Cincuentenario Bogart: Así murió

Cincuentenario Bogart: Así murió

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Querido diario:

El Dr. Quintanilla ha autorizado el homenaje en el patio de recreo de La Clínica, si accedo a que él haga de Bogart en el montaje que cerrará la ceremonia. He dicho que si. Bueno, en realidad no he dicho nada. Se ha sobreentendido.

Aquí tienes este mp3 con un reportaje “Así murió” de los psicos de LQYTDiga…. Puedes escucharlo mientras yo miro los últimos detalles….

HumphreyBogartAsiMurio.mp3

El “Venas” está preparando el humo químico para la niebla . Eso me permitirá tener tres escenarios que se revelarán accionando un ventilador. Feliniano y práctico.
Un escenario es para la película que comenzó siendo poco y acabó en mito, despedida de “Casablanca”, la peli sobre la que más se ha escrito.
el espacio de la piscina se convertirá en un pequeño atracadero y el último será el cementerio donde dejaremos en ofrenda cientos de cintas de sus películas en vhs. Ya lo tenemos todo en DVD.
En el tercer escenario he reproducido un rincón del cementerio de Forest Lawn donde está la urna con las cenizas de un ataúd de pino. En realidad es un lugar agradable aunque comprendí a Lauren Bacall cuando recordó algunos detalles en sus memorias….

“nos fuimos a Forest Lawn. Yo no había estado nunca. La carretera que iba hasta allí era un desvío a la derecha justo antes de llegar a los estudios de la Warner Bros. Qué impresión ver primero el cartel que llevaba a los estudios (nuestro comienzo) y después el que conducía a la muerte. Antes de llegar a las oficinas había kilómetros y kilómetros de césped, lápidas y placas de bronce. Nos paramos ante un pequeño edificio donde nos recibió un hombre de porte pulcro y profesional, una persona habituada al luto y dispuesta a sacar el máximo provecho de él. Nos acompañó hasta una habitación pequeña e iluminada con una sola bombilla amarilla. Había cuatro tipos de urnas expuestas. Con tono pausado, acongojado, atento (fingido o no, me daba lo mismo), me indicó el precio de cada una y me dijo lo que él aconsejaba. Elegí una con ganas de salir cuanto antes. Si hacíamos el favor de acompañarle, nos mostraría un rincón precioso que había pensado para el señor Bogart. Cogió unas llaves y me guió hasta un pequeño patio cercado por muros altos. Se llamaba el “Jardín del Recuerdo”. Abrió una verja de hierro, tras la cual había unas portezuelas de bronce del tamaño de cajas fuertes. Al otro lado había huecos muy espaciosos, como para más de una urna. Me mostró el tamaño de la placa y me preguntó qué quería escribir en ella. Le contesté que “Humphrey de Forest Bogart” y las fechas de su nacimiento y su muerte.
-¿Quiere que lo pongamos aquí? -me dijo, señalando la parte superior de la placa-. Caben todos ustedes.
Casi le abofeteo, de verdad. ¿Dónde tiene los límites esta gente? “¡Saquenme de aquí!”, pensé.
-Y, como ve, por un módico precio cuidamos el lugar todo el año -añadió, señalando una vasija de cristal con una ridícula flor que había colgada al lado de las placas.
A otro perro con ese hueso, desgraciado. Esa gente se aprovechaba del dolor ajeno para vender todo lo que podía a precios exorbitantes. Yo había heredado parte del cinismo de Bogie que, sumado al mío propio, bastó para tenerme a la defensiva y decir que no a todo. Además, estaba resentida con el mundo. La palabra “no” era mi mejor amiga. Al fin estuvo todo hecho. ¿No habrá una mejor manera de llevar estos asuntos?”

Se ha convertido en algo popular que Lauren dejó un silbato junto a la urna, en recuerdo de una de sus grandes secuencias de amor. Esta….
Vídeo

El día del funeral había varios miles de personas en el recorrido y en el interior de la iglesia se había colocado una maqueta del yate de Bogart, su afición vital.
Lauren Bacall aguantó en la primera fila. El momento más emocionante fue la lectura del panegírico fúnebre. Lauren se lo había propuesto a Spencer Tracy, pero no se sintió capaz de contener las lágrimas. John Huston dijo que si, que sería un honor.
Huston había cambiado a Bogart y Bogart había influido en Huston como ningún otro actor. Les unía el cine, el amor por las borracheras inolvidables y las bromas. Huston, camino de un rodaje, se detuvo en Los Ángeles para visitar a Humphrey, que estaba en el hospital recuperándose de la extirpación de un quiste maligno en el esófago. Lauren Bacall le pidió a una enfermera que sacara a Bogart a dar un paseo, para que John pudiera meterse en su cama. “Cuando Bogie volvió -dijo Bacall-, allí estaba Huston. Fue estupendo por parte de John. Hizo reír a Bogie.” Fue un momento difícil para aquellos dos hombres que tanto habían influido mutuamente en la carrera del otro, pero John le dijo a Bogart que tenía que ponerse bien, porque, después de “Typee”, contaba con él para “El hombre que pudo reinar”. El proyecto era irrealizable y todos menos Bogart lo sabían, pero siguió siendo mencionado cada vez que Huston visitó al amigo al que se disponía a despedir con unas cuantas palabras.
El director que por entonces ya era un mito vivo, subió al estrado y habló…
AdiosdeHuston.htm

Sus palabras para Bogart serían utilizadas años después para su propio funeral. Los amigos y los invitados abandonaron la iglesia. Los íntimos acompañaron a Bacall hasta su casa y allí tuvieron el único momento divertido de ese día.
Lauren comenzó a abrir el correo y vio un telegrama de la “Asociación floral americana”. Lo abrió pensando en un pésame. No recordaba en ese momento que a través de los medios de comunicación había pedido que quien pensara enviar flores a Bogart, donara el dinero a una asociación contra el cáncer que lo había matado.
El gremio de floristas respondía: “¿Acaso pedimos nosotros que nadie vaya a ver las películas de Lauren Bacall?”.

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