Cannes 2016: Alain Guiraudie y Ken Loach repiten la jugada, el entretenido mensaje crítico de Jodie Foster y revuelta egipcia

Cannes 2016: Alain Guiraudie y Ken Loach repiten la jugada, el entretenido mensaje crítico de Jodie Foster y revuelta egipcia

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Querido Teo:

4 películas para la segunda jornada de Festival. Lo nuevo de Alain Guiraudie y Ken Loach en competición, ni mucho menos a la altura de sus títulos más recordados, la sugerente y crítica “Money monster” (o el primer contacto que hemos tenido en esta edición con el puro Hollywood) y la apertura de la sección Una cierta mirada con “Eshtebak”.

“Rester vertical” supone la primera incursión en la sección oficial de Alain Guiraudie que ya sorprendió a muchos en 2013 con “El desconocido del lago”, cinta que se presentó en la sección de Una cierta mirada en su momento ganando por ello el premio al mejor director. En su nuevo trabajo explora similares territorios en los que el entorno juega un papel fundamental. La primera escena con el protagonista atravesando por una agreste carretera y parándose ante el encuentro de un chico, que ya desde el principio nos parece que va a acometer la función de efebo, nos hace pensar que terminarán retozando por la pradera, pero ese ligero flirteo alabando uno la fotogenia del otro para la cámara y la posibilidad de que haga un casting se quede en eso; como una especie de guiño de lo que el espectador podía esperar del director a tenor de su anterior película. Poco después nos encontramos al mismo tipo, ahora si entrando en material carnal, con una joven pastora cuidadora de ovejas. Ambos tendrán un hijo y si bien él genera con su vástago una indudable conexión y dependencia; ella los acaba abandonando a su suerte mientras establece una lucha homérica ante los acontecimientos como padre soltero en un lugar en el que es visto como objeto de deseo para personajes turbios y obsesivos entre ovejas y pasiones reprimidas con la amenaza de los lobos siempre presente para el negocio ganadero de la región y para un personaje a la deriva que tendrá que enfrentarse al “que dirán…” tanto desde cuando es abandonado, y no se desprende de su hijo en ningún momento, hasta cuando cumple una particular “ultima voluntad” con un tema de Pink Floyd de fondo. El director no renuncia a su estilo y a la atmosfera enfermiza y solitaria que se podía esperar de él pero es verdad que se regodea tanto en la insatisfacción general y en las escenas turbadoramente polemicas (masturbaciones, sexo oral o un parto mas que grafico) que pierde su razón de ser aunque, por su potente final, da la impresión de que su analogía entre hombre y lobo queda algo difuminada.

Cannes2016Restervertical

“Money monster” es uno de esos momentos de oasis hollywoodiense que también aspira a reportar un certamen como el de Cannes. El que es ya el cuarto trabajo como directora de Jodie Foster se ha presentado fuera de concurso pero se ha convertido en una estimulante propuesta heredera del mejor thriller noventero y con clara conexión a cintas de otras épocas como “Network (Un mundo implacable)”, “Última llamada” o “Plan oculto”. A algunos les parecerá un guión previsible y con la condescendencia de cierta pijería debido a cómo se pasan la patata los ricos, que no deja de ser una analogía de nuestro tiempo, ante el estallido de cualquier pufo financiero. Aun así, la realizadora de “El pequeno Tate” presenta uno de los thrillers mas intensos, inteligentes y críticos que ha dado el Hollywood reciente ante estos años en los que hemos vivido las consecuencias del despilfarro y la caída cual sistema de naipes de todo el sistema económico occidental en el que se sustentaba el llamado “estado de bienestar”. La cinta comienza como un show de tics marca George Clooney pero eso son sólo 10 minutos, los necesarios para que Foster se meta de lleno en materia ante la entrada de un intruso en el plato de televisión que será testigo de esa conversión del periodismo como espectáculo ruidoso y petardo a conciencia moral ante la indignación ciudadana. La tensión ira “in crescendo” jalonado por momentos tan efectivos como alivios cómicos en la figura de ese productor sobreexcitado, el operador de cámara con pánico a los ascensores o la proliferación de montajes en Youtube de los momentos dramáticos mas insospechados, emocionales como la tierna relación de confianza y dependencia personal y profesional de ese presentador estrella (George Clooney) con su realizadora (Julia Roberts) o sorprendentes como el encuentro entre el joven amenazador y su novia. Una cinta equilibrada y perfectamente planificada y ejecutada en la que Clooney y Roberts (a pesar de sólo compartir pantalla al final) se quitan el aura de realeza hollywoodiense y se ponen el mono de trabajo generando unos personajes lo mas creíbles posibles. Aun así es Jack O’Connell el que claramente se erige como estrella de la cinta como ese joven que estalla en directo al perder su familia todos sus ahorros por los consejos televisivos de Lee Gates, el gurú televisivo y financiero que interpreta Clooney. Entre “Invencible (Unbroken)” y esta cinta está clara la adopción por parte de Hollywood del prometedor actor británico. Ni siquiera el giro circense final (por la subtrama encabezada por Dominic West y Caitriona Balfe) impide que la cinta pierda un ápice de interes y notable efectividad sostenido siempre en una fina mordacidad. Una cinta que casa muy bien con el sentimiento social generalizado actualmente y que a buen seguro funcionará de manera estimable cuando se estrene ya que el reclamo de sus estrellas y su desarrollo la convierten en una opción más que recomendable a un publico muy amplio.

