Asesinos en serie: El vampiro de Dusseldorf

Asesinos en serie: El vampiro de Dusseldorf

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Querido diario:

La estadística nunca ayudará a las víctimas, pero siempre da la impresión de dominar un panorama!. Aunque sea salvaje y terrorífico. Nueve de cada diez asesinos múltiples son hombres, mientras que 65 víctimas de cada 100 son mujeres. El 86% son heterosexuales y el 70 % comienza entre la adolescencia y los 30 años. Sólo hay un 6% de asesinos seriales que son gente mayor o psicópatas que comenzaron su “carrera” en la infancia.
El porcentaje de ellos que se sienten tan atraídos por la sangre como para llegar a beberla, es ínfimo, pero nunca han faltado los “representantes”, y en el caso del cine, resultó ser el que iniciaría cualquier lista que relacionara al cine con estos desequilibrados peligrosos.

Se llamaba Peter Kürten, un asesino desde los 9 años, que en el momento final, se dirigió al psiquiatra de la cárcel: “Dime. Una vez que me corten la cabeza, ¿seré capaz de oír, al menos por un momento, el sonido de mi propia sangre saliendo de mi cuello? Ese sería el placer para acabar con todos los placeres”.
Era el 2 de Julio de 1931. Peter había sido condenado a muerte nueve veces, y fue guillotinado esa mañana en la prisión alemana de Klingelputz.
El juicio había sido rápido, ya que Peter se había declarado culpable. El 13 de abril de ese mismo año fue presentado en la sala, encerrado en una jaula que le llegaba hasta los hombros. Detrás de él se colocaron calaveras de sus víctimas, partes de cuerpos mostrando los daños causados y objetos utilizados en los crímenes: martillos, cuchillos, tijeras, etc…
La gente quedaba asombrada al ver que el vampiro era un hombre normal, vestido de traje. Habían pasado ocho años, cuando los alemanes volvieron a recordar aquello viendo la primera gran película de terror: “M, el vampiro de Düsseldorf”. Fritz Lang sostuvo siempre que su mejor filme fue este, el primero sonoro de su carrera.

El futuro vampiro de Dusseldorf nació en la primavera de 1883 en Mülheim, en Alemania. Su padre era alcohólico y más violento de lo habitual, incluso para proletarios explotados y hacinados en un cuarto. El padre golpeó a los trece hijos, violó a su madre ante ellos en varias ocasiones, y acabó detenido cuando hizo lo mismo con una de sus hijas.
El pequeño Peter Kürten cometió su primer asesinato a los nueve años, cuando empujó al agua a dos compañeros de cinco años, dejando que se ahogaran mientras él disfrutaba viéndolo. Comenzó a trabajar para la perrera municipal, matando a los perros abandonados que nadie reclamaba, y pasó un tiempo en prisión cuando todavía era menor. Peter declaró que en la cárcel dio rienda suelta a su imaginación! “Pensaba en mí mismo causando accidentes que afectaban a miles de personas e inventaba muchas fantasías como puentes explotando o agujeros que aparecían bajo los pilares de los puentes. Luego estuve imaginándome que creaba un bacilo que introducía en el agua potable para causar una gran tragedia. Me imaginaba utilizando orfanatos y escuelas para mi propósito, donde pudiera llevar a cabo mis asesinatos regalando onzas de chocolate con arsénico robado. Obtenía el mismo placer de esas visiones que el que otros pudieran obtener pensando en una mujer desnuda”.

AsesinosenserievampiroDusseldorf.jpgEn 1913, con treinta años, Peter entra en una taberna, sube a las habitaciones privadas donde vive la familia de los propietarios, y allí encuentra a la sobrina del dueño, Peter Klein. La chica tenía diez años y estaba durmiendo cuando Kürten la degolló y posteriormente la violó.
A partir de ese momento, comenzaron en Dusseldorf una sucesión de asesinatos terribles, siempre a hachazos, que no fueron aclarados y que se detuvieron coincidiendo con que Peter desertó del ejército y fue encarcelado.
Al salir abrió una floristería en un pueblo, se hizo sindicalista y se casó con una prostituta. Entonces regresó a vivir a Dusseldorf, y despertó una vez más su lado asesino. Pareció poder contenerse durante cuatro años hasta que, en pleno invierno de 1929, se cruza con una mujer en una calle solitaria. Saca unas tijeras y la cose literalmente ,24 tijeretazos por todo el cuerpo, que no logran matarla y grita hasta conseguir que Peter huya.
A partir de aquel momento ya no pudo parar. Cinco días después apuñala a una niña de ocho años, e intenta quemar su cuerpo. Otros cinco días después asesina a un mecánico de Dusseldorf, apuñalándolo veinte veces. En un día de fiesta popular se cruza con dos niños: Luise de trece años y Gertrud de cinco. Le pide a Luise que le compre tabaco mientras él cuida de la pequeña Gertrud. Aprovechando la ausencia de Luise, Kürten le corta el cuello a Gertrud, y repite la operación con Luise cuando regresa. Sin embargo, Gertrud logró sobrevivir Y dar una descripción de Peter bastante acertada.

En las cuatro semanas siguientes cayeron cuatro mujeres, dos de un solo ataque a martillazos. Los crímenes siguieron hasta que se añadió la descripción de una nueva superviviente. La policía lo identificó. Una visita a su domicilio, donde no se encontraba, le hace darse cuenta de que acabarán por dar con él. Peter decide contar a su esposa que él es el vampiro que está causando tanto terror en Dusseldorf. Su mujer en un principio piensa en suicidarse, pero entonces Peter le propone que le denuncie para recibir la recompensa ofrecida por su captura. El 24 de mayo de 1930, la esposa de Kürten le cuenta todo a la policía, y añade que tiene una cita con él a las 3 de la tarde en la puerta de una iglesia. Toda la zona fue rodeada por policías armados. Peter se presentó y se entregó sin ninguna resistencia.
Murió sin arrepentirse de sus actos, sin sufrir remordimientos y con la etiqueta de vampiro por el placer que le daba ver la sangre de sus víctimas.

Lo de vampiro no era muy exacto, pero el personaje estaba de moda. Los alemanes recordaban que una decena de años antes, en 1922, el director Murnau, había hecho la primera versión cinematográfica con “Nosferatu”. Se decía que el protagonista que encarnaba al vampiro, Max Shreck, era un vampiro real, y que no necesitó maquillaje para realizar la película. La medicina ya conocía un antiguo grupo de enfermedades llamadas porfirias… un mal que ataca al metabolismo y que hace que el que la padece, no pueda exponerse al sol, presente tez pálida, ojos enrojecidos y alteraciones psicológicas.
Vampír, que en serbio significa “cadáver”, era un término que todos entendían como el colmo del horror, pero hace mucho que quedó claro que no son cadáveres, están vivos, no necesitan beberse nuestra sangre, les basta con verla fluir fuera de nuestros cuerpos. Peter fue uno de ellos, y sólo sirvió para dejarnos una gran película.

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