Cine en serie: "Bendita paciencia", padres al borde de un ataque de nervios

Cine en serie: "Bendita paciencia", padres al borde de un ataque de nervios

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Querido Teo:

No tengo hijos. Creo que ya somos muchos y el conocido argumento de que cada embarazo encierra el germen de un Mozart o un Pasteur, choca con la experiencia de que por cada Mozart hay varios Trump. Aunque es una convicción meditada, no cabe duda de que hay que adormecer un instinto natural a base de razón. Martin Freeman y Daisy Haggard, los papás de "Bendita paciencia" son un gran apoyo emocional para nosotros, los sin hijos. Martin comprende en un momento dado que un oso de peluche tiene mejor vida que él mismo, y los diez capítulos de la serie surgen de un sueño que tuvo el propio actor, con el que comienza la serie.

He visto bastantes padres en periodo de crianza que prueban que los sueños no siempre sueños son. "Bendita paciencia" se autopresenta como una comedia que demuestra que se puede querer a los hijos hasta extremos talibanes, aunque a veces ese sea el mundo al que se desearía desterrarlos. La experiencia de Freeman como padre le sirve para un personaje emborrachado de amor por sus hijos, a costa de momentos y situaciones donde la sonrisa y el rictus se entrecruzan con mucha inteligencia. La paternidad hace ver a casi todo el mundo que no se han tomado en serio preparar herramientas de autocontrol básicas.

La preparación para ser padres es algo más que leer libros y decorar la habitación del niño. La cultura anglosajona, más cerebral sobre el papel que la latina, ofrece en múltiples libros toda clase de ejercicios para superar la prueba de la crianza. En ellos se inspiraron los guionistas de "Frasier" para un capítulo en el que el pequeño de los Crane, Niles, cuida de un paquete de un kilo de harina como entrenamiento.

Los libros de "entrenamiento" alcanzaron tal profusión en un momento dado, que inspiraron a Groucho Marx estas 12 pruebas sencillas para ayudar:

Para la mujer: Para prepararte para la maternidad, átate un saco de garbanzos a la tripa y ponte una bata encima. Déjalo ahí durante 9 meses. Después de 9 meses, abre el saco y quita el 10% de los garbanzos. Para el hombre: Para prepararte para la paternidad, baja a la farmacia de tu barrio, vacía el contenido de tu cartera en el mostrador y dile al farmacéutico que se sirva el mismo. Luego vete al supermercado y domicilia tu nomina directamente en su oficina central. Vete a casa. Coge el periódico. Léelo por última vez.

Antes de lanzarte a tener hijos, busca una pareja que ya los tiene y critícales por sus métodos de imponer disciplina, su falta de paciencia, sus pésimos niveles de tolerancia, y por haber permitido que sus hijos se porten como salvajes. Sugiéreles maneras de mejorar el comportamiento de sus hijos a la hora de acostarse, pedir pipí, o comer. Aprovecha, será la última vez que tendrás todas las respuestas.

Para hacerte una idea de cómo serán las noches, coge un saco húmedo de entre 4 y 6 kilos, anda tu salón para arriba y para abajo con el saco en brazos, sin sentarte desde las 5 de la tarde hasta las 10 de la noche. A las 10 suelta el saco húmedo, pon el despertador para medianoche y duérmete. Levántate a las 12 y da más vueltas por el salón, con el saco húmedo hasta la 1. Pon el despertador para las 3. Como no podrás dormirte, levántate a las 2 y prepárate una copa. Acuéstate a las 2:45. Levántate cuando suena el despertador a las 3. Canta nanas en la oscuridad hasta las 4 y pon el despertador para las 5. Levántate. Haz el desayuno. Sigue esta rutina durante 5 años. Pon siempre buena cara.

