25 años sin George Cukor

25 años sin George Cukor

1 Sarcofago2 Sarcofagos3 Sarcofagos4 Sarcofagos5 Sarcofagos (34 votos, media: 3,09 de 5)
Cargando…

Deja tu comentario >>

Querido diario:

Acabo de terminar el resopón resaca de la fiesta conmemorativa que hemos dedicado en la clínica a George Cukor, debe decirse “Kiucor porque se tiró mucho tiempo corrigiendo a los que decían mal su apellido.
Han sido cinco días desde el 23 de este mes de enero, cuando se celebraron los 25 años de su entrada en mi fiambrera. Cincuenta películas a diez por día nos han salido quince horas diarias, que dejan tiempo para ver otras cosas… tampoco se trataba de darnos un atracón.
George era consciente de que en Hollywood el pedigrí familiar produce beneficios, así que decidió enriquecer su pasado y desempolvó un documento familiar completamente marciano que, poco más o menos, casi le relacionaba con los dioses.
Según él, los Cukor descendían de hijos de la tribu de José, que viajaron a la India unos trescientos o cuatrocientos años antes del nacimiento de Cristo. “Chukor”, que era el nombre de una montaña india, fue el adoptado por este linaje, que se jactaba de poseer en su árbol genealógico, no sólo el contingente usual de pastores, agricultores y guerreros, sino también oradores, eruditos, escritores y poetas. “Chukor” se traduce como “perdiz” en hindú y sánscrito, y por consiguiente el escudo de la familia fue adornado con la imagen de una perdiz, porque esta ave guiaba sus destinos “como un genio enviado por Dios”. Más de uno vio la relación entre el ave de vuelo aparentemente enloquecido, con los gritos y aspavientos que Cukor empleaba cuando perdía el control.
Alrededor del año 669, varios miembros de la familia partieron y buscaron un nuevo asentamiento cerca del mar Caspio. “Chukor” se magia rizó como “Czukor” en algún momento del siglo XVIII, y se americanizó como “Cukor” al emigrar la familia a Estados Unidos en el siglo XIX.

En una de las biografías que conservo en mi biblioteca particular, se menciona al joven estudiante al que se le pagaba para que le cuidara en sus últimos meses de vida, que contó que la última película que vio fue en la televisión, “El graduado”.
“Me sorprendió bastante que Cukor todavía no la hubiese visto -recordó-. Le pareció que la interpretación de Dustin Hoffman era excelente, pero que había algunos momentos de la película que no acababan de funcionar demasiado bien.”
Sobre las diez de la noche Cukor dejó escapar un jadeo ahogado. El chico se dio cuenta de que estaba sufriendo un ataque cardíaco y le administró los primeros auxilios antes de llamar a la ambulancia. George fue declarado clínicamente muerto alrededor de las once de la noche en el Hospital Cedros del Líbano-Sinaí.

“No quiero ninguna clase de sermón funerario. Toda la música debe ser de naturaleza tradicional y no quiero que haya demasiada. Mi ataúd permanecerá cerrado en todo momento.”
El testamento de Cukor dejaba bien claro que no deseaba que su muerte se convirtiera en un espectáculo. Aun así, después de la ceremonia algunos asistentes opinaron que su funeral habría necesitado un director o, como algunas de sus películas, una cierta reescritura del guión. Nadie se encargó de avisar metódicamente a los conocidos o a las amistades, o de dirigir la ceremonia, y una columnista de chismes escribió:
” ¿Dónde estaban todas las grandes estrellas a las que George Cukor dirigió a lo largo de los años cuando llegó la hora de su funeral?”
Ni una sola personalidad de Hollywood acudió a la ceremonia, y espero que muchos se sintieran mal por ello, ya que la mayoría visitaron y se divirtieron en su casa, y cada vez que empezaba a trabajar en una película, Cukor redactaba una lista de las personas a las que podía ayudar y trataba de encontrarles algún pequeño papel secundario que pudieran interpretar. Su campaña incluía la defensa de los guionistas que no tenían la suficiente cantidad de apariciones en los títulos de crédito para ser admitidos en el Hogar del Cine; llamadas telefónicas a los infortunados y a los que estaban solos, y siempre asistía a los funerales u homenajes, siendo una de las personas que leyó y escribió más elegías en voz alta…
El testamento de Cukor contenía como mínimo la “sorpresa” de que debía ser enterrado en la cripta familiar de los Goldwyn, donde reposaría junto a Sam, Frances y la madre de Frances. Frances Howard Goldwyn había muerto bastante antes que Cukor, y entonces muchos se dieron cuenta de que había sido la gran amiga de toda una vida.

