50 películas que hay que ver antes de morir: “El hombre que pudo reinar” (1975), la gran aventura de Huston

50 películas que hay que ver antes de morir: “El hombre que pudo reinar” (1975), la gran aventura de Huston

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Querido diario:

“Yo leo a Kipling desde que era niño. Me sé metros de sus aleluyas. Si empiezas la primera línea de un verso de Kipling, puedes apostar con toda seguridad que yo puedo recitar el resto”. (Huston en sus memorias “Un libro abierto”)

«El único filme que he hecho que permanecerá cuando yo haya desaparecido». (Michael Caine)

Cuando Huston recibió la propuesta de hacer de mono en “El planeta de los simios”, no lo dudó porque era uno de esos trabajos que le proporcionaban dinero para jugar, emborracharse, ligar, cualquier cosa que le ayudara a pasar lo que llamaba “las esperas”, esperar los meses que faltaran para comenzar cada uno de sus proyectos. Pero a mediados de los setenta el proyecto era otra vez el que llevaba intentando desde hacía más de veinte años. Según Huston poseía «todo lo que tiene que tener una buena historia: emoción, pintoresquismo, espectáculo, humor, dramatismo, tragedia, buena conversación. Hay verdad, honestidad e ironía. La historia refleja un sueño que todos llevamos en el corazón, también cuando nos hacemos mayores. Ese anhelo constante de la gran aventura».

El primer intento se remontaba a principios de los cincuenta, cuando Bogart, el guionista Peter Viertel (“La reina de África”) y él se acababan de estrellar en la taquilla con “La burla del diablo”, pero las agendas de Huston y Bogart no encajaron. Terminado “Moby Dick”, en 1956, Huston retomó el proyecto y habló de nuevo con Bogart; Tracy se vio sustituido por Clark Gable y Huston usó la excusa de que necesitaba conocer el lugar donde su amado Kipling había escrito la historia para irse a la India a cazar tigres en las estribaciones del Himalaya. Regresó fascinado y aterrado.

“En la habitación de mi hotel en Cochin, vi un mosquitero sobre la cama, y le pregunté al sirviente si los mosquitos eran dañinos. Me dijo que en esta época del año no había mosquitos, así que dejé sin poner el mosquitero cuando me acosté. Me desperté a media noche devorado por los mosquitos. Encendí el ventilador y puse el mosquitero, pero para entonces yo ya tenía picaduras por todo el cuerpo. A la mañana siguiente salí a visitar Cochin, y casi enseguida vi a un hombre con la más horrible de todas las enfermedades: elefantiasis. Una de sus piernas estaba hinchada hasta el tamaño de un barril. Mirándolo, recordé que los mosquitos eran portadores de la enfermedad. También recordé haber visto la fotografía de un hombre con elefantiasis llevando su escroto en una carretilla. A la vez que estaba dándole vueltas al asunto, miraba alrededor y me parecía que cada persona que veía tenía elefantiasis. Supongo que sólo eran una de cada diez, o quizá de cada cien, pero para mí eran innumerables. Pensé, «¡Oh, Dios!». Cuanto más pensaba en ello más pánico me entraba. Volví corriendo al hotel. Para cuando llegué allí, yo ya sentía el escroto hinchándose. Hice las maletas y salí precipitadamente para Calcuta, donde fui directamente a un hospital para que me pusieran en tratamiento”.

Sean Connery y Michael Caine, los dos británicos en los que recayeron unos papeles protagonistas que habían paseado por medio HollywoodAquello no fue mas que una falsa alarma y Huston viajó por toda la India y sus países fronterizos, incluyendo el “belicoso país de Afganistán”, donde comprendió que sería imposible rodar en la región donde se sitúa la aventura. Tampoco Bogart podría estar en la película. Humphrey murió convencido hasta la última vez que vio a Huston, cuando ya no pesaba mucho más de treinta kilos por su cáncer terminal, que la protagonizaría junto con Gable, que también moriría antes de ver el proyecto en pie. Huston se lo siguió proponiendo a cada estrella que le parecía aceptable en los años siguientes: Peter O’Toole, Richard Burton, Robert Redford y Paul Newman. Newman fue quien le convenció de que los protagonistas tenían que ser británicos, y sugirió tanto a Michael Caine como a Sean Connery, que dieron el si apenas recibir la propuesta.

Aunque en los setenta ya no existían los grandes Estudios que podían poner todo el dinero del presupuesto, entre varios inversores se habían reunido mas de cinco millones de dólares, y de no hacerse esta vez, la edad de Huston podría impedir que ninguna compañía de seguros asumiera el riesgo en el futuro. Comenzó la búsqueda de las localizaciones.