¿Puedes aguantar los niños en casa? Para averiguarlo, unta crema de cacao en el sofá y mermelada en las cortinas. Esconde un trozo de pescado rebozado detrás del equipo de música y déjalo ahí durante todo el verano. Mete los dedos en las macetas y luego arrástralos por las paredes más limpias. Dibuja encima de las manchas con lápices de color. ¿Qué tal queda?

Vestir a un niño pequeño no es tan fácil como parece: Primero, compra un pulpo y una bolsa de redecilla, intenta colocar el pulpo dentro de la bolsa de manera que no salga ninguno de los tentáculos por los agujeros de la red. Tiempo permitido para la prueba ... toda la mañana.

Coge una caja para huevos (vacía). Utilizando unas tijeras y un poco de pintura, conviértela en un cocodrilo. Ahora coge un tetrabrik, una pelota de ping-pong y un paquete de choco-krispies vacío y construye una réplica exacta de la Torre Eiffel. ¡Enhorabuena!, has aprobado las pruebas para ser miembro de la asociación de padres de la guardería.

Olvídate del deportivo y cómprate una ranchera. Y no la dejes en el garaje toda limpia y brillante. Los coches familiares no son así. Compra un helado de chocolate y mételo en la guantera. Déjalo ahí. Coge una moneda y métela en el casete. Coge un paquete de tamaño familiar de galletas de chocolate. Machácalas contra los asientos traseros. Araña ambos lados del vehículo con una llave. Ahí lo tienes. ¡Perfecto!

Prepárate para salir, espera en la puerta del baño durante media hora. Sal por la puerta de la calle. Vuelve a entrar. Vuelve a salir. Vuelve a entrar. Vuelve a salir. Baja por el camino de tu casa hasta la calle. Sube el mismo camino. Baja por el camino otra vez. Anda por la calle muy despacio durante 5 minutos. Párate a inspeccionar con detalle cada pitillo apagado, chicle tirado, kleenex usado o insecto muerto que encuentres en la acera. Vuelve hacia atrás. Chilla que estás harto hasta que los vecinos se asomen a mirarte. Date por vencido y vuelve a casa. Ahora estás más o menos preparado para llevar un niño pequeño de paseo.

Repite siempre todo lo que dices por lo menos cinco veces.

10º Vete al supermercado. Lleva contigo lo más parecido a un niño de menos de cuatro años que puedas encontrar (una cabra adulta es ideal). Si piensas tener más de un niño, llévate dos cabras. Haz la compra para una semana sin perder de vista las cabras. Paga todo lo que las cabras hayan comido o destrozado. Repítelo varias veces; mientras no puedas realizarlo con facilidad ni sueñes con tener hijos.

11º Ahueca un melón. Haz un pequeño agujero en un lado. Cuélgalo del techo y balancéalo de un lado a otro. Ahora coge un bol de papilla. Intenta meter cucharadas de papilla dentro del melón fingiendo que eres un avión. Sigue intentándolo hasta acabar la mitad de la papilla, vierte la otra mitad sobre tu regazo asegurándote que caiga mucha sobre el suelo. Ahora estás preparado para dar de comer a un niño de 12 meses.

12º Apréndete todos los nombres de los Power Rangers, de los personajes de las películas de Disney, Barrio Sésamo y las Tortugas Ninja. Cuando te sorprendas cantando canciones de Blancanieves en el trabajo... por fin estarás preparado para ser padre.

Como esto ya queda bastante largo, y poco se puede decir después de Groucho, del asunto de los abuelos mejor no hablar. Aviso, hace más gracia sin hijos.

Vídeo

Carlos López-Tapia

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Comentarios

thor - 10.07.2020 a las 00:28

Carlos Lopez Tapia, tienes más razón que un santo, y esas genialidades de Groucho Marx no necesitan añadido alguno, basta con haberse paseado por un supermercado y comprobar con los propios ojos lo que has dicho. Llevar a los niños a los supermercados, donde la sobreestimulación para que les apetezca todo, es la mejor muestra del monstruo que llevamos los humanos dentro. Y sí, hace más gracia, mucha más gracia sin hijos.

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