las reglas clásicas del género, pero que en realidad intenta profundizar en la psicología de sus personajes y en las ambigüedades morales que rodean el mundo del crimen y la ley. El guion no se limita a ofrecer persecuciones y enfrentamientos espectaculares, sino que intenta construir un retrato más complejo de sus protagonistas a partir de un ladrón de guante blanco que utiliza la autopista 101 para dar sus golpes sin apenas dejar rastro. La historia propone una mirada menos simplista sobre el bien y el mal. Aquí no existen figuras completamente heroicas ni villanos absolutos; todos los personajes están marcados por contradicciones internas, decisiones cuestionables y una ética personal que no siempre coincide con la legalidad. Esa ambivalencia le aporta densidad al relato, aunque también exige mayor atención por parte del espectador. Chris Hemsworth da vida a un hombre solitario y calculador, de origen humilde, reservado y consciente de que cada movimiento puede ser el último. Su interpretación apuesta por la contención y la vulnerabilidad, mostrando a un personaje que, más allá de su habilidad criminal, vive bajo una constante tensión y un vacío emocional, debido a unos hechos traumáticos del pasado, que le impiden conectar con los demás pero que a pesar de todo no empañan sus propios códigos morales a pesar de que robe por encargo importantes sumas de dinero. Mark Ruffalo, como el teniente encargado de la investigación, aporta una presencia sólida y matizada. Su personaje no encarna la justicia incuestionable, sino que también carga con dudas, frustraciones y una visión crítica del sistema al que pertenece. Halle Berry, por su parte, interpreta un papel que introduce una capa emocional adicional, aunque su desarrollo no siempre se integra con fluidez en la trama principal, siendo una mujer triunfadora que empieza a sufrir las consecuencias del edadismo y el machismo cuando los jefes de la aseguradora en la que trabaja, y que se resisten a hacerla socia a pesar de su dedicación, piensan que ya ha tocado techo y que ya no resulta tan atractiva para atraer clientes. Además, Barry Keoghan se sitúa como el robaescenas de la película tirando de una presencia inquietante y malsana.
En el plano visual, la película apuesta por una puesta en escena sobria y realista. Las secuencias de acción priorizan la fisicidad y la tensión tangible sobre el espectáculo digital excesivo, lo que contribuye a una sensación de veracidad. La ciudad de Los Ángeles se convierte en un escenario clave, retratada tanto en sus espacios exclusivos como en sus zonas más deterioradas, subrayando las diferencias sociales que atraviesan la historia alternándose mansiones de lujo con la pobreza bulliciosa de una ciudad ruidosa y despersonalizada. Sin embargo, la ambición temática de la película juega en su contra en ciertos momentos conectando a todos los personajes con un robo valorado en 11 millones de dólares que se va a cometer en la habitación de un hotel. El intento de equilibrar acción y reflexión genera un ritmo irregular, con tramos más pausados que pueden desconcertar a quienes busquen un entretenimiento más directo. En conjunto, la película destaca por su intención de explorar las zonas grises del crimen y la justicia, apoyada en interpretaciones sólidas y una atmósfera contenida apostando por intriga y adrenalina pero sin ser un producto hueco ya que el drama humano y las complejidades matizadas de las motivaciones de los personajes elevan la cinta teniendo mucho que su entramado laberíntico termine confluyendo de manera notable. No se renuncia a la pura evasión ni tampoco impide que emerja un thriller policiaco y policiaco de excelente factura y ritmo apasionante que remite a la vieja escuela con ecos del mejor Sidney Lumet, Michael Mann o John Frankenheimer y que se permite incluso un homenaje a las persecuciones de "Bullitt" (1968). Un azote a la codicia capitalista llena de tensión y con reparto estelar.
Conviene saber: Bart Layton dirige la adaptación de la novela de Don Winslow.
La crítica le da un SIETE