Kafiristán seguía estando cerrado a los extranjeros, y la tensión política entre Estambul y Washington impidió la opción turca, de manera que la producción se trasladó a Marruecos. Aunque se aprovecharon algunos pueblos del Atlas, y el paso de Khyber fue evocado en un paso marroquí con las paredes cortadas a pico, tuvieron que construirse varios decorados y el templo de Sikander costó medio millón de dólares. Se vistió y alimentó a dos mil extras y una buena parte del presupuesto se dedicó a pagar sobornos a los corruptos funcionarios marroquís responsables de todo tipo de permisos y trámites. Huston llegó a acumular tres guiones completos, que se mezclaron y variaron, incluyendo la idea de meter al propio Kipling al principio y al final de la película, haciéndole dueño del símbolo masón que influirá en la vida de los protagonistas.

"El hombre que pudo reinar", todo un clásico aventureroCaine recordaría este rodaje como el más duro de su vida, aunque también uno de los más divertidos. Sufrió una diarrea en cuanto llegó a Marruecos, luego tuvo sinusitis y un leve ataque de fiebre tifoidea. Y aún así, «no recuerdo haberme reído tanto en una película, pese a las condiciones tan espantosas en las que estábamos». A Connery todavía le estremece el recuerdo del rodaje de una escena en la que un árabe le atacaba a caballo. Estuvo a punto de ocurrir un accidente irreparable. Le colocaron un cable entre las piernas para hacerle caer de su caballo, pero no se lo colocaron adecuadamente, y, cuando tiraron de él, casi se quedó sin testículos. Se cayó del caballo, salió del set y se volvió al hotel. Sabe que se salvó por un pelo.

Cuando llegó el momento de rodar la escena en la que Connery cae del puente, Michael Caine dijo que «fue la primera vez que vi a John preocupado de verdad. Los dos estábamos bastante nerviosos». Fue una de las escenas de riesgo más difíciles de la historia del cine. Connery empezó a andar por el puente y llegó hasta la señal, tras su toma se colocaron y afianzaron todas las cámaras. Huston no rodaba más de lo necesario y usaba las cámaras como un francotirador. Todo quedó listo. El doble de Connery, el especialista Joe Powell, se situó en medio del puente. «Vale…, ¡acción!», gritó Huston. Cortaron las cuerdas, y Powell cayó varios metros. Caine recordaría ese momento: «John alzó la vista con lágrimas en los ojos y dijo: “Es el mejor trabajo de especialista que he visto en mi puta vida. ¡Qué hombre, qué hombre!.». Los 150 hombres del equipo, más los cientos de extras marroquíes, estallaron en vítores y aplausos. El especialista se había ganado los diez mil dólares de su sueldo.

Por celos de la esposa de Huston en visita al rodaje, la actriz encargada de interpretar a la virgen india que esposaría a Connery perdió el papel y Huston recurrió a la mujer de Michael Caine que le acompañaba. Shakira Caine era una belleza bastante mas joven que su marido. Había sido Miss Guyana, aspirante al título de Miss Mundo, y modelo, pero no sentía la menor atracción por la interpretación. «Mi mujer estaba cenando una noche, cuando alzó la vista y vio que todo el mundo la estaba mirando. Tardé tres días en convencerla de que interpretara el papel. Teniendo en cuenta que nunca había actuado y que aquello no le interesaba, creo que Huston consiguió arrancarle una interpretación maravillosa». Lo cierto es que la joven no conseguía expresar la emoción intensa que exigía un plano muy dramático, por mas que lo intentaba. Huston lo resolvió haciéndole poner los ojos en blanco.

John también encontró al sumo sacerdote de una forma inesperada. Era un anciano de ciento tres años que trabajaba como vigilante en una casa abandonada que pensaban usar, y sobre el que se lanzó Huston nada más verlo aparecer. “¡Qué cara más maravillosa!. Este hombre es Kafu-Selim!”. Por supuesto el marroquí no sabía hablar inglés y ninguna aseguradora respondería si moría antes de terminar sus planos. Huston se hizo traducir para que el anciano pusiera unos cuantos gestos y eso le bastó para conseguir lo que pretendía.

La película se estrenó con éxito aunque la distribución no fue buena. El tiempo la ha recolocado como la gran historia de aventuras de Huston, el director de la aventura del cine clásico.

Esta noche puedes verla a las 22:00 en TCM (dial 46 de Digital +)

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Comentarios

alfredo maganaa - 04.10.2013 a las 20:09

Estupenda pelicula , como puedo verla de nuevo? Gracias

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