Las claves de la Nouvelle Vague, o cuando el cine francés aprendió a respirar en libertad

Las claves de la Nouvelle Vague, o cuando el cine francés aprendió a respirar en libertad

1 Sarcofago2 Sarcofagos3 Sarcofagos4 Sarcofagos5 Sarcofagos (Sin votaciones)
Cargando...

Deja tu comentario >>

Querido primo Teo:

A finales de los años cincuenta, un grupo de jóvenes cinéfilos franceses decidió dinamitar las normas del cine tal y como se entendía hasta entonces. Armados con cámaras ligeras, presupuestos modestos y una pasión desbordante por el séptimo arte, estos cineastas dieron lugar a la Nouvelle Vague, uno de los movimientos más influyentes y revolucionarios de la historia del cine. Más que un estilo homogéneo, la Nouvelle Vague fue una actitud: una forma de mirar el mundo, de rodar películas y de entender la autoría cinematográfica.

La Nouvelle Vague surge en Francia a finales de los años cincuenta, en abierta oposición al llamado "cinéma de qualité", un cine académico, literario y excesivamente controlado por productores y guionistas, basado en adaptaciones prestigiosas y fórmulas narrativas rígidas. Muchos de los futuros cineastas del movimiento procedían de la crítica cinematográfica, en especial de la revista Cahiers du Cinéma, fundada en 1951. Desde sus páginas defendieron una idea clave: el director debía ser el verdadero autor de la película, del mismo modo que un escritor lo es de una novela.

Esta concepción cristalizó en la célebre "política de los autores", que cambiaría para siempre la manera de analizar y valorar el cine. Aunque cada autor tenía una voz propia, el movimiento compartió una serie de rasgos comunes:

1º Libertad formal y narrativa

Las películas rompieron con la narración clásica: saltos de eje, montaje abrupto, finales abiertos, tramas fragmentadas y una estructura más cercana a la vida real que al relato cerrado.

2º Rodajes en exteriores

Se abandonaron los estudios para filmar en calles, cafés y apartamentos reales, captando la ciudad como un personaje más, especialmente París.

3º Presupuestos bajos y medios ligeros

El uso de cámaras portátiles, sonido directo y equipos reducidos permitió una mayor espontaneidad y rapidez en los rodajes.

4º Personajes jóvenes y existenciales

Los protagonistas solían ser jóvenes desencantados, inadaptados, que reflexionaban sobre el amor, la identidad, la muerte o el paso del tiempo.

5º Cine autorreferencial

Las películas dialogaban con la historia del cine: citas, homenajes, rupturas de la cuarta pared y una conciencia constante de estar haciendo cine.

El estallido definitivo de la Nouvelle Vague llega con "Los cuatrocientos golpes" (1959), de François Truffaut, que se convierte en un éxito internacional y gana el premio a la mejor dirección en el Festival de Cannes. Seguidamente "Al final de la escapada" (1960), de Jean-Luc Godard, revoluciona el lenguaje cinematográfico con su montaje radical y su espíritu iconoclasta, e "Hiroshima, mon amour" (1959), de Alain Resnais, introduce una nueva forma de narrar la memoria y el trauma a través del cine.

Estas obras demostraron que era posible hacer cine personal, moderno y provocador fuera de los grandes Estudios a través de una serie de autores:

François Truffaut (1932-1984)

Quizá el más humanista del grupo. Su cine combina sensibilidad autobiográfica y amor por el clasicismo. 

Obras clave: "Los cuatrocientos golpes (1959), "Jules y Jim" (1962), "La noche americana" (1973).

Jean-Luc Godard (1930-2022)

El gran agitador del movimiento. Experimental, político y radical, llevó la ruptura formal hasta sus últimas consecuencias.

Obras clave: "Al final de la escapada" (1960), "El desprecio" (1963), "Pierrot el loco" (1965).

Claude Chabrol (1930-2010)

El más cercano al cine de género, utilizó el thriller para diseccionar la hipocresía burguesa.

Obras clave: "El bello Sergio" (1958), "La mujer infiel" (1969), "La ceremonia" (1995).

Éric Rohmer (1920-2010)

Cineasta de la palabra y la moral, centrado en dilemas sentimentales y éticos.

Obras clave: "Mi noche con Maud" (1969), "La rodilla de Clara" (1970), "El rayo verde" (1986).

Jacques Rivette (1928-2016)

El más experimental y libre del grupo, interesado en la improvisación y las narraciones abiertas.

Obras clave: "París nos pertenece" (1961), "Los locos viajes de Céline y Julie" (1974), "La bella mentirosa" (1991).

Alain Resnais (1922-2014)

Aunque procedente de otro entorno, su cine dialogó intensamente con la Nouvelle Vague desde una vertiente más intelectual.

Obras clave: "Hiroshima, mon amour" (1959), "El año pasado en Marienbad" (1961), "La guerra ha terminado" (1966).

La influencia de la Nouvelle Vague se extendió por todo el mundo: desde el nuevo Hollywood de los años setenta (Scorsese, Coppola, Spielberg) hasta cineastas contemporáneos como Quentin Tarantino, Wong Kar-wai o Richard Linklater. Más de seis décadas después, su herencia sigue viva cada vez que una película se atreve a romper las reglas, a hablar en primera persona o a recordar que el cine, ante todo, es un acto de libertad.

Mary Carmen Rodríguez 

¿Compartes?:
  • email
  • PDF
  • Print
  • RSS
  • Meneame
  • del.icio.us
  • Facebook
  • Google Bookmarks
  • Twitter
  • FriendFeed
  • LinkedIn

Comentarios

Suscríbete
Notificar
guest
0 Comentarios
Comentarios en línea
Ver todos los comentarios
0
Me encantaría conocer tu opinión, comenta.x
()
x