Centenario Katharine Hepburn: “La fiera de mi niña”, la escena

Centenario Katharine Hepburn: “La fiera de mi niña”, la escena

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Querido primo Teo:

“La fiera de mi niña” es una de las comedias más logradas de la década de los 30. En ella, la química entre Cary Grant y Katharine Hepburn llegó a su máximo apogeo con una cinta muy fresca para la época. Para muchos, Una obra maestra del polifacético Howard Hawks, y considerada como una de las mejores comedias de Hollywood.

“La fiera de mi niña” (1938) narra la historia de un científico tímido e dedicado por completo a su trabajo, David Huxley, que está a punto de terminar la reconstrucción del esqueleto de un brontosarurio. Por circunstancias diversas conoce a Susan Vance, una caótica pero deliciosa muchacha que acaba enamorándose de él, después de involucrarle en infinidad de líos y situaciones curiosas como la de cuidar a su leopardo Baby por ejemplo, siendo una de las escenas más recordadas de la película y de la pareja protagonista

El ritmo de la película es ágil y alocado gracias al excelente guión de Dudley Nichols, que al año siguiente trabajaría junto a Ford en La diligencia. Pero sobre todo destacan las interpretaciones de los dos protagonistas que se entienden a la perfección.
A pesar de todo ello, y después del fracaso de “La gran aventura de Sylvia” con la misma pareja, el público dio la espalda a la película en un primer momento con lo que Katharine recibió la celebérrima etiqueta de “veneno para la taquilla”. Aunque había triunfado a principios de la década, los estudios consideraban que sus hábitos y su forma de actuar no eran comerciales para la taquilla con lo que la actriz tuvo muy difícil elegir nuevos proyectos. Debido al fracaso de “La fiera de mi niña”, Howard Hawks fue despedido de la RKO y su carrera se vio afectada aunque no le impidió rodar en 1964 una especie de remake titulado “Su juego favorito” y protagonizada por Rock Hudson.

Ese mismo año Katharine había rodado “Vivir para gozarla” (1938) con Cary Grant, pero esta comedia tampoco permitió que la actriz remontara. Incomprendida y olvidada por el gran público, a pesar de que luego cintas como “La fiera de mi niña” se hayan convertido en clásicos del género, Katharine se refugió en el teatro un antiguo hogar en el que la gloria siempre estaba de su lado.
En el propio cartel de la película que te adjunto puedes ver reflejado el estado de la carrera de los dos actores. Cary Grant, que se inspiró en Harold Lloyd para el papel, era la estrella masculina del momento y su nombre aparece en rojo y bien grande mientras que la nueva “repudiada” de Hollywood se tenía que contentar con que su nombre apareciera en negro y en letra mucho más minúscula. Afortunadamente, en el futuro la Hepburn se vengó con creces de los malos tragos profesionales vividos a final de esta década.

Aquí una de las escenas más memorables de “La fiera de mi niña”…

Vídeo

Tu primo.
Coronado

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