Expresso: Boxeo y cine

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Con “El hombre que no se dejó tumbar”
Cinderella man que se estrena este viernes sigue la intensa relación entre el cine y el mundo del boxeo . Siempre se ha dicho que el cine no ha llegado a reflejar en la pantalla grande buenas películas sobre el mundo del deporte, pero eso se convierte en una sentencia falsa cuando vemos como el celuloide ha tratado al boxeo. Sobre la lucha que refleja este deporte, el cine usamericano ha podido reflejar esos valores que tanto le gustan, y que van desde la superación personal, la consecución del sueño americano, o la amistad y el compañerismo. El ring ha servido como marco para reflejar en el cine importantes problemas de la sociedad como el terrorismo del IRA en “The boxer” de Jim Sheridan o la eutanasia en la multipremiada “Million dollar baby” (www.elcinedeloqueyotediga.net/favoritas/archives/001248.html) de Clint Eastwood.
El boxeo no surgió en el cine como un deporte duro y varonil, sino que en sus primeras manifestaciones fue explotada su vena cómica, que, como todo en la vida, este deporte también tiene. Los causantes de esta tendencia fueron artesanos cinematográficos como Charles Chaplin y Búster Keaton, que pensaron que el tema también daba para unas cuantas risas entre mamporro y mamporro. Poco a poco los espectadores se fueron acostumbrando a ver reflejado el ambiente pugilístico en el cine con una vertiente más dramática, que con el paso del tiempo ha sido la imperante. Muestra de ello es “El ring”, película de 1928 de Alfred Hitchcock en la que lo destacado era el triangulo amoroso que vivían los protagonistas. El boxeo servía para que al estilo de documental de National Geographic con dos ciervos peleando con sus cornamentas, dos púgiles pelearan por la misma mujer.
A continuación, y después de la Segunda Guerra Mundial, muchos utilizaron este subgénero para demostrar como fondo su desesperación ante el conflicto vivido como es el caso de “Cuerpo y alma” de Robert Rossen. Precisamente por este trabajo, Rossen fue perseguido en la “caza de brujas” del senador McCarthy ya que fue considerada como una cinta de temática comunista al dejar traslucir el descontento por esa victoria tan cruenta. Para la época, el buen americano tenía que mostrar su alegría y optimismo por esta nueva etapa tras la guerra y no mostrar en el cine ese aire de crítica a la intervención americana, tal vez ese pensar se mantiene tristemente aún hoy en día. El mundo pugilístico no se quitó de encima ese pesimismo ahondando temáticas tan humanas como la ambición en “El ídolo de barro” , el valor y coraje en “Más dura será la caída”, o una auténtica cinta de perdedores como “Fat City” de John Huston.

Nos tenemos que ir a los 70, época en la que el boxeo tenía un gran símbolo mundial como Muhammad Ali para encontrar esa historia de superación personal que tanto se necesitaba para dar vidilla comercial a este subgénero. Sylvester Stallone se convirtió en Rocky Balboa creando un personaje que se convertiría en un icono de esa década. Por primera vez, una película de este tipo fue de consumo mayoritario y logró aunar el beneplácito de público, crítica e industria con el Óscar a la mejor película en 1977. Comenzaba el “boom” y el convencimiento de que había filón para mucho creando sobre Balboa una saga de cinco películas.
Sin duda con “Rocky” encontramos un antes y un después en este tipo de cintas, surgiendo tras su sombra films en los que todo giraba en torno a la figura del púgil protagonista. El éxito siguió bien presente en “Toro salvaje” de Martín Scorsese con un Robert de Niro que hacía una de sus más esforzadas interpretaciones y transformaciones físicas encarnando a Jack Lamotta. Su interpretación le valió el Óscar, siendo a partir de ese momento un papel perseguido y soñado por gran cantidad de actores con el fin de conseguir la consagración. Desde el “efecto Lamotta”, Hollywood ha continuado en los 80 y 90 con películas del mismo corte entre las que destacan “Huracán Carter” o “Ali”, cintas biográficas sobre figuras del cuadrilátero que valieron a sus protagonistas sendas nominaciones a la estatuilla dorada, cosa que consiguió Hilary Swank el pasado año. Ahora con “Cinderella man” sigue la tónica general, mostrándonos a James Braddock, no uno de los grandes nombres, pero si de los importantes hombres que con su empeño fuerza, actitud y apoyo de su familia y entrenador, consiguió continuar con su pasión pugilística a pesar de la depresión americana del momento. Aunque la taquilla yanqui no ha sido muy benévola con la cinta, la crítica ha ensalzado al héroe que desde el viernes peleará en nuestras pantallas de la mano de Ron Howard. Un hombre que junto a muchos otros, unos conocidos, otros caídos en el olvido, lograron hacer del boxeo un deporte de referencia, sobre el cual, el cine ha podido crear a grandes héroes y símbolos de la pantalla desde el otro lado del ring.
Y a esto hay que añadir la opinión de muchos que simplemente consideran el boxeo una brutalidad, una reminiscencia de tiempos en que la sangre y el dolor se convirtieron en un espectáculo.

En el foro puedes opinar sobre la relación cine y boxeo
hablando sobre tus películas y boxeadores de cine favoritos.

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Comentarios

Joe Frazier - 08.02.2011 a las 10:02

Para los amantes de este deporte, aparte de las mencionadas en el artículo, recomiendo el documental “Thriller in Manila” (sobre el épico tercer combate Ali-Frazier) y los libros “Sobre el boxeo” de Joyce C. Oates y “El rey del mundo”, de David Remnick.

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