Una de las últimas personas que trabajó con el fue un guionista que pasó unas quinientas horas desarrollando un guión sobre Victoria Woodhull, una activista del “amor libre de principios del siglo XIX que fue la primera mujer en hacer campaña para conseguir el cargo de presidente de Estados Unidos, casi exactamente un siglo antes de Hillary Clinton.
Una gran parte de sus conversaciones en sus últimos años no giraba sobre el trabajo. Por lo menos “la mitad” giraba en torno al sexo, recordó el guionista, y aunque el director se negaba tozudamente a hablar de su vida sexual sin importar lo mucho que se lo pidieran, tenía un apetito insaciable por oír todo lo que pudiera sobre la de los demás.
“En términos de vocabulario las dos palabras que más le gustaba emplear eran “distinguido” y “característico”. Cada tres o cuatro frases había algo que era “distinguido” o “característico”, lo cual quería decir “limpio” o “elevado” (“elevado” era otra palabra que usaba continuamente). Pero al mismo tiempo la palabra que utilizaba con diferencia por encima de cualquier otra era puta.
Su lenguaje era explícito y muy obsceno, y eso era perdonable en un director de mujeres porque era homosexual, ya que no hay palabra que las mujeres detesten más que puta. Cukor la tenía constantemente en la boca; y a veces ni tan siquiera la usaba de forma despectiva. Era la palabra más común de su vocabulario. “OH, no es más que una puta”, “está hecha una puta”, “puta de mierda”, “puta estúpida”, “puta alocada”… Abusaba de ella igual que cierta gente abusa de la palabra “joder”.
Sólo dos semanas antes de su muerte, llamó al estudiante que le cuidaba cuando estaba en su vestidor, donde todo era completamente blanco, y Cukor cogió un joyero del que sacó “un estuche para gafas hecho de seda china bastante gastada”. El director le enseñó una nota mecanografiada en la que se indicaba que ese estuche contenía el último par de gafas llevado por Somerset Maugham, y las últimas palabras que Maugham escribió en su vida. Puso en las manos del estudiante el estuche, para que leyera en la tapa interior esas palabras. Casi imposibles de descifrar: “Frère Mumck”. Cuando escuchó la inevitable pregunta sobre lo que significaba, se limitó a mirarle y a sonreír con una sonrisa estilo Mona Lisa. Un”rosebud” privado.
Somerset Maugham, que nunca fue muy aficionado al cine pero si fue muy amigo de Cukor, en una ocasión contestó a una pregunta sobre qué pondría en la lápida de su amigo el director de Hollywood. Se dice que Maugham se lo pensó durante un par de segundos y acabó respondiendo: “Tenía sentido del humor.”

Aquí tienes este mp3 recordatorio…. muy bonito….
GeorgeCukor25.mp3

¿Compartes?:
  • email
  • PDF
  • Print
  • RSS
  • Meneame
  • del.icio.us
  • Facebook
  • Google Bookmarks
  • Twitter
  • FriendFeed
  • LinkedIn

Comentarios

Paula - 04.12.2008 a las 01:01

Hola,

Estoy muy interesada en la historia sobre el estuche de gafas de W. Somerset Maugham que fue regalada a George Cukor. Usted hace una referencia:

gaspar - 03.05.2018 a las 18:00

Sabroso recordatorio

  • Nombre
  • Correo Electronico
  • Comentario