“Gigante”, 50 años de una epopeya sureña

“Gigante”, 50 años de una epopeya sureña

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Querido diario:

Mientras espero a que salga el Venas de la terapia para celebrar juntos el aniversario de “Gigante”, te puedo contar que la autora de la novela, Edna Ferber, no vendía los derechos de su best seller si no podía controlar algunos detalles, pero después de algunos desacuerdos aceptó y comenzaron los preparativos.
El director George Stevens era un hombre culto que leía de todo y se informaba a fondo antes de dirigir una película. durante meses estudió el Estado de Texas, su literatura, sus paisajes y su historia, pero además de las localizaciones y el guión, sabía que lo más complicado podía ser el reparto.

El reparto era fundamental para una película muy larga que debía sostenerse a base de muchas emociones. El papel de la chica de la alta sociedad de Kentucky que se casa con Bick Benedict y se traslada al rancho texano de Reata, le fue ofrecido a Grace Kelly, que lo rechazó porque ya estaba preparando la boda con Rainiero de Mónaco. Audrey Hepburn fue descartada por ser “demasiado sofisticada” y Marlene Dietrich por ser “demasiado teutónica”. Elizabeth Taylor fue superando las pegas, tenía 23 años, ya era una de las grandes, y Rock Hudson, que interpretaba a Bick Benedict, no sólo era amigo de la actriz sino que la apoyaba para el papel. La MGM cedió su estrella a la Warner por 175.000 dólares.
Stevens quería a Alan Ladd, con quien había hecho “Raíces profundas”, para el papel de Jett Rink, pero era repetir un personaje rural y dijo que no. James Dean lo deseaba, pero en el libro Jett era un vaquero curtido, y Jimmy no lo parecía. El director propuso apoyarse en el carácter de inadaptado del personaje y para expresar amargura y aislamiento Dean era perfecto! En la primavera de 1955 firmó por 100.000 dólares su última película, que se estrenaría cuando él ya hubiera muerto.

Se dice que el director George Stevens hizo lo posible por crear un ambiente de tensión real entre los actores. A la Taylor no paraba de hacerle escuchar cuanto sentía que su primera elección, Grace kelly, no hubiera podido hacer la película. Los exteriores se prepararon en Marfa, una de las regiones más extremas de Texas, donde el calor subía a 49º C y no había hoteles para todos. Se alquilaron casas y Dean fue alojado con Hudson, que no soportaba ni sus groserías ni su mal humor, al tiempo que sentía una tensión sexual que sirvió para aumentar la corriente de hostilidad que los dos hombres demostraron ante las cámaras. También es verdad que no hubiera sido necesario juntar bajo el mismo techo a “la reina” de Hollywood con el andrógino bisexual más inquietante, porque bastaba con que Dean empezara sus ejercicios de introspección según “el método”, saltos en el aire o graznidos, para que Hudson quisiera sacarlo a empujones de la secuencia, ya que además le dolía que Dean tuviera más primeros planos.

La relación con la Taylor de ambos hombres sirvió como compensación ya que la actriz consiguió hacerse muy amiga de Dean a pesar o tal vez gracias a como la recibió James en la primera secuencia que rodaron.
Un testigo cuenta que era la escena en la que él dispara con su escopeta a la torre de agua, y ella detiene el coche. Jimmy estaba tan nervioso que apenas le salían las palabras. Había unas 4.000 personas mirando la escena, gente del pueblo y turistas. De repente, Jimmy se giró y se dirigió hacia ellos. Se bajó la bragueta y orinó y volvió a la escena. Cuando le preguntaron por qué había hecho algo así, dijo que había pensado que si podía hacer eso enfrente de 4.000 personas, podría hacer cualquier cosa con Elizabeth Taylor frente a una cámara.
A continuación puedes ver como quedó finalmente en pantalla esa escena…

Dean no se molestó en adaptar su comportamiento y a las pocas semanas no le aguantaba ni el director ni el equipo técnico ni!el final de “Gigante” fue el 12 de octubre, después de 115 días de rodaje y un coste de cinco millones y medio de dólares. Dean rodó su última escena el 22 de septiembre y cinco días después fue convocado para ver las pruebas de esa secuencia. Como de costumbre, llegó tarde, presentándose justo cuando las luces se encendían al final de la proyección. Al despedirse de Stevens, le dijo: “Ahora que todo se ha acabado, no tenemos que molestarnos más el uno al otro. Y yo puedo volver a mis carreras de coches”. No llegó a volver porque se mató en el camino.
Tras la campaña publicitaria más gigantesca hasta entonces, se estrenó en Nueva York el 10 de octubre de 1956. Casi todas las noticias se concentraban en que era la última película de Dean. “Gigante” tuvo beneficios superiores a los 25 millones de dólares y obtuvo diez nominaciones a los Oscar, aunque sólo George Stevens se llevó el correspondiente a la Mejor Dirección. James Dean fue candidato por segunda vez a título póstumo, pero igual que el año anterior, volvió a perder, esta vez ante Yul Brynner por “El rey y yo”.

Una película que tal día como hoy cumple 50 años desde su estreno. La última película de un rebelde sin causa como James Dean que si ha pasado a la gran historia de imágenes de cine ha sido con esta escena…

Y también con un discurso final que muchos señalaron como premonitorio…

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