Centenario Katharine Hepburn: El hombre detrás de Kate

Centenario Katharine Hepburn: El hombre detrás de Kate

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Querido sobrino:

El día que Kate entró en el Estudio donde rodaría su primera película, podía parecer cualquier cosa menos amilanada. Tenía una buena razón para llevar la cara alta y moverse con zancadas largas y seguras: iba a ganar tanto como el director de su primera película. Era increíble que una recién llegada que apenas tenía un éxito en Broadway, y que nunca había hecho una película, hubiera sido contratada para tres, dejándole tiempo para hacer teatro en Nueva York y por la increíble cifra de 1.500 dólares a la semana. Los tiempos no parecían los mejores para un salario así.

En 1932 la economía tocaba fondo tras el crack de tres años antes. Los parados se contaban a cientos de miles y hasta Hollywood había empezado a reaccionar. Justo antes de que Kate llegase, la RKO tenía 5 millones de dólares en números rojos y se había hecho cargo un joven llamado David O. Selznick dispuesto a resolver aquello, despidiendo personal a docenas tras darles dos meses para que todos y cada uno demostraran que su trabajo era necesario.
En semejante situación la entrada de Kate era insólita, producto del talento negociador, encanto y empuje de un hombre al que Kate apenas acababa de conocer, tal vez el mejor representante del Hollywood clásico: Leland Hayward.

Antes de él, la imagen del representante de actores no era muy diferente a la de los perdedores que dignificaba Bogart en la pantalla, pero que, en esencia, nacían de personajes sórdidos, de los bajos fondos, proclives al sudor y las arrugas, que vivían de chanchullos para cómicos de vodevil y bailarinas de revista con las que por supuesto se metían en la cama.
Leland encantó a los magnates del negocio siendo lo contrario,dándoles lo que a ellos parecía faltarles: clase aristocrática. La mayoría eran nuevos ricos que procedían de familias de obreros inmigrantes.
Leland había fracasado en sus estudios universitarios en la clasista universidad de Princeton, y se había trasladado a Hollywood a probar sus “encantos” como publicista. La imagen de femme fatale de Gloria Swanson, fue su primer éxito. Como diversión organizó una noche la actuación de Fred Astaire en el club Trocadero, ganándose su primera comisión como agente y descubriendo que «El dinero era demasiado fácil!decidí que ésta sería mi línea de trabajo».

CentenarioKatharineHepburn_LelandHaywardyestrellasaños30.jpgMientras la mayoría de los americanos vieron desaparecer ahorros e ingresos después del crack de la Bolsa, las ganancias de Leland se doblaron entre 1929 y el 30. En 1931 ganaba más dinero como agente que muchos de los productores más importantes de Hollywood.
Pronto consiguió ser reconocido como un tipo tan refinado que llevaba ropa interior de lino -sin ser “mariquita”-, que amueblaba su oficina de Beverly Hills con antigüedades francesas auténticas, y que cuando entraba en una habitación, daba una palmada en la espalda a los hombres y besaba la mano a las mujeres.
Las mujeres reaccionaban como gelatina ante su cara de rasgos masculinos marcados, sus ojos azul pálido y su olor a after shave de ron dulce. Por supuesto todos sus trajes eran hechos a medida, los zapatos relucientes, siempre con camisas blancas almidonadas y su sujetador de corbata, siempre el mismo, una pinza de oro en forma de hélice de avión, con un zafiro que brillaba en el centro. Estaba tan orgulloso de esa pinza, anunciaba tanto que su pasión era volar por encima de cualquier otra cosa, que ordenó a Cartier que le hiciesen veinte copias por si acaso la perdía. Cuando Kate supo de él, Hayward era ya casi una leyenda en la industria, apoyado por las esposas de los grandes magnates. Las mujeres de Goldwyn, Warner, Zanuck “estaban locas por él», aseguraba Billy Wilder, «Debería haber sido capitán del ejército austro-húngaro, o algo así. No le pegaba ser agente.»

Por su parte él supo de Kate gracias a personas que se quedaron impresionadas cuando la vieron actuar en Brodway, desde la nuera del ex-presidente Roosevelt, hasta una amiga de kate que había sido contratada por la RKO como cazadora de talentos.
CentenarioKatharineHepburn_Años30.jpgPara Leland se trató de algo más que simplemente convertir en estrella a una joven, porque la utilizó para reengancharse a Hollywood después de varios años concentrado en los escenarios de Nueva York. Katharine Hepburn fue la primera en la larga, estelar lista de clientes de Leland Hayward en Hollywood.
Desde el punto de vista de los estudios, contrataban a una genuina aristócrata americana, y eso valía cada uno de los 1.500 dólares a la semana. Hepburn prometía la clase que tan fervorosamente codiciaban en Hollywood, y por si no fuera suficiente los publicistas sonrieron complacidos al ver las primeras informaciones en prensa, donde la presentaban como hija del multimillonario Barton Hepburn. No era cierto, pero por entonces algo así no importaba. Aunque en las versiones controladas que salieron después, siempre aparece Katharine Hepburn como la que impuso su salario, en realidad fue Leland Hayward quien negoció el contrato dándole a Kate un comienzo tan privilegiado, que pudo marcar para siempre la relación de Hepburn con Hollywood. Cobraba más que la mayoría así que era mejor que la mayoría.

Te dejo sobrino. Tu tía Clarice acaba de traerme algo suculento para comer.
Tu tío Anibal L.

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