Cannes2016Moneymonster

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Ken Loach es para Cannes una presencia necesaria según unos y un mal menor para otros. En todo caso, el director más “rojeras” y comprometido del cine británico compite en Cannes por 13ª vez teniendo en sus vitrinas una Palma de Oro por “El viento que agita sobre la cebada”, precisamente en un año en el que Almodóvar también estaba a competición y era uno de los favoritos con “Volver”. En esta ocasión ha concurrido con “I, Daniel Blake” justo dos años después de que presentara “Jimmy´s hall”, la que incluso para él se pensaba que iba a ser su última película. En esta ocasión vuelve a sus lugares comunes de retratar la clase obrera actual de la sociedad inglesa centrado en la figura de un tipo sesentón y viudo, carpintero casi retirado, que se ve presionado por las instituciones a volver al mercado laboral si no quiere recibir una sanción. Un tipo campechano y despreocupado que acaba en contacto con una madre soltera con dos niños que le hace replantearse muchas cosas y con la que enseguida establece una relación protectora casi paternal. Una más de Ken Loach con sus mensajes tan solidarios como forzados e ilusorios con un guión desganado, superficial y dogmático obra de un Paul Laverty que cada vez desequilibra más el tándem. Muy menor en su filmografía y con un protagonista, que si bien lleva toda la película con corrección, su interpretación que resta la empatia que tendria que generar. Ken Loach vuelve al terreno de películas como “Mi nombre es Joe” no impidiendo soltar ese alegato tan politiquero y social como vemos en la escena de su protesta ante sus pintadas y en la final con un discurso en boca de la chica madre soltera que casi es un mensaje testamentario del propio Loach con frases de “soy un ciudadano, nada más ni nada menos”. Daniel Blake se erige como la brújula moral del Occidente obrero de Ken Loach amenazado especialmente por una burocracia farragosa y más inculpadora que facilitadora.

Cannes2016DanielBlake

Por otro lado se ha abierto también la sección Una cierta mirada con “Eshtebak” de Mohamed Diab, una cinta sorprendente que juega con el microcosmos a la hora de contar las revueltas egipcias del verano de 2013. Y es que su gran aliciente es el de ir de lo concreto a lo global y no al revés. La cinta se desarrolla en todo momento en un furgón (en el que como si fuera el tanque de “Líbano” o el taxi de “Taxi Teherán”) nos encontramos la realidad del país a través de personajes muy distintos que, por diversas circunstancias, casi todas de ellas imprevistas y nada justificadas, acaban recluidos en un furgón policial sufriendo los estigmas sociales, los usos y costumbres del país, el machismo, el conflicto generacional o religioso y siempre con la ventana abierta (la de los barrotes o la de la puerta del furgón para evitar la asfixia ante el calor) al estallido social con heridos, muertos, disparos y enfrentamientos entre sangre, sudor y luces verdes intermitentes ante la nocturnidad. Un fresco de personajes auténtico y que deberá tender puentes para intentar subsistir en ese microcosmos que parece condenado a la peor de las suertes. Una cinta que aunque en algunas ocasiones banalice el conflicto intentando introducir alguna situación culebronesca o cómica es un perfecto retrato de la irracionalidad del ser humano como raza ante la deriva moral, política y social de países en permanente estado de erupción ciudadana en la que la lava acaba terminando con todo lo que pilla a su paso; la mayoría de las veces sobre todo los Derechos Humanos.

Cannes2016Eshtebak

Nacho Gonzalo

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