Centenario James Stewart: Y Capra creó al hombre honesto

Centenario James Stewart: Y Capra creó al hombre honesto

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Querido diario:

Como todo el mundo psicocinefílico sabe, Frank Capra le dio a James su imagen de honestidad, más allá de cualquier otro interés. Todo lo que sabía Capra de él se debía una interpretación que le había gustado en una de la MGM, “Cadetes del mar” (Navy Blue and Gold, 1937), en un papel en el que defendía a su padre.
“Capté en él el carácter y la inflexible honestidad de un Gary Cooper, más la educación y la inteligencia de un idealista de la Ivy League. (Liga de prestigio de estudiantes y graduados en Princenton a la que pertenecía su padre, él mismo y otros miembros de la familia Stewart)! uno podía creer que el joven Stewart podía rechazar el patrimonio de su padre, un reino en Wall Street”.

James conoció entonces a Capra, un hombre pequeño, de ojos tristes, que hablaba entrecortadamente y, como él mismo, de forma dubitativa. Se reía con facilidad y con frecuencia, y entonces desaparecía su tensión. James aceptó sin dudarlo, una vez que la MGM aceptó prestarlo de nuevo. Trabajaría con actores de primera clase.
El patriarca de aquella casa de locos, el abuelo Vanderhof, es Lionel Barrymore. Cuando Capra lo entrevistó estaba destrozado por la artritis. Sus manos, codos, pies y rodillas estaban rígidos y nudosos. No podía caminar o coger una cuchara; necesitaba una inyección cada hora para aliviar el tremendo dolor. Su cuerpo era una ruina. Pero lo demás no. «Interpretaré el papel con muletas–le dijo a Capra con una carcajada. Sólo enyéseme un pie para justificarlas.». Para Alice, el miembro más cuerdo de la historia, aceptó Jean Arthur, espléndida con su voz ronca que se convertía en alegre al reír y expresar felicidad.
James expresó así la clave de la fuerza que tuvo su personaje: «La gente no está segura de si voy a ganar o no». Era la fuerza del propio James para convencernos de que lo que le ocurría en la pantalla podría ocurrirle a cualquiera de nosotros. “Vive como quieras” funcionó. No reventó nada pero funcionó.

James volvió a la MGM y saldría en pantalla con tres estrellas Metro, lo seguían mezclando con grandes figuras, aunque no con grandes papeles. actuaría con tres de los más respetados talentos femeninos de Hollywood: Con Carole Lombard en “El lazo sagrado” (Made for Each Other), y con Claudette Colbert en “En este mundo traidor” (It’s a Wonderful World), dio un nivel bueno, pero muchos miraron hacia otro lado al verle con Joan Crawford en “Ice Follies of 1939”, un filme de patinaje sobre hielo que era más bien una película promocional, cuya única cualidad es que a James no se le ve patinando mucho.
CentenarioJamesStewartFrankCapraCaballerosinespada.jpgEntretanto Capra resolvía una crisis en la Columbia. Anunciaba su marcha por desacuerdos variados cuando! “Ante mi sorpresa, parecieron complacidos! “Parece como hecho a propósito“, dijo Sistrom. Me tendió dos páginas amarillas escritas a máquinas. Lee esto, Frank, antes de hacer nada.
–Es otro El secreto de vivir –coreó Chet–, perfecto para Gary Cooper y Jean Arthur.
Leí la primera página amarilla. Antes de pasar a la segunda salté en pie, me puse a pasear arriba y abajo. Las ideas corrían tan rápido en mi mente que no podía retenerlas.
–No, Gary Cooper y Jean Arthur no –barboté entrecortadamente. Jimmy Stewart y Jean Arthur, él es un joven senador, un líder de los Boy Scouts, ingenuo, idealista. ¡Jo! ¿De dónde sacaste la idea?
–La leí en un libro que ya no está en el mercado, El caballero de Montana. Esto es una sinopsis de dos páginas. No has leído la última página
–No lo necesito. Puedo ver toda la historia. Joe, ¿puedes comprarlo?
–Por un almuerzo en el Brown Derby.
–Cómpralo. ¡Rápido! A mi nombre. ¡Chet! Llama a Wasserman a la MCA. Ve si Stewart y Arthur están disponibles. Harold, haz algunas copias de esta sinopsis, ¡y no se las pases a nadie! Hey, no tendrá nada que ver con El secreto de vivir: el protagonista no se llamará Deeds, se llamará Smith. La haremos aquí, o para mi propia compañía. Maldita sea, Joe, gracias. Volveré en cinco minutos

