“2001”, una odisea en Sitges

“2001”, una odisea en Sitges

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Querido diario:

JMOrtega sigue enamorado. como enamorarse de una peli es mucho más fiable que de una persona, no le he cambiado la medicación. Se fugó para satisfacer su perversión en Sitges, y lo ha conseguido. Le han dejado pasar y hasta entrevistarse con los protagonistas de la película que han estado en el Festival la semana pasada. Ha regresado a La Clínica con esa sonrisilla de amante satisfecho porque su peli le ha vuelto a dar tanto como esperaba.
He entrado en su celda mientras daba vueltas hipnóticas en  el rodillo para hamster gigantes, donde reproduce el cilindro antigravedad de la "Descubrimiento", y le he cogido esta carta que pensaba enviarme….

 
Querido Teo:
 

Ya conoces mi casi perversión obsesiva desde pequeño con la “proverbial buena película de ciencia ficción”. Pues bien, algo de razón tendría yo cuando el festival de Sitges de este año ha sido dedicado a esa película que se estrenó el Jueves, 17 de octubre de 1968. En la cartelera de aquel día estaban “La novia vestía de negro” de Truffaut, “Solos los dos” con Marisol y Palomo Linares, “Doce del patíbulo”, o “El marino de los puños de Oro”, de Pedro Carrasco. Pero en el cine Albéniz de Madrid y en el Florida de Barcelona… un estreno. Una extraña película llamada "2001: Una odisea del espacio"

La recaudación no fue mal, aunque a la salida del cine nadie sabía muy bien qué había visto. ¿Una película “de marcianos” sin marcianos? Su estreno norteamericano fue mucho peor. En el intermedio solo quedaba ocupada la primera fila. Douglas Trumbull fue el director de efectos especiales, y hablé con él. Me confesó que se le rompió el corazón. Fue peor para Kubrick, que llegó a enfermar. La película estaba a punto de ser abandonada tras semanas de fracaso, cuando empezaron a llegar los jóvenes diciendo “wow!” y alucinando con los efectos. Después empezaron a llenarse el resto de filas de personas que han acabado reconociendo que es una experiencia única, como los sueños.

Vivianne, la viuda del genio Kubrick apareció por el festival, para recoger y agradecer el premio a su marido, denunciar la injusticia de la Academia al no querer saber nada de él y de paso afirmar que, efectivamente, Stanley llegó a la depresión con los primeros resultados de 2001.
 
Si es que hay que ponerse en aquel momento. Entonces como ciencia ficción solamente había un montón de películas baratas de monstruos marcianos que amenazaban o invadían la tierra. Claro que cuando se unió a otro genio llamado Arthur C. Clark, autor de novelas e inventor de los satélites artificiales, lo único que pudo salir fue la “proverbial” que ya me conoces.
 
Asistí a una clase magistral abarrotada en la que estaban todos los que quedaban vivos. Verle las entrañas a esos cuatro años de trabajo, esos cien millones de dólares (de entonces) y aquellos sistemas que tuvieron que inventarse para la película fue impresionante. Se confirma. Kubrick fumaba. En todas las fotos, cigarrillo. Trumbull contó intimidades sobre él que le hacían parecer hasta humano y los propios actores jugaron a reconocer(se) a los que salían en las “polas” que se proyectaban.
Igual que en la carrera espacial, si no existía algo, lo inventaban. Fascinante. De cada cien metros de película filmada, aprovecharon uno. Gráficos de ordenador con alambres y galaxias con gotas de pintura dentro de engranajes. ¡Y cómo nos impresionaba! ¿Verdad, Teo? ¿Recuerdas cuando nos fugábamos de clase para verla en el cine en su reposición mientras todos veían los partidos de Argentina 78? Nos colamos doce veces.
 
JMOrtega con los astronautasCríos como nosotros pero ya creciditos son los que han diseñado la estética de este siglo XXI en el que la economía no nos lleva ni a Marte ni a la luna ni nada de lo que sale formato Panavisión en esta obra maestra. Pero la huella de lo que vimos se deja notar en el logo de Gran Hermano con el ojo de Hal 9000. Chico, la cantidad de veces que alguien ha puesto el Danubio Azul cuando habla del espacio me recuerda que estamos hablando de un fenómeno sin precedentes.
 
Keir Dullea (Dave Bowman) me dijo que a medida que pasaban los años se fue dando cuenta de lo importante que se ha ido haciendo esta película en la mente de las personas. Cuando le tuve delante, y al lado de Gary Lockwood (Frank Poole) no pude evitar comentar sus papeles. No los perdían ni cuando hay que salir sin casco de la nave. Por lo visto así era cómo les dijeron que serían los astronautas de este siglo. Teo, yo conozco a un par y te juro que uno es del Madrid y al otro le encantan Gomaespuma. Pero esa parsimonia le da un buen punto a la historia.
 
Douglas Trumbull, que ya sabes que creó los efectos en “Encuentros en la tercera fase” habló sin parar sobre la presencia de extraterrestres entre nosotros. En el otro extremo, Gary y Keir no serían precisamente fans de Iker Jiménez. Sin embargo, Dullea reconoce que algo le llamó la atención poco antes de saber que iba a ser el protagonista de la película de ciencia ficción más influyente de la Historia. Fue a una feria en Londres en la que había un adivino que leía la mano. El agorero le preguntó si era científico porque vio claramente la imagen de una nave espacial. Al cabo de unas semanas le pidieron que trabajase en 2001.
 

Bueno, algo de magia debe tener esta película para que sea un clásico constante, justo 40 años después. Yo me sigo emocionando al verla.

Escucha la odisea en Sitges de "2001" aquí…

2001JMOrtegaSitges.mp3

JMOrtega

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