“Brokeback Mountain”, la polémica cinéfila

“Brokeback Mountain”, la polémica cinéfila

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Querido primo Teo:

Se me ha encomendado la labor de defender una de mis películas favoritas de la década pasada, “Brokeback Mountain”. A “Brokeback Mountain” le debo muchas cosas. Entre ellas, el haberme unido a esta página web. Y el inicio de una nueva e intensa fase de fiebre cinéfila. Antes de ponerme a escribir estas líneas estaba pensando que la labor que se me había confiado era fácil (aun teniendo enfrente a una “contendiente” tan capacitada como Rodasons) porque en mi cabeza y corazón “Brokeback Mountain” es, incuestionablemente, una película excepcional. Hay otras que sé que me tocará defender aquí que entiendo que sean más discutidas/discutibles pero para mí ésta nunca lo ha sido. Está en un olimpo personal y veo todos los motivos del mundo para adorarla. Recuerdo haberla revisionado (revisto, para que no se enfade la RAE, aunque suena aún peor, cosas del desuso) hace un par de años tras mucho tiempo sin verla (desde el 2006, año en el que la vi no menos de cinco veces, obsesiones nos da el Señor) y me emocionó tanto o más que la primera vez. Me volvió a dejar con el alma agonizando. Y eso no lo consigue cualquier película.

¿Qué nos gusta de “Brokeback Mountain” (utilizo el plural mayestático erigiéndome, sin que se me haya pedido, en voz de todos los que la veneramos)? Pues que tiene todas las marcas del gran cine; sencillez, sutilidad, vaqueros (ovejeros, vale), una historia de amor más grande que la vida desarrollada en un guion impecable, con unos actores en estado de gracia y  teniendo a los mandos a un director con tanto talento como oficio. Algo nada desdeñable esto último, en este mundo que nos ha tocado vivir, obsesionado con conceptos como el de “originalidad”, el ser “distinto” y “reconocible” y la perentoria necesidad de dejar tu “sello personal” en todo lo que haces y demás chorradas pretenciosas y huecas, hay que reivindicar la maestría de aquellos que consideran más importante una historia que su ego personal y hacen lo justo y necesario, sin estridencias, diluyéndose en la corriente para fines mayores. Y para mí, “Brokeback Mountain”, es una obra mayor. Pero es mayor desde su llaneza, no deja de ser una pequeña y amarga historia de un amor imposible entre dos tipos que se conocen en el sitio y en la época equivocada. Es la historia de su desgracia. De su dolor. De su vergüenza.  De su miedo. Y de sus silencios. En pocas películas el silencio es tan importante. Porque los personajes son tan secos como la tierra en la que viven pero con un gesto o una mirada lo dicen todo. Es una película con alma. Y para mí, un pequeño milagro. Que me gusta mucho, vaya.

Ananula (A favor)

Que no. Que no me convencerás, Ananula. Que aunque Filmaffinity diga que somos almas gemelas, estamos ante un doloroso desencuentro cinéfilo. No diré que me parezca una mala película (me gustaría poder seguir contando con vuestra amistad), pero no la tengo por una gran película. Una de esas veces en las que al llegar a los títulos de créditos aún tenía esperanzas de que algo, lo que fuera, me atrapara. No fue así… Y aunque llevo años prometiendo revisión, no veo el momento de cumplir dicha promesa (pillarla en la tele,  quedarme a ver alguna escena y que no me entren ganas de volver a verla enterita es, cuando menos, sintomático). Pero quizás debería comenzar por lo más sencillo, lo que (más) me gustó: Heath Ledger y algunos momentos de la banda sonora. Lo de Ledger, ni siquiera yo lo puedo negar, es espectacular. Una de esas interpretaciones que se cimentan en una interiorización tal del personaje, que aflora en cada gesto y en cada mirada con una facilidad pasmosa. En cuanto al trabajo de Gustavo Santaolalla, es reconocible pero diferente, y envuelve cada escena con los matices que necesita para acompañar a las imágenes.

Sin embargo, y ahora comienza mi lista de “reproches”, creo que la película tenía un montaje más bien errático, que acabó convirtiéndola en un mapa de carreteras estadounidenses, y ahora estamos en la cabaña, y ahora vamos en furgoneta, y ahora estamos de vuelta a la cabaña… Y así. En cuanto al reparto: todo lo bueno que puedo decir de la pareja Williams/Ledger se convierte en indiferencia con Gyllenhaal/Hathaway. Él daría más el tipo como dibujante empanado un par de años después, y ella… como no podía cantar, quedó en un personaje bastante anecdótico. Pero no solo el reparto me parece irregular; esperaba algo más de Ang Lee. Es un director que, como ya ha demostrado, es capaz de dejar su huella, su sello personal, en las películas sin convertirlas en un ejercicio estilístico pedante. Ese equilibrio lo echo en falta en “Brokeback Mountain”, cinta de la que me queda cierto regusto de proyecto impersonal. Está claro que lo que nos quieren contar es profundo y hasta desgarrador, pero la forma… no me llega. Quizás porque tengo la impresión que la película es demasiado consciente de sí misma y de ese mensaje y, salvo el final, no logro emocionarme o conmoverme con ella (y para quien no va al cine sin su paquete de clínex, cuando esto sucede, es síntoma de que la película no funciona).

Vídeo

Como ves, Ananula, en este caso no hay solución. Así pues, esta alma gemela te emplaza para un nuevo duelo al sol en esta misma web.

Rodasons (En contra)

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Comentarios

Rodri - 17.07.2014 a las 18:27

+1 para Ananula. Destacaría también la fotografía, impresionante… Para mí lo más flojo la música de Santaolalla, uno de los oscar más injustos de la historia del cine!!!

Jose - 18.07.2014 a las 16:11

+1 Ananula. Injusticia en los Oscar (como tantas otras veces). Aún recuerdo la cara de Jack Nicholson leyendo al ganador del oscar a mejor película, flipando por lo que ponía en la tarjeta: Crash. Y los ganadores mirándose entre ellos sin creérselo diciéndose: ¿Nos lo han dado a nosotros y no a Brokeback Mountain? La homofobia sigue ahí, y gracias a películas como ésta, acabaremos venciéndola. Da igual que sean dos hombres, la historia lo trasciende. La crítica dijo entusiasmada en su momento, que era la primera vez desde el cine clásico de Hollywood, que había una gran película sobre un amor imposible, dramático y sublime.

Andres - 22.07.2014 a las 12:56

Como no ganó la que querian: la academia es homofaba. No os parece una forma de presionar?

Andres - 22.07.2014 a las 12:59

Yo me aburrí como una ostra y estoy encantado de que no ganara. Ahora si, para personas que padezcan insomnio…

Jose - 22.07.2014 a las 23:22

¿Presionar a quién? ¿Acaso eres de la Academia? Y si te aburrió como una ostra, lo siento por ti. Para gustos los colores.

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