Asesinos en serie: El caníbal no es Aníbal

Asesinos en serie: El caníbal no es Aníbal

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Querido diario:

Después de hablar de los inspiradores, los interpretados y el irresistible, sumo otro a este repaso introductorio que me sirve para abrir boca del serial sobre Asesinos en serie que han preparado los psicos de LoQueYoTeDiga en la radio para este primer semestre del año.

A mi tío Aníbal se le enfrían los ojos cada vez que lee o escucha que su peculiaridad está inspirada en el asesino en serie y caníbal Jeffrey Lionel Dahmer, que no tuvo peli biográfica hasta el 2002.
En Dahmer: El carnicero de Milwaukee" dirigida por David Jacobson, no se hacía verdadera justicia a un ser como Jeffrey. Cuando se estrenó habían pasado ocho años desde que fue asesinado a golpes por otro recluso en la prisión donde cumplía con más de 900 años de condena.
Tras el divorcio de sus padres y el ingreso de su madre en un centro psiquiátrico por abusar de los tranquilizantes y otras drogas, Jeffrey se aisló aún más de lo que ya estaba, intentando huir de la realidad que le rodeaba en su casa. No en toda la casa, porque haba un cobertizo de madera que había convertido en su mundo. Había pasado allí la mayor parte de su infancia. Lo único que le hacía feliz era pasear por las colinas cazando insectos y conservándolos en botes y formol. Años después usó el sistema para conservar los testículos de sus víctimas.
El niño fue llenando con huesos de diferentes animales el stano de la casa. Le fascinaba la anatomía animal y le comenzaba a excitar el poder que le permita acabar con la vida de aquellos seres.
También le interesó el alcohol que vea consumir a su madre hasta aislarla, y empezaron las borracheras. En clase se comportaba entre el autismo y las explosiones que le ponían a balar como una oveja en medio de sus compañeros.

A los 16 años no era raro que llegara borracho al instituto y su sexualidad se le había escapado de las manos, se masturbaba con revistas de homosexuales pero también mirando las entrañas de los animales que cazaba. A los 18 años ocultó en un barranco a su primera víctima después de violarla y estrangularla. Nadie culpó a Jeffrey, pero su padre intentó que dejara de beber obligándole a alistarse en el ejercito. No funcionó y Jeffrey continuó con las borracheras. Robó un maniquí de una tienda y lo usó como compañero sexual, al tiempo que empezó a frecuentar saunas de Milwaukee, donde se citaban homosexuales. Fue fichado al ser acusado de exhibicionismo y posteriormente condenado a un año de prisin por seducir a un menor de trece años.

Asesinosenserie_CanibalJeffreyLionelDanner.jpgCon 19 años mató a su segunda víctima, un negro joven al que drogó, pero esta vez llevó su cuerpo al stano de la casa de su abuela y lo descuartizó. Repitió la operación 17 veces antes de ser descubierto y confesar que después de mantener relaciones sexuales con los cadáveres también se comía algunas partes, porque comer aquella carne joven le proporcionaba una erección continua y lo mantenía de buen humor. Estaba fascinado por algunas partes del cuerpo de sus víctimas y le gustaba experimentar con las distintas maneras de conservarlas, por eso lo de los genitales o hervir los cráneos que posteriormente pintaba de color gris para que pareciesen cuencos.

Comprenderás, diario, que mi tío se moleste por la comparación entre un gourmet justiciero y un psicópata sin educación. Yo no me sentiría tranquilo si fuera un periodista que ha firmado con su nombre una comparación de este tipo. Una cosa es ser facilón y otra convertirse en comida. Si por lo menos la comparación fuera con algún caníbal japonés. Al menos son menos cutres.

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