Centenario Wilder: “Uno, dos, tres…”, la escena

Centenario Wilder: “Uno, dos, tres…”, la escena

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Querido diario:

Wilder había triunfado con sus dos películas anteriores: “Con faldas y a lo loco”y “El apartamento”, y por ello es posible que la película que hoy te traigo quedara algo eclipsada por las demás películas de Wilder, a pesar de ser un delirio más que divertido en el que Wilder demostró que tenía un cerebro compuesto por cuchillas de afeitar y en el que repartió a partes iguales a rusos, usamericanos y alemanes en el Berlín de la Guerra Fría. Cuenta hasta tres y te cuento algo más de ella…

“Uno, dos, tres…” (1961) es la enumeración que lleva a cabo continuamente a lo largo de la película el personaje protagonista interpretado por James Cagney para clasificar todo lo que piensa hacer.
La película se rodó en Berlín y casualmente coincidió con la construcción del muro de Berlín, lo cual supuso un problema a la larga ya que si la película trataba con una cínica sonrisa el conflicto entre el Berlín Este y el Oeste, los medios no quedaron muy satisfechos con el trato de Wilder al tema, como publico un periódico: “Nadie quería reirse de la comedia Este-Oeste que tenía lugar en Berlín, mientras había gente que, arriesgando su vida, se tiraba por las ventanas para saltar por encima del muro, intentaba nadar por las alcantarillas, recibía disparos, incluso moría de un disparo. Naturalmente, también se puede bromear con el horror. Pero yo no podía explicarles a los espectadores que había rodado Uno, dos, tres en circunstancias distintas a las que reinaban cuando la película se proyectó en los cines”.

100añosWilder_JamesCagney.jpgWilder declaró que nunca se había hecho un anuncio tan prolongado de la Coca Cola, símbolo que en la película representa al capitalismo, para terminar con un amargo final para esta marca líder con la aparición de la marca Pepsi. Recordemos que la película se desarrolla en la sede de la Coca Cola en Berlín, y por ello su responsable quiere marcarse el tanto de introducirla en el mercado ruso.
James Cagney, que demuestra toda su energía en la película después de ser el gangster por antonomasia del cine de Hollywood, también lo hizo fuera del set de rodaje ya que se llevó muy mal con su compañero de reparto Horst Buchholz y con Wilder, diciendo algo muy parecido a lo que dijo Humphrey Bogart en el rodaje de “Sabrina”. “Wilder era un tipo arrogante, el típico prusiano. Era un dictador todavía peor que la mayoría de otros directores con los que he trabajado. Era despótico, alborotador, un tormento. Sin embargo, evidentemente hicimos una buena película”

Y la verdad es que si, al final el cine es lo que queda y “Uno, dos, tres…” es sin duda una de las películas más divertidas de la historia con momentos realmente brillantes y muy agudos en los que Wilder volvió a demostrar que no se casaba con nadie repartiendo a partes iguales a capitalistas, a comunistas de boquilla, a usamericanos expansionistas, rusos negociadores y alemanes divididos y prejuiciosos.

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