Stewart y Arthur estaban disponibles, más aún, Jimmy llegó a un acuerdo para esta película a través del superagente Lew Wasserman. Por primera vez los actores y Capra recibirían parte de los beneficios si se producían.
Jimmy siempre resaltó la importancia de ese contrato para él, así como su deuda con el director. «Creo que el personaje de Mr. Smith me proporcionó un auténtico logro (…) No hubiera conseguido el papel en “Historias de Filadelfia” si no hubiera sido por “Caballero sin espada”, y luego obtuve el Oscar por ella! Debo concederle el crédito y darle las gracias a Frank Capra por el premio de la Academia».
Aunque son varias las películas que elevaron a Stewart al nivel de estrella, “Caballero sin espada” le proporcionó algo mucho más relevante que el premio de la Academia: le asoció personalmente con la imagen de joven noble y combativo.
La escena en la que Jimmy dice: “Voy a quedarme aquí y a luchar por esta causa perdida” resume tanto la personalidad de Mr. Smith como la del propio Jimmy, que no tardó en demostrar coherencia con su personaje. Abandonó el cine para alistarse en la II Guerra Mundial, donde se convirtió en héroe.

Al regresar, el tiempo pasado en la guerra le liberaba de su contrato con la MGM. El Estudio lo deseaba pero sin mejoras esenciales en el contrato. Asumió el riesgo de permanecer abierto a ofertas sin mayores compromisos. Se lo recomendaba su agente, su abogado y Capra, que como él, había estado en la guerra y alcanzado el grado de coronel.
Un Estudio aseguraba películas, popularidad y seguridad. Ninguna estrella había salido del sistema hasta ese momento y debió de sentir aprensión cuando empezaron a pasar los meses sin contrato de ninguna clase. Así recordaba James ese periodo: “…bueno, Henry Fonda y yo vagábamos por ahí y hacíamos volar cometas y nos sentábamos y hablábamos. Él tampoco tenía nada, y eso me preocupaba».

CentenarioJamesStewartFrankCapraQuebelloesvivir.jpgMientras tanto, Capra había hecho lo que aconsejó a James y se había independizado para hacer películas por su cuenta. Cayó en sus manos un cuento corto que llevaba tiempo durmiendo en la RKO, se habían hecho hasta tres guiones, uno de Dalton Trumbo, pero no había salido. Capra se vio inmediatamente con James y “¡Qué bello es vivir!” (It’s a Wonderful Life, 1946), terminará por convertirse en sinónimo de las Navidades, un filme de culto un rito anual para cualquier occidental. Es la favorita tanto del director como de la estrella. «Nunca gocé de una experiencia de trabajo tan maravillosa, trabajar con toda esa gran gente…»”
La taquilla fue bien pero no excepcional. Aunque Stewart fue nominado como mejor actor, “¡Qué bello es vivir!” no ganó ningún Oscar. James y Capra se sintieron decepcionados porque no podían suponer que el premio sería muy superior.

Lo que consiguió el último de los tres trabajos realizados por ambos, lo expresaría bien años más tarde un periodista usamericano Jim Murray, de Los Ángeles times: «si pides a cien personas que elijan al tipo que les gustaría que simbolizara Norteamérica, noventa y ocho elegirían a Jimmy Stewart».
Pero es probable que Capra todavía le diera algo más si sus declaraciones en una entrevista posterior son exactas, al recordar el momento que vivía James, recién devuelto de una guerra donde había tenido un papel real, matando y con el riesgo de ser matado.
«Después de haber pilotado uno de esos B-29», recordaba Capra, «Jimmy no se sentía del todo cómodo volviendo al cine. En mitad de “¡Qué bello es vivir!”, que fue su primera película tras la guerra, me dijo… dijo que pensaba que ser actor quizá no fuese para la gente decente. Que la interpretación se había convertido en una tontería, algo sin importancia en comparación con lo que había visto. Dijo que pensaba hacer aquella película y después dejarlo. Lionel Barrymore salía en aquella película y, verás, él pensaba que la interpretación era una de las mejores profesiones que se habían inventado jamás. Y lo afirmaba con mucha determinación. Un día, me dijo: “Ese Jimmy Stewart es bueno”. “Sí”, dije yo, “pero está pensando en dejarlo”. “¿En serio? ¿Por qué?” Así que le conté lo que Jimmy había dicho. Unos días después, Lionel Barrymore habló con Jimmy. “Tengo entendido que no crees que la interpretación sea una profesión importante”, dijo, y entonces le habló a Jimmy sobre la interpretación de una forma que yo no había escuchado nunca. “¿No te das cuenta…”, dijo, “de que conmueves a millones de personas, que das forma a sus vidas, les das una razón para exaltarse…? ¿Qué otra profesión tiene ese poder, o puede ser tan importante? Un mal actor es un mal actor. Pero la interpretación es una de las más viejas y más nobles profesiones del mundo, jovencito”. Jimmy nunca me dijo nada al respecto, pero creo que tuvo que afectarle de alguna forma. Nunca lo dijo, pero creo que Jimmy pensó que, si iba a ser actor, iba a ser el mejor de todos».

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